La «operación Seeräuberde» de Hitler en Canarias

Actuaba de forma despiadada contra barcos con suministros tras cercarlos a su paso por las islas rumbo a Gibraltar

Las Palmas de Gran CanariaActualizado:

Canarias fue uno de los escenarios que tuvo en jaque a las potencias occidentales durante la Segunda Guerra Mundial (SGM). Adolf Hitler concibió la posibilidad de apoderarse de Azores y Canarias en 1939, pero su personal naval le disuadió de esta aventura. Se convenció que Alemania podría apoderarse de las islas, pero no tenía la fuerza naval necesaria para suministrarse y retener el territorio.

Obvió el suelo de Canarias pero no el mar. Para ello, lanzó la «Operación Seeräuber». Una «manada de lobos submarinos» que generó el caos entre los Aliados al actuar de forma despiadada contra cualquier tipo de embarcación que generase sospechas durante marzo de 1943. El rastreo de los recorridos empleados ponen de relieve un dato: en Fuerteventura no existía base alguna donde la «manada submarina» podría refugiarse.

La orden del comando supremo de la armada alemana, a la que ha tenido acceso ABC, procedente del Estado Mayor de Guerra Naval, con fecha uno de marzo de 1943, se señala: «Estos barcos operarán contra el tráfico en el área de Canarias». Las «manada submarina» nazi atacaría aprovechando la luna llena de esos días.

En el conjunto de coordenadas al que ha accedido ABC en el periodo de la SGM obvia por completo influencia logística alguna en Canarias de «aparato alemán» en tierra.

El presidente Roosevelt percibió la situación de Canarias como un potencial «trampolín alemán» para la «agresión en el hemisferio occidental», cosa que llegó en 1941. Los británicos estaban preparados para apoderarse de Canarias si España atacaba Gibraltar. Los aliados decidieron tratar a España como una nación neutral en 1942.

Un informe de la Armada británica concluyó más tarde: «Los alemanes nunca estuvieron tan cerca de interrumpir las comunicaciones entre el Nuevo Mundo y el Viejo como en los primeros 20 días de marzo de 1943».

Cerco a las islas

La «Operación Seeräuber» puso de relieve el lado más oscuro de la SGM cerca de Canarias. Fueron tiempos terribles porque además de la desaparición de inversiones extranjeras en las islas, los grupos de caza alemanes no paraban la maquinaria. Marcaron el conflicto naval en Canarias por espacio de seis años. A las 16:40 horas del 19 de diciembre de 1940, el U-37 torpedeó y hundió los barcos franceses por error al este de Fuerteventura.

El ataque más brutal de la manada en marzo de 1943; pero ya Alemania tenía oficiales sin experiencia con apenas 20 años de edad. Los comandantes tenían una media de 25 años.

La manada comprendía a los submarinos U-67, U-123, U-159, U-167, U-172, U-513 y U-515. Las alarmas saltaron en las cancillerías cuando en un mismo día se liquidó a tres barcos que sumaban 15.389 toneladas. Centenares de muertos. Algunos fueron rescatados por pescadores canarios tras verlos a la deriva. Fueron conducidos a Villa Cisneros.

El error de subestimar a los lobos

La flota nazi cercó Canarias desde el sur al norte a finales de 1943. Los comandantes Günther Müller-Stöckheim, Horst von Schroeter, Rolf Rüggeberg y Werner Henke crearon una pantalla invulnerable al oeste de Canarias.

Por el sur, desde Maspalomas a Mauritania, los comandantes Kurt Sturm, Carl Emmermann, Helmut Friedrich Witte atraparon a los buques, civiles, llevándolos hasta la altura de cabo Bojador, en el Sáhara. Los «lobos submarinos» U-167, U-159 y U-172 ejecutaron los hundimientos.

Los buques atacados formaban parte del convoy RS-3, compuesto por nueve barcos con destino a Gibraltar desde Freetown, Sierra Leona. El grupo estaba escoltado por dos corbetas. Los aliados subestimaron a la manada de submarinos y se fueron a custodiar a otro grupo de navíos durante la mañana del 28 de marzo a su paso por Canarias.

Fugados en Gran Canaria

Después de la masacre alemana, dos aviones británicos comenzaron a buscar a los «lobos submarinos» e iniciaron ataques aéreos con aparatos Hudson el 5 de abril de 1943. El submarino U-167, con graves daños, al día siguiente, llegó a Las Burras, sur de Gran Canaria. Los pescadores ayudaron a llevar a la tripulación a tierra.

Antes que las autoridades británicas pidieran a España la detención, apareció un buque mercante alemán y la tripulación se logró fugar. Ya en el mar 52 integrantes fueron llevados hasta el submarino U-455 , que los llevó hacinados hasta Francia. Regresaron al mar en los submarinos U-154 ,U-159 y U-518 en enero de 1944.