Dos viajeros acceden al metro con sus mascotas - ABC

«Espero que los dueños sepan controlar a sus perros en el Metro»

El suburbano anuncia multas de hasta 200 euros a los usuarios que incumplan la norma

MadridActualizado:

«Es el primer día que venimos juntos al metro, y Jimbo se porta genial: ha llegado y se ha sentado». Son palabras de Marco Márquez, un jubilado que ayer miércoles se dirigía desde su casa, en Aravaca, hasta la estación de Diego de León para llevar a su perro al peluquero. Este anciano pertenece a ese sector de madrileños que están agradecidos con la modificación del reglamento de Viajeros del Metro de Madrid que, desde ayer, permite a los canes utilizar el suburbano. Hasta ahora dicho uso se restringía a perros guía y animales pequeños que viajaran en receptáculos.

Los viajeros con mascota deberán subirse siempre en el último vagón del metro

Ahora el acceso es libre para todas las mascotas, pero cumpliendo varios requisitos: deberán estar identificadas mediante microchip, llevar bozal, ir sujetos con una correa de longitud inferior a 50 centímetros y ocuparán exclusivamente el último vagón.

«A mí esto me ha venido genial, porque antes estaba mucho más limitado y no podía venir al centro», reconoce Márquez. Con el dueño de Jimbo coincide Ana Ortega: «La medida es muy útil para la gente que, como yo, no tiene coche». Esta joven no cree que la presencia de animales suponga un trastorno: «Si a alguien le resulta molesto, debe tener la precaución de subirse a un vagón que no sea el último».

«Me dan miedo»

Fue la presidenta de la Comunidad de Madrid, Cristina Cifuentes, quien dio a conocer la medida este martes en rueda de prensa. Sin embargo, la nueva norma también encuentra detractores. Isabel Dehan es una de ellas: «Los perros me dan mucho miedo y me molestan. Permitirles entrar puede generar problemas de seguridad, de alergia e incluso de higiene». En opinión de Dehan, otro inconveniente es que muchos dueños «no saben controlar a sus animales». «Cuando me cruzo con uno por la calle, me tengo que apartar yo. ¿Qué va a pasar dentro del Metro?». Otra usuaria, Natalia Coria, teme que las reglas no se respeten: «¿Quién va a controlar que usen el bozal y estén bien sujetos? Yo tengo hijos pequeños y no querría sufrir percances».

A este respecto, el Metro de Madrid no ha creado una brigada específica, sino que el propio personal de la compañía será, junto con los equipos habituales de seguridad, quien se encargue de velar por el cumplimiento de la normativa. Las sanciones también se contemplan, y dependerán de cada caso. «Pueden llegar hasta los 200 euros, aunque el afán no es en absoluto recaudatorio», exponen fuentes del suburbano, y añaden que el objetivo de estas multas no es otro que «concienciar» a los viajeros.