El Harrier en el carguero Alraigo y el piloto británico en el puerto de Tenerife
El Harrier en el carguero Alraigo y el piloto británico en el puerto de Tenerife - ABC

Tres décadas del ridículo de la Royal Navy con un Harrier zombi en Canarias

Uno de sus cazabombarderos usó un carguero español para evitar caer al agua y acabó en el Puerto de Tenerife

Las Palmas de Gran CanariaActualizado:

Se cumplen tres décadas de un incidente surgido en medio de unas maniobras de la OTAN en Canarias. Las conclusiones a las que ha llegado la comisión de investigación del Reino Unido han sido desclasificadas. Entre otras, según ha podido saber ABC, se indica que el piloto estaba perdido por falta de formación. Así contaba ABC el incidente.

El suceso debió ser tratado personalmente por Margaret Thatcher. Fue el 7 de junio de 1983. Un aparato Harrier de la Marina británica acabó sobre un indefenso carguero español, el Alraigo. Peter Blaker, ministro de Estado para las Fuerzas Armadas, dimitió el 9 de junio aunque Londres, formalmente, no vinculó esa destitución al problema surgido en aguas del Atlántico. Además, ese mismo día, el Reino Unido perdió en unas maniobras otro aparato Harrier frente a las costas francesas logrando el piloto salir vivo.

Perdido

De acuerdo con las conclusiones de la comisión de investigación, el piloto solamente tenía el 75% de la formación necesaria para pilotar ese cazabombardero. El Harrier acabó sobre contenedores. Los británicos pidieron al capitán que llevara el barco a Gibraltar, cosa a la que se negó. Estos acontecimientos se producen tras la guerra de las Malvinas.

El avión salió de un portaaviones ubicado cerca de Portugal por unas maniobras de la OTAN. El subteniente Ian Watson, que tenía 25 años de edad, estaba realizando su primer ejercicio con la Alianza Atlántica y era la 14 ocasión en la pilotaba un Harrier. El objetivo era lozalizar a un portaaviones francés en situación de combate sin radio y radar apagado. Aunque salió con otro Harrier, se perdió.

Estuvo dando vueltas como un trompo en el aire y se quedó sin combustible a la altura de Oporto. Hizo llamadas por radio y nadie respondía. Empleó canales de emergencia, pero tamoco nadie respondía. Con la tensión del momento, Watson observó un buque, el Alraigo. Realizó un vuelo inicial de aproximación y pudo ver que había espacio para poner el aparato sobre uno de los contendedores.

Combustible

El buque iba a Canarias con mercancía para uno de los observatorios del Instituto de Astrofísica de Canarias (IAC). »Pensé: por un centavo, una libra», dijo en la comisión de investigación británica creada por este asunto. Se posicionó sobre el buque y en pocos minutos acabó con dos dilemas: evitar caer al agua y que la Marina del Reino Unido perdiera uno de sus productos estrella valorado en varios millones de euros. Entonces, como se indica en la documentación británica a la que ha tenido acceso ABC, le quedaba un minuto de combustible para perder el control de la aeronave.

Tras posicionar el avión, el Harrier se deslizó hacia atrás porque el contenedor estaba mojado y cayó sobre un furgón que estaba en el carguero. Ni que decir tiene que el capitán del Alraigo entró en pánico con todo el espectáculo. La furgoneta de la floristería sirvió como punto de apoyo e impidió que fuera al mar. Tanto esfuerzo para depender de una furgoneta que iba a ser entregada a una floristería de Tenerife.

El avión tardó en llegar a Tenerife cuatro días. A Watson la tripulación le atendió muy bien mientras se esperaba de saber el futuro del avión, valorado en varios millones de euros. La tripulación y los propietarios de Alraigo recibieron una compensación de 570.000 libras esterlinas. Y el avión volvió a su dueño: la Marina del Reino Unido. Volvió a estar operativo y ahora es una atracción turística del Museo del Aire de Nottinghamshire.