El presidente de Sociedad Civil Catalana, Fernando Sánchez Costa
El presidente de Sociedad Civil Catalana, Fernando Sánchez Costa - EP

Sociedad Civil Catalana apuesta por una estrategia para encauzar el movimiento social independentista

«No puedes decir 'no' a dos millones de personas», dice el presidente de la entidad, Fernando Sánchez Costa

Barcelona Actualizado: Guardar
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El presidente de Sociedad Civil Catalana (SCC), Fernando Sánchez Costa, ha apostado por enfocar la estrategia de la entidad a encauzar el movimiento social que respalda al independentismo hacia un objetivo de mejorar Cataluña y toda España: «No puedes decir 'no' a dos millones de personas».

«Las personas somos seres de sentido y tú a dos millones de personas no les puede decir: 'No, lo que has hecho no tiene ningún sentido durante seis años. El 'procés' independentista, todas tus movilizaciones, todo esto no ha valido para nada'. Eso no lo puedes decir porque no va a ser aceptado y no puede ser asumido ni psicológica ni políticamente«, ha razonado en una entrevista de Europa Press.

Para el líder de SCC, algunas reivindicaciones «que han dado alas» al independentismo pueden tener elementos interesantes que, bien entendidos, pueden mejorar Cataluña y toda España: pone como ejemplo algunos mecanismos de financiación —como gestionar algunos impuestos—, la responsabilidad de Cataluña en el Gobierno de España y la gestión de Rodalies.

Se ha posicionado a favor de que las autonomías gestionen más los impuestos de forma directa y considera que en Cataluña esto provocaría que algunas proclamas independentistas dejaran de tener sentido: «Si el dinero está en Madrid, la culpa siempre es de Madrid. Por lo tanto, es bueno asumir responsabilidad aquí».

Por eso, plantea interpelar al movimiento cívico independentista diciéndoles: «El sentido no era lograr la independencia, porque esto sabéis que no es posible en el marco constitucional y europeo del siglo XXI, pero puede tener otros sentidos, y lo que tenemos que hacer todos es ver cómo se puede encauzar este movimiento cívico para mejorar Cataluña y mejorar España».

Asume que su opinión puede no ser habitual, pero que tiene sentido antropológica, sociológica y políticamente, porque «no se puede decir solo un 'no' a la reivindicación de dos millones de personas que habrá sido más o menos inducida o provocada por el poder, pero que es real».

Ha advertido de que tampoco se puede entender solo a esos dos millones de personas, porque hay otros dos «que piensan lo contrario y que han sentido y sufrido durante estos años, también tienen ilusiones, y hay que escucharlas de verdad», lo cual considera que no se ha hecho nunca, ni desde Barcelona ni desde Madrid.

Promete seguir defendiendo que el espacio público «no esté constantemente colonizado por una sola ideología política, y una formación realmente plural en la escuela, que se entiendan las dos lenguas de Cataluña como una riqueza; una ley electoral catalana justa, que pare la presión ambiental que se vive en la Cataluña de interior y el dopaje institucional con que la Generalitat ha controlado sociedad catalana durante años».

Que ERC «se aclare»

El presidente de la entidad constitucionalista ha explicado que, para impulsar una estrategia común que mejore Cataluña, ERC «tiene que aclararse» porque considera que algunas voces están abriéndose a un público más allá del independentismo, pero también más allá de Cataluña.

«ERC tiene que aclararse: si quiere ser un partido insurreccional o quiere ser una especie de partido estatal, que a veces es la sensación que yo tengo, que hay esa posibilidad de ERC de hacer un movimiento estilo Liga Norte. Hay determinadas estrategias que me sugieren que algunos se podrían plantear convertirse en un partido republicano estatal», y se ha referido directamente al líder republicano en el Congreso, Gabriel Rufián.

Sánchez Costa considera que los republicanos saben que «el Estado no va a claudicar ni ceder a los chantajes» y ha añadido que en política se puede hablar de todo, pero que en los estados democráticos del siglo XXI no se aceptan los chantajes, ha dicho.