Una educadora despide en el aeropuerto a dos menores trasladados a un centro de otra provincia
Una educadora despide en el aeropuerto a dos menores trasladados a un centro de otra provincia - EFE
GALICIA

Menores no acompañados: «Debemos ser como sus padres; no es una cuestión de precio»

Galicia acoge a 116 niños inmigrantes que viajaron solos, un 38 por ciento más que un año atrás

SantiagoActualizado:

A lo largo del pasado año, 2.177 menores no acompañados llegaron a España en patera, casi cuatro veces más que en el ejercicio anterior, según datos de la Fiscalía de Extranjería y del Ministerio del Interior recogidos por Save the Children. En su informe «Los más solos», la organización subraya las deficiencias de los sistemas de protección a la hora de acoger a estos niños y la magnitud de un reto que, aseguran, trasciende las cifras oficiales: «Muchas veces estos chicos esconden su condición de menor de edad para evitar ser tutelados en una comunidad en la que no desean quedarse, otras veces dicen ser mayores para poder llegar a la Península e intentar acceder al mercado laboral y otras son los propios mecanismos obsoletos e ineficaces de determinación de la edad los que les declaran adultos cuando no lo son», expone la ONG.

La realidad de estos niños llama a la puerta de los sistemas de protección autonómicos, y sitúa a las comunidades ante un desafío desigual: Andalucía, Cataluña y las ciudades de Ceuta y Melilla acogen a cerca del 70% de los más de siete mil menores extranjeros no acompañados registrados en España.

Lejos de las cifras de estos territorios, pero no ajena al incremento, Galicia tutela a 116 niños y niñas extranjeros sin amparo familiar, un 38% más que en 2017. «Nuestra Comunidad no es la primera puerta. Algunos vienen con intención de quedarse, otros buscan llegar a otros países de Europa y prosiguen su búsqueda cuando alcanzan los 18; también están los que llegan desde otras autonomías, a veces porque conocen a compañeros aquí que les dicen que están bien... Normalmente los encuentran en las estaciones de autobuses y llegan al sistema tras el traslado del informe policial a Menores y a la Fiscalía. Lo primero que hacemos es gestionar el ingreso del menor en un centro —los casos se suelen presentar durante la noche— y, con esa misma fecha, solicitamos su guarda provisional, y una prueba de edad. La mayor parte llegan sin documentación.

Cuando se certifica la minoría de edad, la Administración asume la tutela. Y se hace una entrevista, con el apoyo de un traductor, para poder conocer su situación y escuchar también sus expectativas. Lo siguiente es apoyarles en la adquisición del idioma y a partir de ahí se trabaja con ellos como con cualquier menor del sistema», explica Amparo González, directora xeral de Familia de la Xunta.

Tras el cierre sin acuerdo de la primera reunión de trabajo entre el Gobierno estatal y las administraciones autonómicas para alcanzar mecanismos de reparto más equilibrados, González encuadra la dificultad del reto: «No es una cuestión de precio. Hablamos de velar por su integridad, y su integridad es todo. Debemos ser como sus madres y sus padres. Les tenemos que dar una oportunidad real de inclusión», incide, evitando el terreno de las estimaciones económicas en el que sí han entrado otros gobiernos para argumentar las demandas de financiación al Ejecutivo estatal —la Generalitat Valenciana, por ejemplo, ha señalado en unos 150 euros/día el coste integral de la atención a un menor tutelado, extranjero o no—.

Un dispositivo único

Galicia, indica González, cuenta con 983 plazas en 75 centros de menores propios o gestionados por entidades del tercer sector, y con nueve viviendas tuteladas del programa Mentor, de acompañamiento a la inserción a partir de los 16 y que, en el caso gallego, permite extender el apoyo hasta los 21 o, incluso, los 25 años. El dispositivo es único, expone la directora xeral, sin distinciones entre chicos extranjeros o nacionales. Y sí, «en algún caso tenemos más necesidad que oferta», dice. Como en todos los casos, indica, el sistema trabaja para favorecer el acogimiento familiar, entendiendo los hogares de acogida como el entorno más favorable para el desarrollo de un niño. Pero, si bien en el global de los chicos tutelados por la Xunta se alcanza el 60% de acogimiento en familias, la opción se complica en el caso de los menores extranjeros: «Normalmente son mayores de 16, y eso lo hace más difícil», indica González.

Con la vista puesta en la nueva reunión entre autonomías y Gobierno estatal prevista para septiembre, la Xunta expresa su voluntad de colaboración, bajo las premisas de coordinación y de la existencia de una planificación global que, lógicamente, señala la directora xeral, necesitará de la financiación necesaria y de trabajo con los países de origen. «No se trata de establecer cupos, sino de dar respuesta a todo el que lo necesite», defiende.