Guillermo Garabito - La sombra de mis pasos

Con nervios y a lo loco

«Una tila por decreto, una valeriana o clases de yoga en el hemiciclo de las Cortes de Castilla y León, que cada vez se están poniendo más como una corrala de grillos»

Guillermo Garabito
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Un político nervioso es un arma con muy poco futuro. Un futuro que está a la vuelta de una esquina soleada de mayo con las urnas y un vermú. Un vermú para que los parroquianos comenten la jugada mientras mienten en las encuestas a pie de urna. Porque ya se sabe que hay que mantener la tensión hasta el cierre de los colegios; como con los regalos la noche del cinco de enero. Encuestas y más encuestas que tienen a los políticos de estos lares y a los de toda España en vilo. No las encuestas de Tezanos precisamente, que son una escopeta de feria subvencionada, sino las de las empresas privadas. Aunque yo desde hace tiempo de la única encuesta que me fío es de las que voy haciendo a los desconocidos en el ascensor. Y cada vez hay más ascensores que van a parar a VOX.

Muchos ascensores, precisamente, deben de coger últimamente en el PP, porque andan preocupados de verdad con el partido de Santiago Abascal. Una preocupación que es así como de colegial intentando resolver lo del examen en el último minuto. En el PP nadie rompe la disciplina del silencio, pero se les nota en el rictus… que agría. Y no sólo a los del PP, también los de Cs que dudan si lo suyo es la derecha o la izquierda. Y seguirán así y se les echará mayo encima deslumbrando con sus luces y les pillará como a una liebre mal ubicada en el centro de la calzada.

El PSOE de Castilla y León no es que esté nervioso, es que directamente Luis Tudanca no está. No está porque de estar tendría que dar explicaciones sobre estas pulsiones que le dan a Pedro Sánchez. Arrebatos de los que se empieza a desmarcar hasta Óscar Puente, que es un Pedro Sánchez en la lejanía de provincias. Pedro Sánchez, que es un camarero con aspiraciones de actor dispuesto a romper toda la vajilla y España en mil pedazos por seguir sonriendo a cámara una vez más.

A unos y otros se les van poniendo los nervios a flor de titular. En las instituciones públicas, entre tanto, las secretarias siguen ofreciendo café. Un café que nunca está caliente y que lleva un tintineo de cucharillas como si estuvieran repicando un Domingo de Ramos. Y a mi me da por pensar que la única reforma que de verdad le urge a la Constitución es prohibir que los políticos tomen café de aquí a mayo, por el bien de la democracia. Una tila por decreto, una valeriana o clases de yoga en el hemiciclo de las Cortes de Castilla y León, que cada vez se están poniendo más como una corrala de grillos.

Los políticos andan de los nervios y todavía es febrero. Qué largo se nos va a hacer, querido lector. Entre tanto habría que considerar avisar a las madres de sus señorías, porque los políticos tendrán madres también digo yo, para que les tranquilicen hasta mayo. Y si no se duermen -para dejarnos dormir a los demás- que les amansen con que, si no son buenos, vendrán los hombres de VOX.

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