Alicante «paga» la crisis con Rabat

La tensión entre España y Marruecos se ha saldado con la llegada de seis pateras durante julio y agosto

D. MARTÍNEZ
ALICANTE Actualizado:

Los integrantes del Servicio Marítimo de la Guardia Civil, encargados de vigilar el tráfico de drogas y de personas en la costa, lo tienen claro: cada vez que aumenta la tensión diplomática entre Rabat y Madrid, el sur de la Península se convierte en objetivo de un goteo incesante de pateras. Aunque la versión oficial sea otra, las Fuerzas de Seguridad no dudan de que, cada vez que el Magreb se enfrenta a España, sus autoridades se «relajan» en la vigilancia de sus costas, desde donde parten los cayucos.

Alicante ha sufrido esta relación causa-efecto en su propio litoral este verano. La costa alicantina, que se convirtió en una nueva puerta de entrada de la inmigración ilegal en septiembre de 2007 con la llegada de la primera patera a sus aguas, ha recibido este verano otro goteo de embarcaciones —si bien es cierto que en menor intensidad que en años anteriores—.

A medida que subía el tono de la crisis marroquí, se sucedían con mayor frecuencia los avistamientos de pateras frente a las costas alicantinas. Así, las primeras embarcaciones llegaron entre el 13 y el 14 de julio: una balsa con diez inmigrantes tocó tierra en Santa Pola —donde sus tripulantes fueron detenidos—, mientras un pesquero daba el aviso de otra patera de madrugada. El mismo día, una lancha de narcos burlaba también la vigilancia de los radares del SIVE.

Oleadas de cadáveres

Dos semanas después, el mar comenzaba a arrojar cadáveres de inmigrantes que debían haber llegado a bordo de otra patera. El dramático goteo cesó el 5 de agosto, dos días después de que se encontrase vacía una embarcación en la costa de Altea. El Gobierno sospecha que las víctimas viajaban en el cayuco, pero bien podrían haber llegado en otra embarcación hundida.

El 11 de agosto, de nuevo dos pateras llegaban a las costas alicantinas. Una tocaba tierra en la cala del Carritxal, entre El Campello y Villajoyosa. Sus nueve tripulantes fueron detenidos. Otra volcaba cerca de Tabarca: se recuperaron dos supervivientes, y en los días posteriores el mar devolvió varios cadáveres más.

El 15 de agosto, los bañistas de una cala en el Cabo de las Huertas de Alicante denunciaban que cinco inmigrantes ilegales se habían adentrado en la provincia tras llegar de madrugada a bordo de una lancha —aunque bien podría tratarse de narcos—. Con esta embarcación, Alicante ha «pagado» la crisis marroquí con seis pateras en dos meses.