Pablo Casado, junto a Isabel Bonig, María José Catalá y Belén Hoyo en Valencia - ROBER SOLSONA
Política

El mal resultado del PP en las elecciones agranda la brecha entre la dirección nacional y la valenciana

Isabel Bonig traslada a Pablo Casado su descontento por la estrategia escorada a la derecha que ella misma suavizó

El calendario de los congresos pendientes provoca discrepancias entre ambas cúpulas, mientras se sospecha de que Génova pudiera querer adelantar el proceso regional

VALENCIAActualizado:

«Cuando las cosas van bien, todo es fácil. Cuando no, todos se miran para ver quién tiene la culpa». Es el resumen que una voz autorizada del PP realiza sobre la situación interna que vive el partido tras los malos resultados cosechados en las recientes citas electorales. El consuelo de Madrid no disipa, en opinión de algunos, la fuerte caída vivida en numerosos territorios, entre los que se incluye la Comunidad Valenciana. Y piden que Génova reflexione y no celebre los casos aislados.

El estado en el que ha quedado la formación no ha hecho sino agrandar la brecha entre la cúpula nacional y la regional. La mala sintonía es palpable desde hace tiempo y ha habido algunos picos de tensión con la confección de las listas o, sin ir más lejos, la pérdida de votos en los comicios.

El pasado lunes, los barones del PP mantuvieron el tradicional almuerzo después del comité ejecutivo con Pablo Casado, donde al parecer los ánimos se caldearon y trascendieron ciertos reproches por parte de varios dirigentes. Uno de ellos partió de la presidenta de los populares valencianos, Isabel Bonig, quien, según fuentes conocedoras del encuentro, manifestó su descontento por la estrategia demasiado escorada a la derecha de las generales. Aunque las mismas matizan que siempre ha sido participativa a la hora de ofrecer su visión de los hechos, no tratándose de una excepción lo sucedido el lunes.

El caso de Bonig es particular. Pese a su perfil aguerrido en las Cortes Valencianas a lo largo de la pasada legislatura, durante la campaña de las autonómicas mantuvo un discurso mucho más centrado. Lo hizo conscientemente, admitiendo incluso que es donde ella se encuentra cómoda pese a su «fama». En cierto modo, venía a reconocer que la coyuntura en la que cogió las riendas del partido en 2015, con una importante pérdida de poder y protagonista constante de casos de corrupción, requería ese tipo de figura para levantar a la militancia y, en definitiva, hacerse de notar. Sin embargo, nunca se mantuvo cercana a los planteamientos de Casado para tratar de atraer al electorado de Vox.

La falta de sintonía en lo estratégico se une a que, anteriormente, la dirección regional se posicionó con Saraya Sáenz de Santamaría en el congreso nacional, lo que de entrada ya era una barrera. En el partido hay quien considera que lo ocurrido en el cónclave nunca se ha conseguido superar a nivel interno. De ahí que todo haya discurrido de la forma en la que lo ha hecho y, al parecer, lo seguirá haciendo.

Sospechas de adelantar el congreso regional

Manifestada la insatisfacción y reclamados cambios en Génova para que exista una mejor interlocución y coordinación con territorios como el valenciano, la pregunta es qué va a suceder a partir de ahora en el PPCV. En Madrid no ha gustado en absoluto la actitud de Bonig y se interpreta como un enfrentamiento -lo cual se niega rotundamente desde su entorno-, pero no parece que se le quiera mover el sillón, al menos de forma inmediata. Para cualquier cambio, remiten al próximo congreso regional que, teniendo en cuenta los plazos del último, debería celebrarse en 2021. Existen sospechas, aun así, de que la dirección nacional tuviera intención de adelantarlo.

Todo es una incógnita por el momento y no se trata de medidas que vayan a tomarse ya. Pese a lo cual sí se van vislumbrando las apuestas de Casado. Relevante es, en este sentido, el nombramiento del hasta ahora presidente de la Diputación de Alicante, César Sánchez, en el comité de dirección del grupo parlamentario del Congreso y como uno de los responsables de la comisión de pactos.

Procesos internos

Lo que sí estaría más encarrilada sería la idea de acelerar los procesos internos en la provincia de Valencia y en la ciudad, como ha venido informando ABC. En ambos niveles el partido está dirigido por gestoras. En principio tendrían lugar en este orden según marcan los estatutos, aunque hay quien sugiere alterarlo (algo que sólo puede decidir Génova, partidaria inicialmente de respetar su normativa). Las fechas que manejan es comenzar a plantearlos tras el verano, de modo que antes de final de año estén iniciados. Unos plazos que no son compartidos por la cúpula del PPCV al entender que la formación no está preparada para nuevos enfrentamientos tan pronto y necesita descansar.

En cuanto a los nombres, las elecciones han dejado en un lugar muy destacado a Juan Ramón Adsuara como único alcalde de mayoría absoluta de municipio grande (Alfafar), lo que le hace escalar posiciones para la portavocía popular de la diputación y para la presidencia en la provincia. Algunas voces especulan con que la apuesta de Bonig podría ser Elena Bastidas, pero fuentes cercanas indican que la presidenta regional nunca ha tenido ningún problema con Adsuara. De hecho, es cercano a ella. En el caso de la ciudad de Valencia, María José Catalá se presentará para dirigirlo como manifestó a este periódico.