Reunión de la última junta directiva del PPdeG
Reunión de la última junta directiva del PPdeG - MIGUEL MUÑIZ
POLÍTICA

Galicia, el feudo del PP, no teme a Vox

Los populares gallegos, encabezados por Alberto Núñez Feijóo, creen que el partido de Abascal no tiene «cabida» entre los gallegos se reivindican como «el mejor antídoto» contra el nacionalismo

SantiagoActualizado:

La pregunta planea desde la irrupción del terremoto político en Andalucía: ¿Será Galicia ajena al fenómeno Vox? Alberto Núñez Feijóo y el PPdeG ofrecen toda una serie de argumentos para pensar que sí: la defensa sin fisuras de la Constitución y la unidad de España, la condena contra el asalto a la legalidad del separatismo y el rechazo a la izquierda populista son principios más que asumidos por la Xunta y el partido. Todo ello les lleva a pensar que, en la única Comunidad gobernada por mayoría absoluta de España, un posible apoyo al partido de Santiago Abascal sería «innecesario».

Aún así, el presidente gallego no ha tenido reparo a la hora valorar los resultados obtenidos por la formación. A su juicio, pasar de poco más de 18.000 votos a casi 400.000 es un dato «espectacular», confesó este jueves, que procede no solo del flanco del centro derecha —es decir, PP y Ciudadanos—, sino de votantes del Partido Socialista y de aquellos que «en algún momento» se sumaron a las consignas contestatarias de Podemos. «Es un fenómeno transversal», sostuvo.

Para Feijóo, los motivos que explican el auge de Vox obedecen principalmente a dos causas. Por un lado, los pactos que Pedro Sánchez firmó con el populismo, el independentismo catalán y el nacionalismo vasco con el único objetivo de apear a Mariano Rajoy de La Moncloa. Y por otro, la «disposición» del Gobierno del PSOE ante la Generalitat y ante un Quim Torra que «proclama cada diez días la república catalana».

Ante ese contexto, el dirigente autonómico asegura que en Galicia es «innecesario» inclinar el voto hacia Vox, pues entiende que parte de los motivos que llevaron a elegir su papeleta en Andalucía están completamente asumidos o superados por el Gobierno autonómico. «Todo el mundo sabe que somos constitucionalistas, que defendemos la unidad de la nación española y que no gobernamos con nacionalistas», enumeró, «por tanto entiendo que este fenómeno no tiene cabida en Galicia».

En el PPdeG

La misma opinión tienen en la sala de máquinas del PPdeG. Creen que Vox carece de «espacio» aquí, porque a lo largo de los últimos cuarenta años «han demostrado ser el mejor antídoto contra el extremismo» de los nacionalistas, cuya única etapa de gobierno en la Comunidad duró cuatro años.

Los populares gallegos tampoco confían en una entrada masiva de concejales de Vox en las próximas elecciones municipales. Para ello se amparan en que la marca de Abascal no cuenta ni con «estructura» ni con «líderes» capaces de hacer frente a un PPdeG con «implantación plena». «Somos el único partido que se presenta a todas las elecciones y a todos los territorios y esa implantación es la que convierte al PPdeG en lo que decimos siempre, aunque suene a tópico, que es el partido que más se parece a Galicia».

Ni siquiera temen a un posible choque de posiciones a respecto de la recentralización de competencias, después de que Pablo Casado apostara por recuperar las de Educación para el Estado. Defienden, eso sí, que es necesario trasladar en público que «solo hay un PP», y que no ninguna opción alternativa en el flanco espacio del centro-derecha podría suplir la defensa de Galicia «dentro del marco constitucional».

En los últimos días, el propio Abascal atacó en las redes al PPdeG por avalar el fin de la imposición de la falda en el uniforme escolar de las alumnas y son frecuentes los dardos contra la política lingüística de la Xunta. Ante esa estrategia de confrontación, aseguran que Vox plantea conflictos «artificiales»y «estériles» que son, además, «inexistentes» en la sociedad de Galicia. El modelo de convivencia cordial del galeguismo integrador ha permitido avances y mejores en la calidad de vida de los gallegos en los últimos cuarenta años, y al final, eso es de lo que se tratan», reivindican. «No lo debemos estar haciendo tan mal cuando nos apoya una mayoría de gallegos».