Campus de la Universidad de Valladolid
Campus de la Universidad de Valladolid - F. HERAS
EDUCACIÓN

La «exigente» Selectividad regional baja la nota media y complica el acceso a las carreras

Las calificaciones son más bajas en Castilla y León que en otros puntos de España porque el nivel es mayor

VALLADOLID/ZAMORAActualizado:

Un estudiante de Canarias, Extremadura o Murcia tiene el doble de probabilidad de acceder a una plaza de Medicina que un alumno de Castilla y León. Y es que, según un informe elaborado por la catedrática de Estadística de la Universidad de Valladolid Cristina Rueda, las notas de Selectividad en la región son «sistemáticamente» más bajas que en el resto de las autonomías. ¿Están los estudiantes castellano y leoneses peor preparados? La respuesta, según la responsable del estudio, representantes de las universidades e incluso el consejero de Educación, Fernando Rey, es que no. Lo que sucede es que el examen y el sistema educativo de Castilla y León es «más exigente» que en otras autonomías e, incluso, hablan de «notas infladas» en otras regiones.

El documento denuncia «grandes» desigualdades a la hora de acceder a la universidad, debido al sistema actual, que tiene en cuenta la nota de Selectividad y la media de Bachillerato. El método perjudica a Castilla y León y afecta a la incorporación a todas las titulaciones, pero de forma más grave a Medicina, tradicionalmente una de las enseñanzas más demandadas y que más nota exige para poder entrar.

La región mejor situada del país en el informe PISA, al nivel de algunos países considerados un ejemplo en Educación como Finlandia, paradójicamente es una de las autonomías en la que las notas de Selectividad son más bajas -una media de 7,11, la cuarta menor del país- y en la que menos sobresalientes se obtienen -sólo el 8,74 consigue una calificación entre 9 y 10, la menor por encima de Navarra-. El estudio concluye además que esto se produce de forma «sistemática» en Castilla y León y supone que en las titulaciones que exigen más nota los estudiantes castellano y leoneses se queden en fuera. Las facultades regionales deberían recibir un 24,6 por ciento de estudiantes de otras autonomías, de acuerdo a una asignación equitativa a la demanda, según el informe, y, sin embargo, ese porcentaje es muy superior en la realidad: en la facultad de Medicina de Valladolid en el curso 2015-2016 fue del 50 por ciento.

«Si se mantiene el sistema actual, la brecha entre comunidades puede hacerse cada vez más alta», concluye el documento, que además asegura que «los responsables de las PAU en las autonomías están cada vez más presionados para obtener calificaciones que puedan competir con otras regiones». Por todo ello, la responsable del informe propone un método alternativo basado en la «normalización» de las calificaciones, de tal manera que se puedan comparar en igualdad las de las diferentes autonomías.

Cristina Rueda, catedrática de Estadística, asegura a ABC que, una vez analizados los datos, «no es razonable», bajo la hipótesis de que el talento está igualmente distribuido, que en Castilla y León haya menos sobresalientes y notas más bajas. Además, opina que el examen en Castilla y León es uno de los más exigentes del país, algo que produce que las calificaciones sean más bajas y que estudiantes «muy válidos» se queden fuera de las universidades regionales.

El sistema actual «no es justo», opina, porque «no se pueden comparar las notas de exámenes tan dispares». Así que, propone uno alternativo basado en lo que en estadística se conoce como «normalización» de las notas para que las de las diferentes autonomías sean comparables en igualdad de condiciones. Se trata de un sistema que podría funcionar en el corto plazo, algo que no sucede con el examen único que han propuesto algunas comunidades y la Consejería de Educación.

El responsable del área educativa, Fernando Rey, ya se ha referido a este asunto en varias ocasiones. Apuesta por el examen único estatal para evitar las notas «infladas» en otras autonomías que cuentan con un sistema educativo menos exigente. Hay un «problema real al que hay que buscar una solución», aunque sin «demonizar o arrojar sombras de sospecha sobre los alumnos de otras comunidades que estudian en Castilla y León», afirma. La llegada de un número «desproporcionado» de alumnos de otras regiones provoca además un mayor porcentaje de fracaso escolar que entre los estudiantes procedentes de Castilla y León, con el consiguiente coste económico, asegura, informa Ical. Sin embargo, descarta la posibilidad de que las facultades más perjudicadas impongan una prueba adicional que «no tendría sentido» si no se aplica a nivel nacional.