De pie, la coordinadora general del PdeCat, Marta Pascal, durante la presentación de la iniciativa promovida por el expresidente catalán Carles Puigdemont, «Crida Nacional per la República» - EFE

Puigdemont lanza a los críticos al asalto del PDECat

Habrá OPA a la actual dirección del partido, falta por calibrar el grado de hostilidad

BarcelonaActualizado:

«Si ustedes tienen un fin de semana difícil, no es nuestro problema». El presidente del grupo de ERC en el Parlamento de Cataluña, Sergi Sabrià, situaba ayer en clave de crisis interna del PDECat los acontecimientos de ayer en la cámara catalana, se diría que solo el aperitivo de lo que esta por venir este fin de semana.

Ciertamente, lo que le espera al Partit Demòcrata Europeu Català (PDECat) entre mañana y el domingo es un «fin de semana difícil», cuando celebre su primera asamblea nacional, en un cónclave decisivo en el que la militancia decidirá qué quiere ser el partido en adelante: un mero instrumento en manos de Carles Puigdemont y sus fieles -dispuestos a tomar por asalto la formación-, o un partido que siga teniendo personalidad propia al margen de Junts per Catalunya.

Centrar o radicalizar

Por elevación, lo que está en juego es si el PDECat quiere seguir estando en el carril central del soberanismo -el mismo por el que aspira a circular ERC-, o si, empujado por Puigdemont, trate de competir en radicalidad con la CUP. En otras palabras, este fin de semana se dirime la disputa entre un independentismo que asumiendo el fracaso de los hechos de octubre pretende transitar por el posibilismo, y otro independentismo que sigue instalado en su república virtual.

La lucha es descarnada, y el sector crítico está decidido a alinear el partido con las consignas y estrategias que llegan de Berlín así como el grupo de Junts per Catalunya en el Parlament que, de hecho, Puigdemont confeccionó a su gusto y controla desde la distancia. Lo sucedido ayer en la cámara catalana así lo demuestra.

Fuentes políticas consultadas por ABC no descartaban que la reorientación estratégica de la formación vaya también acompañada de un relevo en la dirección, ahora pilotada por una coordinadora Marta Pascal que ve cómo se le desmanda el partido. El actual consejero de Política Territorial, Damià Calvet -línea directa con Puigdemont-, suena como posible relevo. La mano tendida de Pascal a los críticos, ofreciendo ampliar la dirección para incorporarlos puede que ya no sea suficiente. Podría haber candidatura alternativa si los críticos no se acaban de creer a Pascal, como reconocen a ABC fuentes del partido. Hay OPA, falta calibrar el grado de hostilidad.

En sintonía: los fieles al expresidente pretenden un giro para poner el partido en sintonía con JpC

Son semanas decisivas, y Puigdemont y su entorno han asumido que tienen fuerza suficiente como para poner el partido a trabajar para ellos, nunca a la inversa. Los acontecimientos se alinean en esta dirección, como lo confirma el lanzamiento el pasado lunes de la llamada Crida Nacional, un movimiento que aspira a constituirse como polo independentista por encima de siglas, es decir, por encima del PDECat y otros partidos, y que sirva para lanzar a Junts Per Catalunya como nueva Convergència puesta al día.

Los críticos, es decir los «puigdemontistas», exigen que el partido se sume a esta iniciativa, algo que la actual dirección ve como algo inevitable pero que, al menos, querrían controlar en parte. La realidad es que el movimiento lanzado por Puigdemont les está pasando por encima, y la humillante posición, al fondo de la sala, donde acabó Marta Pascal el lunes al presentarse la Crida no pasó por alto. A ello se sumaba la carta de los exconsejeros encarcelados Rull, Turull y Forn, además de Puig desde Bélgica, pidiendo al partido sumarse a la Crida.

Ciertamente, al PDECat le espera un «fin de semana difícil». Los críticos empujan al partido a la caldera que remueve el expresidente fugado. La actual dirección aspira a que, al menos, el partido no acabe disuelto en el magma «puigdemontista».