El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, visita, el pasado 20 de julio, el Ayuntamiento de Castellón - EFE

Sánchez y la dependencia absoluta

El Gobierno afronta en cada votación una prueba. Debe además contar con la oposición del PP, las restricciones de Bruselas y las exigencias de Podemos y Puigdemont

MadridActualizado:

Nunca hubo en España un Gobierno que lo fuese sin haber ganado las elecciones, con el peor resultado de su historia, a través de una moción de censura y sustentado por tan solo 84 diputados. Los tiempos de la mayoría absoluta se han terminado. El Gobierno de Sánchez ha inaugurado un nuevo registro: la dependencia absoluta.

Sin pasar por las urnas

La moción de censura es una herramienta constitucional. Un mecanismo del que Sánchez se ha valido para alcanzar el poder. Pero siempre arrastrará un déficit de legitimidad por no haber llegado a La Moncloa tras unas elecciones. Además de que los actuales 84 diputados son el peor resultado del PSOE, con Sánchez como cabeza de cartel.

Depender siempre de Podemos

Con la base de los 84 diputados del Grupo Parlamentario Socialista, el Gobierno necesita siempre de los 67 escaños de Unidos Podemos, que son 71 si se suman los de Compromís, para tener una suma que se acerque a la mayoría absoluta. Solo una colaboración con el PP, que ninguno de los dos actores desea, haría que Pedro Sánchez no dependiese de Pablo Iglesias.

Puigdemont calienta la vía de los independentistas

La vía de la moción de censura es el camino que inicialmente ha optado por transitar el Gobierno. Con el acuerdo con Podemos cerrado Sánchez necesita tanto a ERC como a PDECat y el PNV. Con ellos alcanza los 177 votos. Pero ninguno de los tres puede fallar o la mayoría se resquebraja.

Con Bildu y Pedro Quevedo se llega a los 180. En ese caso la salida del PNV dejaría al Ejecutivo en unos exiguos 175 escaños. Pero que de la ecuación salgan ERC (9 escaños) o PDECat (8 escaños) es letal. Y tras el golpe de mano de Puigdemont sobre el PDECat, que promete poner caro su apoyo, deja al Gobierno, literalmente, en manos de Puigdemont.

La mayoría del PP en el Senado

El escollo principal que el Gobierno se va a encontrar es que el PP cuenta con una mayoría absoluta en el Senado que, como mínimo, dilatará las tramitaciones que lleguen del Congreso. Pero en casos como los de la nueva senda de déficit, el voto en contra el Senado la frenará sin posibilidad de enmienda en el Congreso.

Ruptura con Ciudadanos

Solo con los 32 diputados de Albert Rivera, en coalición con Podemos, Sánchez podría evitar tener que depender de los independentistas. Pero ese pacto a tres que Sánchez siempre deseó nunca ha sido posible. Además, las relaciones entre PSOE y Ciudadanos atraviesan el peor momento.

No salen las cuentas

Si no desiste antes, la prueba definitiva será la elaboración de los Presupuestos. Pedro Sánchez tendrá que conjugar los compromisos con Europa con las posiciones de Podemos, que demanda un importante incremento de gasto. Además de las demandas que plantearán catalanes y vascos.