El ex presidente del Gobierno no tiene opinión sobre si Zapatero debe repetir y emplaza a dentro de cuatro meses - ABC

Felipe González suscribe que si hubiese podido matar a los etarras de Hipercor, lo habría hecho

«Zapatero tiene mucho desgaste político, pero no hay nada irreversible en política», opina el ex jefe del Ejecutivo, que añade sobre la sucesión que se verá en el próximo cuatrimestre

madrid Actualizado:

Cuando todavía siguen vivos los flecos de aquella entrevista que el ex presidente del Gobierno, Felipe González, concedió al diario «El País», en la que confesó haber tenido la oportunidad de «volar a la cúpula de ETA» y no haberlo hecho, el andaluz completa sus frases ahora en un jugoso reportaje que publicará en su próximo número la revista «Vanity Fair». La directora de la publicación, Lourdes Garzón, es la encargada de «retransmitir» cómo le recibió el que fuera presidente del Gobierno español durante 14 años en su piso aislado del trajín político situado en el barrio madrileño de Salamanca y de poner el «cebo» de ETA de nuevo en sus preguntas. González complementa aquella escena que ya vislumbró: «Conozco dirigentes de todas las ideologías que cuando no pueden detener a unos terroristas no solo tienen la tentación, sino la acción de destruirlos para defender las vidas de sus conciudadanos. Esto ocurre todos los días en la lucha contra el terrorismo internacional, en los ataques a grupos talibanes y de Al Qaida en Pakistán». Según el dirigente socialista, la decisión de «volar la cúpula de ETA», reunida en un punto concreto, se pudo tomar porque se le dijo: «Tenemos esta información, pero no podemos tomar la decisión de destruirlos». Que pase esto, según González, «es un buen funcionamiento del Estado», pero no hay buen gobernante al que no le ronde en esa tesitura el deseo de acabar con el sufrimiento de tantos inocentes.

Metidos en harina, a González le preocupan más los ataques que se dirigen contra Alfredo Pérez Rubalcaba -que prosiguen hoy, sesión tras sesión de control en el Congreso de los Diputados- por el tema de la guerra sucia de los GAL contra ETA, que el que le pongan a él en la diana. El ex jefe del Ejecutivo asegura que Rubalcaba nunca estuvo «en eso, ni siquiera era miembro del Consejo de Ministros». Añade: «Me parecen ataques absolutamente abusivos. Una campaña basada en el rencor de alguna gente que no quiero nombrar pero que sí pedía en su momento que se hicieran este tipo de cosas».

«Nunca ordené matar»

González descarta categóricamente que él fuese el «responsable último de los GAL» -«nunca decidí ni directa ni indirectamente mandar ejecutar o matar a una persona, nunca, en ningún momento», es su frase-; no obstante, agrega que aunque tiene la conciencia tranquila, sí se plantea esa duda que hoy por hoy ha resultado tan «alarmante». Y vuelve a sembrar más de una incógnita al relatar que en el atentado sangriento de Hipercor fallecieron 21 personas, él se encontraba de viaje en Brasil y regresó de inmediato. «Ésta es solo una hipótesis -recalca, para que nadie se le eche encima de nuevo, y repite-, nunca se dio esta posibilidad, pero vamos a ver: ¿si pudiera haber impedido que esos tipos que iban con un coche bomba a volar Hipercor lo hicieran, incluso volando el coche con los tipos dentro, lo habría hecho? Pues probablemente sí».

Su error no fue entrar en la OTAN en 1982, sino preguntar a la gente

Tras admitir que siendo presidente del Gobierno hubiese ordenado matar sin muchos ambages a los terroristas, se cuestiona: «¿Y eso es realmente escandaloso?Puede que lo sea, pero lo digo desde el punto de vista de la responsabilidad de un gobernante, que tiene la obligación prioritaria de defender la vida de sus conciudadanos». En esta vuelta a la memoria pasada, tampoco se amilana al reconocer que, para él, uno de sus errores no fue entrar en la OTAN, sino cumplir con su programa electoral y preguntar a la ciudadanía qué quería. Someterlo a referéndum fue su equivocación, piensa, puesto que «simplemente debía asumir la responsabilidad como gobernante». Entrar sin más.

«No acepto ninguna responsabilidad»

Tras regresar de un viaje que le ha llevado tres semanas por Latinoamérica, donde crecen como la espuma los rumores de negocios con el multimillonario mexicano Carlos Slim, a tenor de la amistad cultivada entre ambos, González comenta que no le interesan ni el dinero ni las responsabilidades, en retiro actualmente como se encuentra. «Se supone que tengo territorios maravillosos en República Dominicana. Al principio (se refiere a los rumores) era algo que me desgarraba, pero después uno se va fortaleciendo». Y acusa: «Conozco incluso investigaciones políticamente intencionadas, empleando medios del Estado para demostrar lo que no era posible demostrar, porque no existía», y aunque se lo atribuya a un partido en concreto, declina dar las siglas.

«Para mí siempre fue menos doloroso ganar elecciones que perder», dice

Dice que ha recibido ofertas de Naciones Unidas, de la Unión Europea, de la Presidencia del Consejo del Tratado de Lisboa... y que no solo no ha aceptado ninguna, sino que está deseando acabar su tarea actual «como Embajador Extraordinario y Plenipotenciario para la Conmemoración de los Bicentenarios de la Independencia de las Repúblicas Iberoamericanas». Da «su» motivo particular: «Entre otras cosas, porque la tarjeta tiene que ser muy grande para que quepa este cargo». Una manifestación coherente con su impresión de que hay gente que sufre perdiendo elecciones y para él «siempre fue menos doloroso que ganarlas» porque -confiesa abiertamente- nunca disfrutó con el poder. «Me sentía abrumado desde el primer momento».

El relevo encarnizado de Zapatero

No podía pasarse por alto el tema de la sucesión de José Luis Rodríguez Zapatero, abiertos en carnes en el PSOE como están, a lo que su predecesor en el cargo añade oscuridad: «No tengo opinión sobre si Zapatero deber ser el próximo candidato. Hay que verlo en los próximos tres o cuatro meses», emplaza, y también roza la ambigüedad al cuestionarle un asunto que está en primera plana el mismo día que se celebra esta entrevista, a propósito de un posible rescate europeo a España. «No lo veo probable (...), pero ¿quién puede decir que algo no es posible en una situación mundial así?». A continuación, da su plácet a las reformas estructurales y ajustes que está realizando el presidente Zapatero, que está «cumpliendo con su obligación, le cueste lo que le cueste» y también ve con buenos ojos la última remodelación del Gobierno acometida. Aun con todo, opina que Zapatero acumula «mucho desgaste, pero no hay nada irreversible en política».