Leiceaga, en el Parlamento
Leiceaga, en el Parlamento - MUÑIZ
CUENTA ATRÁS PARA EL 28-A

Cautela en el PSOE por la encuesta de ABC; el PP confía en ser el más votado en Galicia

El BNG cree que los resultados avalan obtener un diputado más por La Coruña

SantiagoActualizado:

La extrema volatilidad del electorado en tiempos de la política líquida convierte a las encuestas en meros referentes de una notable fugacidad. Pero la tendencia subyacente sí sirve para orientar las estrategias de los partidos políticos. La encuesta de GAD3 para ABC publicada ayer sobre unos hipotéticos resultados en Galicia el próximo 28-A arrojaba resultados no vistos hasta el momento por ningún otro estudio demoscópico: el PSOE ganaría en el feudo popular por excelencia, el PP perdería cuatro escaños, En Marea bajaría de 5 a 3, y Cs y BNG conseguirían un acta cada uno. Las formaciones han hecho su particular lectura de la encuesta, pero todos se arrojan en brazos de la cautela a la hora de realizar interpretaciones.

Los principales damnificados, los populares gallegos, son escépticos ante la posibilidad de no ganar en Galicia el próximo 28-A. «Es un momento de honda efervescencia, es difícil saber el voto de la ciudadanía», opinó el portavoz parlamentario del PPdeG, Pedro Puy, «estamos en una situación política sujeta a mucha incertidumbre», y eso condiciona «el cambio de opinión de las personas» a la hora de decidir su voto. A eso sumó «una polarización vinculada a elementos emocionales y no racionales».

En la sala de máquinas de los populares gallegos, el dato que más sorprende y preocupa es la posibilidad de que el PSOE los adelante en Pontevedra en número de escaños, como pronostica GAD3. «Creemos que ese tercer escaño lo tenemos consolidado», indicaron fuentes del partido a este periódico, y así lo reflejarían los distintos sondeos internos con los que trabajan en el partido que preside Alberto Núñez Feijóo.

El PPdeG lo fía todo a una movilización de su poderosa estructura electoral, algo aletargada en esta primera campaña, y a la creencia de que buena parte del voto por decidir, de ese indeciso de último minuto, puede ser suyo, toda vez que ahora la moda en las encuestas es reconocerse como votante de Vox, y de ahí la irrupción que refleja la mayoría de los sondeos. Su creencia: seguir siendo primera fuerza en la Comunidad en votos y escaños.

El escenario de caer a dos diputados en Orense no está descartado «porque ya lo tuvimos en diciembre de 2015», y ante la división en la derecha podría repetirse. También son conscientes de la dificultad de aguantar las cuatro actas por La Coruña, donde este diputado solo lo recuperaron tras la repetición electoral de junio de 2016, ya que seis meses antes había ido a parar a Ciudadanos, que según la encuesta de ABC volvería a obtenerlo, recayendo en Marta Rivera de la Cruz, una de las diputadas más próximas a Albert Rivera. Por último, en Lugo el PP apuesta incluso por alcanzar el tercer diputado, aprovechando el fuerte retroceso de En Marea (ya sea su marca oficial o la alternativa de En Común) para triplicarlos y acceder a esa nueva acta. Por ahora, las encuestas no vislumbran ese movimiento.

Cautela socialista

En las filas del PSdeG casi se ha impuesto la ley no escrita de la cautela, una prudencia soberana que evita cualquier ejercicio no ya de euforia, sino de simple satisfacción. Ayer, el portavoz en el Pazo do Hórreo, Xoaquín Fernández Leiceaga, r econocía el «avance sustancial» que —según los sondeos— estaría experimentando su partido y evitaba cualquier comentario triunfalista y optaba por «quedarse con las tendencias favorables».

Los más próximos a Gonzalo Caballero hablan de «buenas vibraciones» en este largo periodo de precampaña, pero no ocultan que todo ello habrá de materializarse de manera real en la recta final hacia el 28-A, sobre todo cuando los distintos estudios —y las últimas elecciones andaluzas— demuestran que el votante elige cada vez más tarde el sentido de su papeleta. La tendencia, eso sí, es que los socialistas están siendo los receptores de buena parte del voto de izquierdas que huye del espacio rupturista, fragmentado en Galicia en dos tras sus interminables disputas internas. A eso se suma el auge de la marca PSOE tras la llegada de Pedro Sánchez a la Moncloa y sus nueve meses de gobierno.

Los datos de la provincia de Pontevedra, para los socialistas, tienen además otra lectura, y es un efecto arrastre hasta ahora nunca visto —al menos en estas proporciones— respecto de la gestión de Abel Caballero en Vigo, una ciudad que representa un tercio de toda la circunscripción provincial. Hasta ahora, el votante vigués discriminaba entre los distintos comicios, y de ahí que el PP hubiera ganado en las generales de 2016 y las autonómicas de ese mismo año con resultados por encima del 30%, a pesar de que Caballero arrasó en la municipales de 2015 superando la cota del 50%.

Confiados a Iglesias

En el entorno rupturista, la lectura va por barrios. Luís Villares —cuya En Marea no aparece como tal en la encuesta de ABC y en otras publicadas este fin de semana— confió ayer en «mejorar el apoyo» que refleja la demoscopia, y aprovechó para lanzar dardos a sus antiguos compañeros de viaje —con los que, sin embargo, sigue compartiendo grupo parlamentario en O Hórreo—: «los que se salieron, que lo expliquen y lo justifiquen; los tres elementos de En Marea eran la ética política, el compromiso con el programa y concurrir a las primarias».

Desde En Común (Podemos + Esquerda Unida) evitan caer en los reproches hacia En Marea, y creen que los sondeos reflejan un momento previo al regreso a la actividad de Pablo Iglesias, el referente que creen que puede movilizar a su masa electoral, incluso también en Galicia, ya que en su opinión la campaña no va a girar sobre cuestiones territoriales sino alrededor de un discurso estatal.

Desde el BNG se interpreta que si la tendencia que asoma en la encuesta de GAD3 para ABC es suficiente para obtener un diputado por Pontevedra, los nacionalistas deberían ser capaces de recuperar otro por La Coruña, que perdieron en 2011.