Un agente de la Policía Municipal pide a una conductora la documentación
Un agente de la Policía Municipal pide a una conductora la documentación - GUILLERMO NAVARRO

El protocolo anticontaminación empuja el atasco a la periferia y alarga la hora punta: «No es razonable»

Los controles aleatorios de la policía municipal dificultaron las principales entradas al centro; hoy ya se han levantado las restricciones

MadridActualizado:

Mientras en el subsuelo la incidencia de la huelga parcial de Metro obligaba a los usuarios a apretarse en los vagones, el miedo a ser multados por las restricciones del protocolo contra la contaminación de Madrid dominaba en la superficie y empujaron ayer a muchos conductores hacia la periferia. Los controles aleatorios que la Policía Municipal impuso en puntos estratégicos de entrada a la almendra central de la ciudad formaron cuellos de botella que alargaron la hora punta más de lo habitual. Hoy, sin embargo, la normalidad regresará a las calles, ya que la previsión de lluvias ha hecho que se suspendiesen todas las limitaciones al tráfico.

Las carreteras de acceso a Madrid, así como toda la zona sur, presentaron desde primera hora complicaciones por la prohibición de circular en la M-30 y la almendra central a los vehículos y motos que no tuvieran derecho a obtener el distintivo ambiental de la DGT. Aunque la intensa niebla con la que amaneció la región tampoco ayudó a mejorar la situación. Según la DGT, la hora punta se extendió en kilómetros y, pasadas las 10.30 horas de la mañana, aún se notaban retenciones en los accesos que normalmente a esa hora ya habrían remitido.

«El tráfico en la M-40, hoy, horroroso. He tardado 40 minutos más de lo normal desde Vallecas a la prolongación de O’Donnell», era la queja de un transportista cuyo vehículo, «por suerte», fue matriculado hace seis meses y, por tanto, se libraba de sufrir las restricciones del escenario 2. Su lamento era uno de los más repetidos por los conductores madrileños durante todo el día. «El autobús de ruta del colegio de mi hijo, hoy y ya veremos cuantos días más, no puede circular por Madrid: es de gasoil del 2005. En el mejor de los casos, 45 padres haremos cuatro viajes diarios para trasladar a 45 niños en nuestros coches para no contaminar. No es coherente ni razonable», se quejaba a ABC José Sánchez.

Por la M-30, donde también había limitación de la velocidad a 70 kilómetros por hora, muchos turismos gasolina anteriores al año 2000 o diésel previos a 2006 se colaron y esquivaron la sanción. «Vivo en Antón Martín, pero tengo que ir a trabajar a Leganés, no me queda otra que pasar por la zona aunque mi coche sea antiquísimo», lamentaba Isabel, que con esa decisión se exponía a una multa de 90 euros (45, si se paga de forma anticipada).

Sin embargo, los que a primera hora de la mañana accedieron a la almendra central por avenida de América, Canillejas o Conde de Casal, no pudieron evitar el control policial. En la calle de Velázquez los conductores también fueron sorprendidos por el corte de dos carriles en cada sentido. «Los agentes han ido parando a los coches en batería para pedirnos la documentación y comprobar que nos corresponde la etiqueta. Y al que no, le han apuntado la matrícula», explicó a ABC Carolina, cuyo diésel, aunque no tenía la etiqueta pegada en la luna del coche, pasó el «examen».

La desinformación y la confusión hizo que los madrileños acudieran en masa a las oficinas de Correos para obtener el distintivo. Desde el 29 de noviembre, la entidad ya ha repartido 380.390 pegatinas. Sin embargo, el control por matrícula permite a los agentes conocer la tecnología del vehículo sin necesidad de ver la etiqueta. Será obligatorio llevarla pegada en la luna a partir del 24 de abril.

Quienes no se libraron de la multa fueron los «despistados» que aparcaron en la Zona de Estacionamiento Regulado (SER), pese a no tener un coche Eco o Cero emisiones. «Hecho denunciado: estacionar incumpliendo las restricciones establecidas por alta contaminación. Denuncia no anulable», se podía leer en el boletín colocado en un parabrisas de un vehículo diésel aparcado en Velázquez.

Pese a que la delegada de Medio Ambiente, Inés Sabanés, destacó la bajada de un 8% del tráfico en la M-30 durante las primeras horas, el portavoz del PP, José Luis Martínez-Almeida, tachó de «caos verdadero» el colapso en el resto de arterias. La líder de Cs, por su parte, criticó que Ahora Madrid «sólo sabe prohibir». Y la portavoz socialista, Purificación Causapié, dirigió la crítica al gobierno regional por la reducción de la frecuencia de trenes.