Alejandro Mora con un «jandilla»
Alejandro Mora con un «jandilla» - Óscar Erustes

La afición, defraudada con los novilleros

Del ganado de Jadilla destacó el bravo novillo que abrió el segundo festejo de Villaseca de la Sagra

Salvador Ruiz
Villaseca de la SagraActualizado:

Segunda novillada del certamen «Alfarero de Oro», con tres cuatros de entrada de espectadores, que salieron defraudados con los novilleros. El ganado, de Jandilla, ofreció desigual juego, aunque destacó el novillo que abrió plaza.

Este correspondió al madrileño Francisco de Manuel, que se lució en unos suaves capotazos rematados con una buena media. Después de un un buen par de banderillas de Rey, De Manuel dibujó con la franela unos excelentes doblones, que rubricó con un buen pase de pecho. Continuó con series de derechos templados y largos ante un novillo que metía mucho la cabeza. Siguieron series de naturales templados pero fuera de cacho y sensacionales adornos. Pero, cuando tenía una oreja en la mano, escuchó un aviso y necesitó varios pinchazos para acabar con el burel, lo que dejó la cosa en palmas.

En su segundo, De Manuel se lució con el capote ante un burel que recibió tres varas, un castigo que acusó luego en la muleta. El madrileño realizó un trabajo muy largo con la franela, con redondos y naturales pero sin mano. No llegó al público. Mató con una estocada trasera y una descabelló. Una leve petición de oreja.

El salmantino Manuel Diosleguarde, que se anuncia con el nombre de su pueblo, saludó a su primero con impactantes verónicas y una excelente media. El novillo fue muy castigado en varas, lo que acusó en el último tercio. Aunque Diosleguarde demostró buenas cualidades, no logró lucimiento y también utilizó mal la espada. Debió escuchar un aviso pero el presidente se lo guardó.

Banderilleros con clase

Al segundo le realizó una faena valerosa pero sin pases de calidad. Destacaron dos excelentes pares de banderillas de Elías Martín. Pero Diosleguarde dejó frío al respetable.

El último de la terna, Alejandro Mora, brilló en las verónicas de recibo, que abrochó con dos maravillosas medias. El sobrino de Juan Mora inició su labor muleterial con una serie de templados muletazos. Pero con la izquierda no logró lucirse, ya que no remató bien los pases, aunque se lució en uno de pecho. Después de varios viajes logró matar el novillo, por lo que el público le premió con palmas.

En el de la jota, Rafael González se desmonteró después de un gran par de banderillas. Mora, sin embargo, tuvo una faena vulgar, con mucho derechazo y naturales. Nada de calidad.