Suciedad en la Plaza de la Paja tras el concierto
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Vecinos de La Latina se quejan de los conciertos en días laborables y «con esos decibelios»

Noches de Ramadán dejan un sabor agridulce entre los residentes de la Plaza de la Paja

MADRIDActualizado:

La Plaza de la Paja, en La Latina, se ha estrenado como escenario para acoger alguno de los conciertos de Noches de Ramadán 2019. La iniciativa nació en 2006 en Lavapiés para fomentar la integración y cooperación cultural entre ciudadanos que conviven en un mismo espacio público. A pesar de su buena intención, algunos vecinos no han visto bien que se celebre en dicha plaza.

«Como si no existieran sitios mejores en Madrid para celebrar una fiesta con esos decibelios». Carmen es una de las que cree que la Plaza de la Paja no es una buena ubicación para este tipo de eventos. Lamenta el cambio de imagen que ha sufrido la plaza en los últimos días. Urinarios, contenedores y plataformas ocupando «un lugar histórico, modesto, donde vivió Cisneros...»

«No es tanto si está sucio o no», opina Moisés, otro vecino, «lo que no entendemos es por qué tienen que hacer este tipo de conciertos en una plaza, en un barrio, un miércoles hasta las 12 de la noche». El ruido de la música ha molestado a los residentes cercanos a la plaza y se quejan de que un día laborable, en el que «hay gente que tiene que trabajar al día siguiente» o siendo periodo de éxamenes, se celebre un concierto. Además, los padres de familia han estado especialmente molestos por «no poder acostar temprano a sus hijos pequeños».

Pero los más afectados fueron los dueños de las terrazas, que tuvieron que hacer frente a la multitud sin recibir apoyo del Ayuntamiento, tratando de evitar que la gente bebiera en la calle y se llevara las sillas del local. «Preguntamos si podiamos vender a la calle alcohol en casos de plástico y nos dijeron que no», comenta Manuel, trabajador del Café Bar Delic. Además, tuvieron que poner a un camarero específicamente en la terraza para controlar más el que servía.

Este hecho ha provocado que los bares y restaurantes pierdan cierta clientela. Es algo que le ha ocurrido a Misha, del Restaurante El Cosaco. Este establecimiento ruso se caracteriza por la música ambiente de la que pueden disfrutar los comensales, pero estas noches no han podido «porque no se oía nada por el ruido de fuera».

A pesar de los inconvenientes que haya podido sufrir los bares y restaurantes de la zona, también han dejado claro que han disfrutado con la música. «Femi Kuti es un músico con una calidad increíble», comenta Juan Carlos, del Delic, refiriéndose al cantante que actuó en la plaza el pasado 5 de junio. Incluso algunos vecinos alegaron que no les importó para nada la música tan alta. «La música era buenísima», asegura una vecina empujando el carrito de su hijo.

En el Restaurante Naia, Pau considera que fue todo «muy organizado» aunque reconoce que la plaza «estaba un poco sucia». El problema fue que los servicios de limpieza llegaron tarde, a mediodía, cuando normalmente a primera hora de la mañana limpian los restos de basura que las fiestas puedan ocasionar.