La alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, antes de ser investida esta semana
La alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, antes de ser investida esta semana - Marta Dias

ERC y Colau siguen la guerra de símbolos y el PSOE busca una investidura «en breve»

Ábalos: «No puedo hablar por ERC. No sé qué van a hacer. No lo sabemos nunca»

Barcelona / MadridActualizado:

Vuelve la guerra de símbolos instigada por los nacionalistas a los ayuntamientos catalanes, una vez que quedaron atrás la campaña electoral y el periodo de pactos para la elección de los alcaldes. Jordi Molinera (Altafulla) y Ada Colau (Barcelona) tienen el honor de ser los primeros alcaldes en retirar la bandera de España del balcón del consistorio, uno, y colgar el lazo amarillo de los independentistas en la fachada de la casa consistorial, ella. Ambos con algo en común: los dos gobiernos cuentan con el apoyo del PSC.

El alcalde de Altafulla (Tarragona), Molinera (ERC), tomó su primera decisión como nuevo responsable municipal el mismo sábado y a los pocos minutos de ser elegido alcalde. Salió al balcón del Ayuntamiento y arrió la enseña nacional, que ondeaba en el balcón institucional, como marca la ley, al lado de la bandera de Cataluña. Unos minutos antes, en la votación de elección a alcalde, el PSC (que tiene un concejal en Altafulla) y un partido local daban su apoyo a ERC para sumar la mayoría suficiente alrededor de Molinera y hacer inviable la suma de la oposición (Junts y otra lista local del espacio de los comunes). Desde el sábado, en Altafulla no ondea la bandera de España.

Se esfuerzan en «diferenciar»

Colau también adoptó como primera medida proponer la vuelta al balcón de la plaza San Jaime de la pancarta con el lazo amarillo que denuncia «la represión» del Estado y la existencia de «presos políticos». En su agridulce investidura, empañada por el escrache de sectores independentistas indignados por su apoyo en PSC y Manuel Valls, Colau prometió el lazo amarillo y bastaron menos de 48 horas para cumplir con ello. La medida quedó oficializada sin votación pero con el apoyo abierto de BComú, ERC y JpC durante la primera reunión de grupos del mandato. La concejal Janet Sanz (comunes) argumentó que la recolocación llegaba en base al cumplimiento del acuerdo que en el mandato anterior ya instó a poner el lazo amarillo. Poco después, el nuevo líder municipal del PP, Josep Bou, avisó de que hará todo lo posible para sacarlo, informa Anna Cabeza.

Que tanto en Altafulla como en Barcelona los alcaldes cuenten con el apoyo del PSC dificulta, sin duda, el margen de maniobra del PSOE de cara a la investidura de Pedro Sánchez, que sigue sin tener los números necesarios para que salga adelante. Los socialistas se esfuerzan en «diferenciar» haber llegado a acuerdos con Colau o incluso con ERC en algunos municipios de Cataluña. «Hemos marcado un camino: hablar con todos, menos con Vox y Bildu, pero ya saben que no vamos a hacer ninguna cesión», manifiestan fuentes socialistas. Desde Ferraz se rechaza la primera decisión de Colau y de los independentistas, pero se le resta importancia: «Están en la sobreactuación de siempre pero sin querer volver a la ruptura».

«Nos presentaremos»

De forma oficial en el PSOE se quiere marcar distancia con una posible investidura de la mano de ERC. Los socialistas preferirían no tener que contar con su abstención, que sumado al apoyo de Pablo Iglesias sería suficiente. Ayer, la dirección del partido que lidera Oriol Junqueras enfrió las palabras de Gabriel Rufián de la semana pasada que abrían la puerta a la abstención de ERC; y que sirvieron a José Luis Ábalos, secretario de Organización del PSOE, para señalar que: «No puedo hablar por ERC. No sé qué van a hacer. Nuestra experiencia es que no sabemos nunca lo que van a hacer».

Fue, precisamente, Ábalos quien este lunes aseguró que la sesión de investidura de Sánchez será «en breve» y volvió a dejar claro que a la investidura «nos presentaremos», alejando cualquier posibilidad de que Sánchez renuncie por falta de apoyos. Ábalos defendió, a su vez, la «experiencia novedosa» del Gobierno de cooperación con Podemos pero quiso dejar claro que «cooperar no significa un Gobierno de coalición». Al margen de esta vía, el PSOE sigue presionando a PP y Cs para que faciliten la investidura.