Alberto Núñez Feijóo, este viernes, en el acto de partido tras cumplir diez años en el poder
Alberto Núñez Feijóo, este viernes, en el acto de partido tras cumplir diez años en el poder - EFE
DIEZ AÑOS EN EL PODER

Feijoo reivindica el «voto útil» que abrió su ciclo de una década en la Xunta

El presidente reivindica sus diez años de gestión: «Unos agitan banderas, nosotros pagamos facturas»

El exconselleiro Javier Guerra da la sorpresa con su asistencia después de sus contactos con Ciudadanos

SantiagoActualizado:

No fue mucho antes de que lo confirmaran las urnas cuando aquel núcleo duro del PPdeG comenzó a asumir que podían recuperar el poder. Era el año 2009 y Alfonso Rueda, entonces secretario general del partido, visita la plaza de Toros de Pontevedra como posible escenario de un mitin. Estaba vacía: eran muchos los asientos que se necesitaban para aclamar al candidato Alberto Núñez Feijóo, sobre todo teniendo en cuenta que días antes el partido había «pinchado» en varios mítines con aforos de apenas 300 personas. «Imposible», se abrumó Rueda, que enseguida trasladó a Feijóo el riesgo de la apuesta: «Ahí nos vamos a medir», le dijo. Llegado el día, la plaza se llenó. Fue el precedente simbólico a lo que después arrojarían las elecciones de aquel 1 de marzo: la derrota del bipartito PSdeG-BNG y el estreno de una década ininterrumpida en el Gobierno autonómico.

Testimonios como éste de Rueda se escucharon ayer en un acto de comunión del PPdeG con quienes protagonizan, bajo la batuta de Feijóo, un largo ciclo en el poder. Estuvieron los de hoy y también los de ayer: sin duda la presencia más llamativa fue la del exconselleiro Javier Guerra, en un momento en el que su nombre vuelve a recobrar fuerza como futuro candidato de Ciudadanos. Sentado en las primeras filas, escuchó el agradecimiento del presidente de la Xunta al «voto útil» que facilitó su llegada a San Caetano. Un respaldo que se tradujo, con el paso de los años, en un modelo de «responsabilidad» y «estabilidad» que gestiona y aprueba anualmente las cuentas con independencia de coyunturas electorales. «Hoy esto es un acontecimiento extraordinario».

No se lo pusieron fácil al líder del PPdeG, que subió al atril emocionado tras volver a ver los testimonios de su familia –incluido el de su padre Saturnino, ya fallecido— en el vídeo que el partido le preparó tras la victoria de 2009. Pero una vez repuesto, se ciñó al discurso. «Decía un ministro con el que trabajé que cuando uno se sube al atril sin papeles es una falta de respeto para quien va a escuchar», espetó a las primeras de cambio, dejando patente que su estilo de oratoria no es el de Pablo Casado. la víspera de que el presidente nacional del PP regrese a Galicia.

En ese minucioso balance de la última década, Feijóo no dejó de reivindicar la praxis de una política que «o es útil, o no es». Por ejemplo, subrayó el servicio que el PPdeG brindó en 2009 para la continuidad de Mariano Rajoy como líder de Génova; o en 2012, cuando España se asomaba al abismo de un rescate. Esta última victoria electoral mereció hasta el reconocimiento de Angela Merkel en una llamada de telefóno al expresidente del Gobierno: «Querido Mariano, en tu länder habéis sacado mayoría absoluta», chanceó Feijóo. «Hoy ni en Baviera la hay. En Galicia, sí». El propio Rajoy felicitó el aniversario político del presidente gallego a través de las redes sociales. «Diez años gozando de la confianza mayoritaria de los gallegos, con la misma ilusión del primer día, por el progreso de Galicia. Felicidades en el aniversario de una fecha inolvidable». La foto del mensaje: uno y otro en la plaza de Toros de Pontevedra. Casado también hizo lo propio en Twitter.

Al margen de las conquistas en bienestar, economía o empleo de los últimos años, el presidente ensalzó el perfil propio de una Comunidad «libre, bilingüe, cordial» en la que sus siglas, pese a definirse como «el partido que más se parece a Galicia», no buscan excluir. «Unos prefieren agitar banderas, nosotros preferimos pagar facturas», proclamó entre aplausos. En otro momento, recordó que la Xunta, además de defender la Constitución «con hechos», cree en «la unidad indisoluble de la nación española».

En mitad de una precampaña que habla mucho de Cataluña y del bloque de las derechas, Feijóo hizo una llamada a no dejar que las «minorías» condicionen de nuevo la gobernabilidad, ni en España ni en los ayuntamientos. En Galicia, mientras, el popular reclamó sentar las bases «de la próxima década».

«Nadie daba un duro»

Sin embargo, el PPdeG echó ayer la vista atrás. Con Rosa Quintana en el papel de presentadora –junto con Rueda, la única conselleira que se mantiene en el equipo de Feijóo desde 2009—, los populares purgaron algunos recuerdos amargos de aquella «travesía en el desierto» durante la etapa de la oposición. «Nadie daba un duro por nosotros hace diez años, pero trabajamos y lo conseguimos», recalcó la responsable de Mar, que recordó incluso cómo «personas que fueran cargos» con Fraga «abandonaban y después aparecieron en la noche del 1 de marzo».

Hubo más retrospectivas durante el coloquio entre Miguel Tellado, hoy número dos de la organización, y Rueda, el antecesor que le legó como coche de partido un Citroën C5 con casi 400.000 kilómetros. Tellado va camino de otros tantos como dirigente de un partido que hoy por hoy afronta el desafío de remontar en las generales. Para las autonómicas todavía falta mucho camino. Pero por si acaso, ahí quedó flotando la felicitación de Tellado: «Presidente, que cumplas muchos años más».