Luís Villares, portavoz de En Marea
Luís Villares, portavoz de En Marea - EFE
Elecciones internas

En Marea, una olla a presión antes de sus primarias clave

Las bases elegirán entre asentar el liderato de Villares o abrir la puerta al control de Podemos, Anova, EU y los alcaldes

Santiago Actualizado: Guardar
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Prácticamente desde su nacimiento, En Marea se ha acostumbrado a convivir con las disensiones internas. Las diferencias han llegado a ser profundas y diversas, pero rara vez se han hecho visibles de un modo tan abrupto como en la campaña de estas primarias. En total, 4.500 inscritos están convocados este fin de semana a renovar los órganos de dirección. El proceso supone otro Rubicón —el enésimo— para la confluencia. Las bases tendrán que elegir entre asentar el liderato de Luís Villlares y su círculo de influencia, o abrir la puerta de la cúpula a partidos que hasta ahora habían renegado de ella, como Podemos, Izquierda Unida, Anova o los alcaldes «rebeldes».

Esas son las dos mitades que parten la organización. Y la batalla se personalizará en dos rostros. Villares se medirá a David Bruzos, el candidato ungido en tiempo récord por el sector crítico para tomar el control de En Marea. La tensión en estos momentos roza máximos, como apuntan distintas fuentes consultadas por ABC. Por un lado, los «villaristas» apelan a una Marea sin tutelas, con Galicia como «centro de decisión», y cargan contra los «lobbies» y los «pactos de cúpulas» que quieren someterla a sus intereses. Y por el otro lado, la lista de Bruzos reivindica una organización que sea capaz de ensancharse y de recuperar la fuerza tractora de aquellas siglas que lo configuraron en 2015. Todo ello forma parte de los discursos de campaña. En el fondo, sin embargo, subyacen conflictos y relaciones que se han venido erosionando con el paso de los meses.

El caso más paradigmático estalló esta semana. En la recta final de campaña, la dirección de En Marea filtró a los medios que seis diputados del grupo parlamentario —cinco de Podemos— estaban incumpliendo la obligación de donar parte de su sueldo al partido. El enfado en los parlamentarios señalados es monumental. Algunos acusan directamente al entorno de Villares de incurrir en una «indecencia», en una «irresponsabilidad» por la que pueden llegar a pagar un alto precio en las primarias. Según estas fuentes, nada más conocer los reproches de la dirección, una «avalancha» de inscritos decantó su voto en contra de Villares.

Las mismas voces apuntan a que Podemos ofreció a la dirección del partido instrumental llegar a un acuerdo para ceder el 25% de sus honorarios, a cambio de llegar a un acuerdo sobre «el futuro» de la marca rupturista. El pacto no fue posible. La filtración ha caldeado los ánimos hasta tal punto de que algunos perjudicados acusan a EnMarea de ocultar el destino de los 150.000 euros que habrían donado a las siglas «en estos años».

¿Cambio en la portavocía?

Otro de los roces radica en un posible cambio en la portavocía parlamentaria. «No tengo ningún apego al escaño ni al cargo», precisó ayer Villares a EP, en una entrevista en la que también se mostró abierto a someterse a una consulta a las bases para decidir sobre su continuidad. En el pasado aseguró que el resultado obtenido en las autonómicas de 2016 eran su mejor aval para seguir siendo la voz de En Marea en O Hórreo.

Sus rivales, hasta el momento, reducen el debate de la portavocía a un runrún inevitable cuando los partidos se someten a este tipo procesos. Los rumores apuntaron incluso a una portavocía rotatoria —con nombres incluidos— pero en privado comentan que el recambio no figura entre las prioridades. De momento. «Una vez que se forme el Consello das Mareas (la ejecutiva), habrá que poner encima de la mesa todas las cuestiones. En última instancia creo que será el grupo parlamentario quien tendría que tomar estas decisiones», explica una fuente.

«Tensiones irresponsables»

Con todo y con eso, ambos sectores tratan de quitar trascendencia al paso que está a punto de dar En Marea. Todos muestran su optimismo ante el resultado que arrojarán las votaciones y eluden calificar las primarias como un paso «crítico» para la supervivencia del proyecto político. Hay incluso llamamientos a la mesura. «Se dan tensiones innecesarios e irresponsables. Hay que cuidar mucho a la gente».

Pero no siempre surten efecto. Días después de que el alcalde de Ferrol, Jorge Suárez, instara a Villares a dar «vueltas en el lodo», las acusaciones de grueso calibre continuaron en las redes sociales. «Bruzos dice que En Marea pierde apoyos. Cierto, el mejor que nadie tiene que saberlo, ya que no fue quién de mantener su escaño —fue elegido diputado por el Congreso— en seis meses». Es uno de los ejemplos. El próximo lunes, cuando se proclamen provisionalmente los resultados, se comprobará cómo de maltrechas han quedado las costuras de En Marea. Y cuánta tela queda para restituirlas.