Entrada principal de la sede del PSC, en la calle Nicaragua
Entrada principal de la sede del PSC, en la calle Nicaragua - INÉS BAUCELLS

El «desahucio» de los partidos catalanes

Formaciones como CDC, PSC y Unió se ven obligadas a vender sus sedes y buscar locales más pequeños por sus deudas y la pérdida de poder institucional

À. GUBERN
BARCELONAActualizado:

Después de décadas de anticiclón político, el sistema de partidos catalán ha entrado en los últimos años, coincidiendo con el proceso soberanista, en un temporal que ha redibujado por completo el mapa de formaciones en esta comunidad. Los cambios no solo afectan a liderazgos, alianzas y estrategias, sino que directamente están teniendo un impacto inmobiliario en forma de mudanza y cambio de sedes.

Las formaciones damnificadas en este proceso han sido las que tradicionalmente han sido dominantes en Cataluña en los últimos años - CDC,UDC y PSC-, que ahora, claramente a la baja, acosados por las deudas, buscan acomodo en sedes menos ostentosas, más adecuadas a su nuevo estatus. Por contra, partidos como ERC, que estreno sede ampliada en 2006, o Ciudadanos, que ahora bucan un local más amplio, representan la otra cara de la moneda.

El PSC busca enjuagar su deuda

El último caso conocido es el del PSC, que acaba de vender por diez millones de euros su sede histórica en la calle Nicaragua, en el barrio de Les Corts. El edificio, que llevaba un año en venta, se lo ha quedado una empresa del sector inmobiliario, mientras que el PSC tiene ahora ocho meses para encontrar un nuevo emplazamiento, informó ayer El Periódico.

El partido de Iceta busca ahora local, de manera preferente en el distrito 22@, en el barrio del Poblenou, menos céntrico pero con oferta mayor y precios más ajustados. El local, obviamente, será más reducido, unos 1.500 metros cuadrados frente a los casi 5.000 de su sede actual. Los diez millones por su venta enjuagarán parte de la deuda del partido de Miquel Iceta, de 12 millones de euros.

Unió, en preconcurso

En una situación incluso más precaria se encuentra Unió Democràtica, que en pocos años, tras el último ciclo electoral, se ha convertido en un partido sin representación institucional, lo que junto a la fuga de militantes, ha supuesto una considerable merma de ingresos.

Duran, saliendo de la sede de Unió
Duran, saliendo de la sede de Unió - EFE

El ajuste necesario en sus finanzas pasa por la venta de su sede, en la calle Almogàvers de Barcelona, y la presentación, el pasado mes de marzo de un preconcurso de acreedores. Inaugurada hace menos de diez años, en 2007, la actual sede, de 2.000 metros cuadrados, ha quedado obviamanete sobredimensionada en relación al tamaño actual del partido de Espadaler y Duran, que ya se desprendió de sus sedes en Gerona, Lérida y Tarragona a principio de año.

CDC deja su sede «embargada»

A punto de mudanza se encuentra también Convergència Democràtica (CDC), que tras su congreso de refundación en julio abandonará su céntrica sede de la calle Córcega, a tocar de Paseo de Gracia, para trasladarse a un edificio de la calle Provenza, de menor dimensión y más funcional. CDC, aunque no ha dado detalles de la operación, sanea sus finanzas y, a la vez, deja atrás una sede que para siempre estará ligada al caso Palau, ya que el juez dictó su embargo a modo de fianza.

Sede de CDC en la calle Córcega
Sede de CDC en la calle Córcega - I. BAUCELLS

Ciudadanos deja su vetusta sede

Por contra, y frente a los partidos que se mudan para buscar sedes más pequeñas, otra formaciones, en fase de crecimiento, buscan ganar espacio. Es el caso de Ciudadanos, que ha cerrado su muy vetusto local en la Gran Vía de Barcelona para instalarse, por ahora, en el moderno local de la calle Balmes que usaron a modo de cuartel general electoral.