El deán de la Catedral de Santiago, Segundo Pérez
El deán de la Catedral de Santiago, Segundo Pérez - EFE
ENTREVISTA

«Algunos pretenden considerar el Camino al margen de su meta»

Segundo Pérez, deán de la Catedral de Santiago, atiende a ABC para comentar la actualidad de la ruta jacobea

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—¿Cómo se vive en la Catedral este imparable auge de peregrinos?

—Por ahora no ha habido dificultades, aunque se ha notado mucho la gente que entra por la Puerta Santa. También ha ayudado la apertura del Centro de Acogida al Peregrino. Se está haciendo un buen trabajo.

—¿Se está sintiendo de manera especial el Jubileo de la Misericordia?

—La apertura de la Puerta Santa ha sido un factor importante en el aumento de peregrinos. Ellos mismos nos dicen que vienen específicamente por eso, en especial los extranjeros, que han crecido más que españoles en la primera mitad del año.

—Hablaba del nuevo Centro de Acogida al Peregrino. ¿Está cumpliendo el objetivo que se marcó?

—Está funcionando bien y se ha eliminado la aglomeración de la antigua oficina. Acaban de comenzar las obras pendientes para crear la Cátedra de Estudios Jacobeos, con sus aulas, y locales para acogida a los peregrinos extranjeros en idiomas.

—¿Empezará a funcionar pronto la cátedra? ¿En qué consistirá?

—Nos queda solo firmar el convenio entre la Universidad de Santiago, el Xacobeo y la Catedral. Muy pronto se nombrará a su director y codirectores. Va a ser una experiencia muy positiva en la divulgación científica de la cuestión jacobea y el Camino. Habrá actividades constantes como conferencias, además de cursos y un máster. El comité de expertos del Camino y otros especialistas aportarán sus conocimientos para que haya en Santiago una referencia y un centro donde los asuntos jacobeos tengan un lugar de estudio.

—Todas estas iniciativas consolidan a Santiago como final de la peregrinación. Recientemente le escuché advertir del «peligro» de considerar el Camino al margen de la meta. ¿A qué se refería?

—Hay grupos y asociaciones que no ven el Camino como un itinerario religioso, sino cultural, turístico, gastronómico... Ponen su finalidad en el Camino por el Camino y hacen del Camino una meta. Hay gente a la que le gustaría eliminar la referencia religiosa del Camino y la referencia de la meta, que es el sepulcro del Apóstol Santiago. No es un problema solo de la Catedral, porque los peregrinos se llaman unos a otros y no tenemos que hacer una propagandaespecial, pero la ciudad y la Xunta tienen que tener eso muy en cuenta a la hora de respaldar determinadas iniciativas que cuestionan la autenticidad de la peregrinación y una dimensión de esta ciudad. Guste o no, el espíritu religioso continúa siendo la motivación principal. Probablemente, cuando se inicia el Camino no hay motivación religiosa, sino de estímulo, de búsqueda... Pero al final el Camino toca el interior de la persona y sus resortes religiosos.

—¿Alguna recomendación para evitar ese posible «peligro»?

—La Catedral y el sepulcro del Apóstol son una referencia ineludible. Hay gente que tiene sus intereses particulares, muy legítimos, no los enjuicio, pero hay que tener cuidado con las iniciativas que se apoyan.

—Está en contacto diario con los peregrinos desde hace ya varios años, ¿qué sensaciones y quejas le suelen transmitir?

—Alegría y un gozo enorme porque su vida ha sido profundamente tocada por esta experiencia. Sobre todos los extranjeros se sienten muy felices y agradecen encontrar un espacio de acogida en su lengua. También hay quejas, no numerosas, sobre la señalización en la ciudad.

—¿Y en general sobre el Camino?

—Que hay albergues sucios o mal atendidos. El peregrino agradece mucho que haya alguien que le acoja, que le hable... En cambio, de otros hablan muy bien porque hay personas que les acompañan, que les ofrecen algún servicio religioso...

—¿Esas necesidades particulares de atención son la diferencia básica entre peregrinos y turistas?

—Es cierto que la hay, pero yo antes tenía una visión muy dividida entre el turista y el peregrino y, sin embargo, ahora veo que hay gente que comienza como turista y acaba como peregrino. Cuando hay diálogo y encuentro con otros se hacen grandes amistades, cambia tu vida... Cada época tiene nuevos espacios para la evangelización y el Camino de Santiago es un espacio nuevo, imprevisible, para la nueva evangelización.

—También para el encuentro entre diferentes religiones.

—En unos días vendrá el embajador de Irán en España. Quiere visitar la Catedral y al arzobispo. Hay personas que trabajan por el diálogo y por borrar la imagen tan negativa que estamos teniendo del Islam como consecuencia de los atentados.

—¿Se atiende también a personas de otros credos o ateas?

—Hace pocos días recibí a un judío y a dos budistas. Estaban conmovidos por el ambiente del Camino. Evidentemente no van a cambiar de credo, pero que se sientan acogidos y en fraternidad hace mucho.