Un ataque morisco
Un ataque morisco - ABC

La búsqueda de 'moros' por canarios en el Siglo XV

Para hacerlos esclavos. Es el único territorio de España donde los moriscos no fueron expulsados porque compraban su libertad o tenían dueño. En Lanzarote, la mitad de la población era morisca. En Fuerteventura, el 30%. En Gran Canaria o Tenerife, 5%

Las Palmas de Gran CanariaActualizado:

Extraordinarios navegantes. Eran fieras en el mar. Llegaban a la costa de lo que hoy es Marruecos o Mauritania y no escapaba nadie. Daban pánico. En la segunda mitad del Siglo XV son los insulares los que atacan de forma permanente a las costas africanas.

Lo hacen para apresar a habitantes y traerlos como rehenes. El que no pagaba rescate, se convertía en esclavo. Hacía falta mano de obra en las islas. Los rescates se pagaban en una cantidad mayor de esclavos subsaharianos. O en dinero.

Los moriscos que no eran rescatados se quedaban en las islas una vez obtenida la libertad, las mujeres acababan en la prostitución, acuerdo con Luis Alberto Anaya Hernández, profesor titular de Historia Moderna de la ULPGC, que ha estudiado este proceso en el archipiélago.

El precio de la libertad de un berberisco en las islas estaba cifrado en un máximo 900 reales. Cobraban un real al día. Son los únicos moriscos no expulsados del Imperio español. De Canarias, ni uno. ¿Motivo? Que era necesaria la mano de obra una vez que quedaban libres. Por el interés.

A diferencia de los moriscos que estaban en la Península, los que estaban en Canarias venían del desierto. Esos moriscos se mezclaron después con los canarios. En Lanzarote, según los datos del profesor Anaya, la mitad de la población era morisca. En Fuerteventura, el 30%. En Gran Canaria, 5%. En El Hierro es donde no hubo presencia. Una mujer solamente hay censada en aquellos años en esa isla.

Décadas después estas expediciones acaban. Porque en 1569 son los berberiscos armados en Argel y Salé los que comienzan a perder el miedo de atacar a las islas. Lanzarote en cuatro ocasiones. En 1618 se llevaron a la mitad de la población de la isla Argel, es decir, 900 personas. En Argel algunos eran liberados y vendidos como esclavos. Hubo mercaderes británicos que ayudaron a que recuperasen la libertad; pero siempre con dinero por delante.

Tela marinera

En 1749 fue el último ataque registrado en Canarias. En Lanzarote desembarcan y queman la isla. Capturan a los guardianes de la Torre del Papagayo. Un fraile apresado inició en la barca que le lleva al buque pirata una revuelta que origina la muerte de los corsarios berberiscos ya en el mar.

En Canarias atacaban los turco-argelinos y los procedentes de Salé, que era un emirato de piratas. Los turco-argelinos llegaron hasta zonas como Islandia. Con esa superioridad naval, los canarios poco podían hacer hasta que la Armada Española se puso manos a la obra y comenzó a controlar las fronteras marítimas de las islas.

Porque las islas las de Lanzarote o Fuerteventura eran propiedad de Señores, no de la Corona y estaban poco pobladas. No pasaba lo mismo con Gran Canaria o Tenerife, donde sí atacaban pequeños ámbitos como Telde; pero sin un impacto importante. Solamente dos órdenes religiosas estaban autorizadas a gestionar la libertad: Mercedarios y Trinitarios. En Gran Canaria o Tenerife, las mejor protegidas porque formaban parte de la Corona, el potencial militar esta fuertemente basado en artillería.

Alí Romero

Hubo casos de canarios que, de regreso a las islas desde la Península, eran nuevamente capturados. Muchos de ellos, ante la imposibilidad de poder pagar un nuevo rescate por parte de sus familias, se hacían musulmanes y encontraban salidas como corsarios. Y atacaban Canarias porque ya no tenían escrúpulos de ningún tipo o por resentimiento. Como hasta entrado ya 1770 con los musulmanes siempre había guerra, era rápido su ascenso para liderar buques direstamente.

De ahí el empleo encontrado por Alí Harráez Romero, que es canario y se convierte en el mayor terror del Meditarréneo llegando incluso a Alemania. Simón Romero fue caprurado en el Sáhara y se convirtió en el corsario más famoso en Argel hasta segunda mitad del Siglo XVII. Alí era una maquinaria atacando en la costa que, sin embargo, a los cautivos canarios en Argel pagaba su rescate.

Hasta en punto que hay cartas cruzadas con el obispo de Canarias sobre sus gestiones. 25.000 cautivos cristianos en Argel procedentes de España, Portural e Italia. Los corsarios venían a Canarias guiados por esclavos retenidos en Argel o por renegados que conocían la costa. Canarias era un punto de paso para capturar ganado, personas y víveres.