Para Ana, la llegada de su hijo fue un «subidón» de responsabilidad
Para Ana, la llegada de su hijo fue un «subidón» de responsabilidad - F. HERAS
Sociedad

«Quiero formarme para que mi hijo y yo no dependamos de nadie»

Con 21 años y un hijo de once meses, Ana ha decidido volver a las aulas para formarse, conseguir un trabajo y tener un mejor futuro

M. S.
ValladolidActualizado:

Javier está a punto de cumplir un año. Recorre con sus grandes y expresivos ojos cada rincón de la habitación sentado en su cochecito. Su joven madre está pendiente de cada uno de sus movimientos, aunque afirma que «es muy bueno». Ana tiene sólo 21 años. Contaba con 20 cuando se quedo embarazada, un hecho inesperado que, unido a una situación familiar complicada, la obligó a abandonar su residencia en otra comunidad para buscar cobijo en Valladolid, donde fue acogida por otros familiares. Esta madre soltera, como ella misma se reconoce, asegura que su vida cambió por completo con la llegada de Javier. «Fue un giro radical que me obligó a cambiar el chip porque ya no era yo sola, sino que había un niño que dependía de mí», explica.

Nunca se planteó el no seguir adelante con su embarazo porque «tenía muy claro que quería tener el niño, pero sabía que a partir de entonces me iba a quitar de muchas cosas». Sin embargo, con las ideas muy claras, Ana se plantó en la capital vallisoletana embarazada de seis meses y dispuesta a comenzar de cero, a diseñar para ella y su pequeño una nueva vida. Y así lo hizo gracias a sus familiares (familia extensa) que desde el primer momento la prestaron todo su apoyo. Ayuda que también recibió de RedMadre, tanto en productos (alimentación, ropa o pañales) como, sobre todo, en apoyo e información.

Con Javier llegó la madurez, reflexiona Ana, hasta el punto de que decidió volver a estudiar y comenzó en septiembre con un módulo de auxiliar administrativo que está realizando con éxito, como lo avala el ocho de media que ha conseguido en los dos primeros trimestres. No es fácil, reconoce, y son muchas las horas que tiene que robar a la noche para poder estudiar. Tampoco sería posible sin la ayuda de su familia, que se hace cargo del niño cuando acude a clase donde, por cierto, es una alumna más. «Recibo el mismo trato que cualquier otro alumno, pero tampoco quiero ventajas, sino sólo ser una alumna más», asegura, aunque matiza que no tiene que cursar todas las asignaturas porque algunas ya las tenía aprobadas antes del embarazo. Ahora, el objetivo es claro: acabar el curso y después preparar unas oposiciones. «Necesito una formación para no depender de nadie y ser autosuficiente», afirma rotunda. «Desde que he tenido al niño estoy más concienciada, fue como si me diese un subidón», reflexiona.

Sin embargo, el camino no está siendo nada fácil para esta madre soltera. De la administración pública recibió la ayuda por nacimiento, pero, a día de hoy, sigue esperando la Renta Garantizada que solicitó a la Junta en noviembre de 2017 y que antes no pudo reclamar ya que, al proceder de otra autonomía, no cumplía con el requisito del año de empadronamiento. Acaban de pedirla más documentación, así que sigue a la espera de recibir una prestación con la que ella y su hijo dispondrían de algo más de autonomía.