El coro y la Orquesta Académica de Madrid durante el concierto ofrecido en Parapléjicos
El coro y la Orquesta Académica de Madrid durante el concierto ofrecido en Parapléjicos - JCCM

La Alegría vibró en Parapléjicos

La Novena Sinfonía de Beethoven sonó este domingo grandiosa entre los pacientes del hospital toledano bajo la batuta de Íñigo Pírfano, alma del proyecto, ya realidad «A Kiss for All the World»

ToledoActualizado:

Ángel Baltasar, artista y paciente del Hospital Nacional de Parapléjicos de Toledo, dice que «el Himno a la Alegría en un espacio como éste cobra un sentido especial». Minutos después de finalizar el concierto ofrecido en la tarde de ayer por la Orquesta Académica de Madrid, bajo la batuta de Íñigo Pírfano, -y que fue todo un éxito de público y, sobre todo, de emoción, en el hospital toledano-, Ángel, en silla de ruedas a causa de una enfermedad neurodegenerativa, respondía a ABC realmente emocionado («casi me da un infarto cuando he escuchado los coros»), lo mismo que otros asistentes a un concierto que congregó a unas 300 personas entre pacientes, familiares y personal sanitario.

En el inmenso hall de entrada a las nuevas instalaciones del Hospital de Parapléjicos se dispuso el escenario para el concierto, en el que, además de cerca de un centenar de músicos, participaron los 150 componentes de dos coros: el Coro Joven de Madrid y el Coro de Voces Graves de Madrid (dirigidos por Juan Pablo de Juan), situados con sus partituras arriba, en la primera planta, y visibles para el público que llenaba todas las alturas. Sus voces sonaron impactantes en un edificio no especialmente acondicionado para un concierto de estas características. Pero se hizo el milagro de la música; o de los versos de F. Schiller: «Se derrama la alegría para todos los seres/por los senos de la Naturaleza;/todas las criaturas buenas y malas/siguen su camino de rosas...¡Abrácense, multitudes! ¡Este beso para el mundo entero!».

Esos bellos versos fueron cantados, además de por los coros, por cuatro solistas: la soprano Paloma Friedhoff, que actuó recientemente en el cumpleaños del Nobel de Literatura Mario Vargas Llosa; la mezzo soprano Inés Olabarría y los tenores Cristian Navarro y Miguel Borrallo.

El director de la orquesta, Íñigo Batuta
El director de la orquesta, Íñigo Batuta - JCCM

Y al frente de todo este espectacular montaje, el director de orquesta Íñigo Pírfano, alma mater del proyecto -hoy ya realidad-«A Kiss for All the World», con el que ya ha actuado en Bogotá (Colombia), en la prisión de «La Picota». El próximo mes de mayo lo hará en un hospital oncológico y ante estudiantes con pocos recursos de Panamá, y a finales de junio viajará a Lima (Perú), donde dirigirá de nuevo su orquesta en un hospital psiquiátrico, un orfanato y una cárcel de mujeres.

En declaraciones a ABC, Íñigo Pírfano señaló que la interpretación de ayer en el Hospital Nacional de Parapléjicos de Toledo «tiene un matiz especial» porque, aunque ya ha actuado con su orquesta en otros hospitales como el 12 de Octubre de Madrid el pasado mes de junio, «es especial por lo que este hospital supone, los pacientes son atendidos aquí en largas estancias, durante largos periodos de tiempo, y nos hacía especial ilusión porque este centro tiene una carga especialmente emocional para nosotros, y esperamos que la interpretación toque los corazones de los pacientes, de los familiares, de los facultativos. Porque esta música maravillosa llega al corazón y lo transforma».

Un caso especial

Pírfano conversó con uno de los asisentes al concierto, Alfredo Sánchez Sansaño, de 29 años, que padece una enfermedad degenerativa y sin cura denominada síndrome de Duchenne. El joven debe permanecer en cama, tiene un escaso porcentaje de visión y se ve obligado a utilizar un sofisticado sistema de respiración. «No está en este hospital, pero sus padres lo han traído hoy a Toledo desde Alicante porque es un fanático de la música, un enamorado de la música clásica, un chico estupendo, divertidísimo».

La familia del joven, con escasos recursos, ha hecho el esfuerzo de viajar con él hasta Toledo tras la desagradable experiencia que sufrieron hace dos años, cuando no permitieron al hijo la entrada al auditorio de la Diputación de Alicante para el estreno europeo de la ópera «Oh my son», de Marcos Galvany, después del desembolso económico realizado para desplazarse al concierto desde la localidad de Crevillente, donde viven. Al menos, ganaron el juicio tras la correspondiente denuncia.

Llevar la libertad

El director de orquesta recuerda su primer concierto con la Novena de Beethoven en la cárcel de «La Picota» de Bogotá. «Fue un concierto espectacular y el testimonio más sobrecogedor de todos fue el de un recluso que nos dijo que les habíamos llevado libertad, que durante una hora no se habían sentido entre esas cuatro paredes. Cuatrocientos presos que no perdían ojo del concierto y que luego se abrazaron a nosotros, y estuvimos almorzando con ellos. Fue una experiencia muy intensa, muy especial».