El presidente de la Xunta, Alberto Núñez Feijóo, este miércoles en el Parlamento
El presidente de la Xunta, Alberto Núñez Feijóo, este miércoles en el Parlamento - EFE
PARLAMENTO

Feijoo censura la «comisión bolivariana» que la izquierda abrió para investigar el Sergas

El presidente de la Xunta lamenta que la oposición alimente «incendios en la sanidad» para afear la gestión de la Xunta

SantiagoActualizado:

La Xunta no piensa ceder ni un ápice de terreno en el debate público sobre la sanidad, caldeado desde hace meses por la oposición al amparo de protestas en la calle, pseudocomisiones de investigación y ofensivas contra la gestión del Sergas. Este miércoles, Alberto Núñez Feijóo ha acusado a los grupos de izquierda de recurrir constantemente a «dos tesis» durante sus diez años en el cargo: «En el verano, los incendios forestales, y durante el año, los incendios sanitarios. Esas son las dos propuestas; no hacen ninguna oposición seria a este gobierno».

El turno de preguntas al presidente celebrado en el Parlamento ha sido monográfico sobre el asunto sanitario. Feijóo se ha conjurado contra las críticas del BNG (que le ha calificado como el «Terminator» del sistema), el PSdeG (que ven las últimas medidas un «propósito de enmienda» de la Xunta) y En Marea (que califican su gestión como «un maltrato deliberado» al Sergas), con ataques al desplante de la oposición en la comisión que investiga la sanidad en la Cámara. «No vinieron porque se dieron cuenta de que además de sus ruedas de prensa, iban a tener que escuchar datos concretos, presupuestos y actividad», ha defendido, al tiempo que ha acusado al PSdeG, y a su portavoz Xoaquín Fernández Leiceaga, de seguir los dictados de sus dirigentes para tapar la comisión sobre el Marisquiño con otra de sanidad: «Últimamente la portavocía del grupo es un nombramiento sin efecto». «El problema es que a los profesionales que nosotros queríamos que vinieran, ustedes dijeron que no», le respondería después Leiceaga.

Por momentos el debate se ha caldeado. Tanto, que Feijóo ha calificado la comisión paralela activada por la oposición como un órgano «bolivariano» que emplea el edificio de O Hórreo «para burlarse del Parlamento». A posteriori, ha recurrido de nuevo a la comparación para afear a Luís Villares, portavoz de En Marea, que sus «políticas bolivarianas no tienen nada que ver con un pueblo libre» como el gallego.

La apertura de la sesión corrió a cargo del Bloque. Los nacionalistas, con Ana Pontón al frente, han exigido a la Xunta la convocatoria de una OPE para cubrir 6.067 vacantes en el Sergas y la aplicación de un plan de choque en la primaria dotado con 200 millones. «Si quiere tener una mínima credibilidad, empiece por hacer deberes», ha subrayado, en referencia a la petición del Gobierno gallego ante el Ministerio de Sanidad para convocar un MIR extraordinario. Junto con el Bloque, los socialistas han censurado los «juegos florales» del presidente y han exigido ir «más allá» en el nuevo contrato de 1 a 3 años propuesto por la Consellería para dotar de estabilidad a los facultativos de la Primaria.

Además, Leiceaga ha cifrado en 1.250 el déficit de profesionales respecto al año 2008; parte de una tradicional guerra de cifras que también ha encontrado eco en las intervenciones del presidente. Feijóo ha defendido que el del 2019 será el Orzamento con mayores recursos para la sanidad en toda la historia de la autonomía (casi 4.000 millones) o que el 70% de los gallegos residan en el entorno de un centro nuevo o renovado. «Hicieron 4 centros de salud en 4 años. Nosotros llevamos construidos 54», ha destacado, después de que el portavoz socialista defendiera un regreso a las políticas sanitarias de Emilio Pérez Touriño.

En el careo con En Marea, el guion se ha ceñido a los que viene siendo habitual cuando se enfrentan el jefe del Gobierno gallego y Villares. Mientras el rupturista ha incidido en el relato sobre la supuesta privatización del Sergas y ha llegado a acusar a la Xunta de importarle «más bien poco» la atención sanitaria de las mujeres, Feijóo ha respondido con las fracturas internas de En Marea y un alegato contra la línea seguida por la oposición. «¿Por qué mienten tanto? Sin límite, sin ningún tipo de complejo, utilizando el dolor de la gente e incluso una muerte para sacar rédito político».