Álvaro de Campos - ARTES&LETRAS CASTILLA-LA MANCHAes

«Oda triunfal» (fragmentos)

Traducción de Amador Palacios

Álvaro de Campos
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Tengo fiebre y escribo. Canto, canto lo presente, y también lo pasado y lo futuro. Porque lo presente es todo lo pasado y todo lo futuro. Porque hay Platón y Virgilio dentro de las máquinas y las luces eléctricas, sólo porque hubo otro tiempo y humanos fueron Virgilio y Platón. Restos de un Alejandro Magno y átomos provocando fiebre en el cerebro de Esquilo andan por estas correas de trasmisión, estos émbolos, estas ruedas. ¡Ah, ser completo como una máquina! ¡Poder ir en la vida triunfante como un automóvil último modelo! ¡Volverme poroso a todos los perfumes y calores!

Horas europeas, productoras, atornilladas entre maquinismos y negocios útiles. Grandes ciudades paradas en los cafés, oasis de inutilidades ruidosas donde se cristalizan y se precipitan los rumores y los gestos de lo Útil. ¡Todo lo que pasa es todo aquello que se dirige a los escaparates! Comerciantes, holgazanes, estafadores exageradamente bien vestidos, miembros evidentes de clubes aristocráticos, escuálidas figuras inciertas, jefes de familia vagamente felices y paternales hasta en la cadena de oro que atraviesa el chaleco de bolsillo a bolsillo. En suma, toda esa gente simplemente elegante que pasea.

Maravillosa belleza de las corrupciones políticas, deliciosos escándalos financieros y diplomáticos, agresiones políticas en las calles, y de vez en cuando el cometa de un regicidio que ilumina de prodigio y fanfarria los cielos usuales y lúcidos de la civilización cotidiana. Noticias desmentidas de los periódicos, artículos políticos insinceramente sinceros. ¡El olor fresco de la tinta tipográfica! ¡Ah, todos mis sentidos tienen apetito de vosotros!

¡Oh! Mercancías en los escaparates. ¡Oh! Maniquíes. ¡Oh! Últimos figurines. ¡Oh! Artículos inútiles que todo el mundo quiere comprar. ¡Oh! Grandes almacenes con sus muchas secciones. ¡Oh! Neones que aparecen y desaparecen. ¡Oh! Todo con lo que hoy se construye, lo que hoy es diferente de ayer. Progresos de armamentos gloriosamente mortíferos. Escudos, cañones, ametralladoras, submarinos, aeroplanos. ¡Os amo a todos, a todo, como una fiera!

¡Eh! Recomposiciones ministeriales, parlamento, políticas, relatores de presupuestos, presupuestos falsificados. Un presupuesto es tan natural como un árbol. Un parlamento tan bello como una mariposa. Pero, ¿y la gente ordinaria y sucia, que parece siempre la misma, que emplea palabrotas como palabras usuales, cuyos hijos roban a las puertas de las tiendas y cuyas hijas a los ochos años masturban a hombres de aspecto decente en los rellanos de las escaleras?: Esa chusma que se aventura en los andamios y regresa a su casa por callejones casi irreales de estrechura y de podredumbre. Maravillosa gente humana que vive como los perros, que está por debajo de todos los sistemas morales, para quienes ninguna religión se concibió, para quienes no se creó el arte, ni ninguna política se ideó para ellos. ¡Cómo os amo a todos, porque sois así, ni inmorales de tan bajos que sois, ni buenos ni malos, fauna maravillosa del fondo del mar de la vida!

Cambios constitucionales, guerras, tratados, invasiones, ruido, injusticias, violencias, tal vez cercano el fin, la gran invasión de los bárbaros amarillos en Europa, y otro Sol en un nuevo Horizonte. ¿Qué importa todo esto? Pero ¿qué importa todo esto al ardiente y brillante ruido contemporáneo, al ruido cruel y delicioso de la civilización de hoy?

La luz del sol sofoca el silencio de las esferas y al cabo todos hemos de morir.

ÁLVARO DE CAMPOS