La capitán Rosa María García-Malea, primera mujer en formar parte de la Patrulla Águila, posa con compañeros en la Academia de San Javier (Murcia)
La capitán Rosa María García-Malea, primera mujer en formar parte de la Patrulla Águila, posa con compañeros en la Academia de San Javier (Murcia) - EFE

La primera mujer piloto de caza: «Es un honor representar a España. Somos su imagen»

Entrevista a la capitán del Ejército del Aire Rosa María García-Malea

MADRID Actualizado: Guardar
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Rosa María García-Malea es la primera mujer española que ha pilotado un F-18, capaz de alcanzar velocidades supersónicas. También es la primera mujer que sabe realizar una interceptación en vuelo y la primera en formar parte de las estrellas de las patrullas acrobáticas del Ejército del Aire, la patrulla Águila.Esta almeriense de 36 años, madre de tres hijos y casada con otro piloto del mismo cuerpo, se convirtió en el año 2007 en la primera española a los mandos de un caza F-18 del Ejército del Aire, y el pasado 30 de marzo fue cuando se produjo su «suelta» como piloto de la patrulla Águila. Recientemente, demostró en San Javier sus habilidades al mando de un «Mirlo», cuando surcó el cielo junto a sus compañeros haciendo acrobacias imposibles. Asegura sentirse «una más» y recuerda cuando sus colegas la bautizaron el primer día que voló sola. Como es costumbre, le echaron dos cubos de agua al bajar de su avión.

-¿Cuándo descubrió que quería ser piloto?

-Siempre ha estado presente en mi cabeza. Desde pequeña siempre he querido ser piloto, militar y del Ejército del Aire. La especialidad de caza y ataque vino después, pero la patrulla Águila, que es lo más conocido del Ejército e incluso de España, siempre ha estado entre mis objetivos.

-¿Qué representa ser la primera mujer piloto de combate del Ejército español?

-Para mí es un privilegio, pero quizá no por ser mujer, sino como el resto de mis compañeros. Formar parte de este equipo es algo exclusivo, no todo el mundo puede. Es un honor ir representando a España. Somos la imagen de un país y de unas personas, fuera y dentro. Es mucha responsabilidad, pero como los demás. No hay nada diferente.

-¿Cuál es su próximo reto?

-Voy día a día y el reto es que la siguiente exhibición salga mejor que la anterior. Paso a paso. Me queda mucho por delante y la temporada de exhibiciones aún no ha empezado y ni siquiera he terminado mi plan de instrucción. Sigo entrenando para conseguir estar a un nivel igual que mis compañeros que llevan muchos años en la patrulla.

-¿Cómo se prepara un piloto de la patrulla Águila?

-Hay unos vuelos que hacemos con doble mando. Llevamos a un instructor detrás, que normalmente es el que hacía lo que vas a hacer tú este año. Hay una serie de vuelos que hay que hacer con instructor, hasta que él considera que ya puedes volar sola. Luego eres tú, tu avión y el resto de la patrulla. Suele ser en el décimo vuelo.

-¿Qué avión prefiere, su «Mirlo» o el F-18?

-Cada momento tiene su avión y ahora mismo estoy en este y me quedo con él, porque estoy viviendo un sueño. Pero para mí el F-18 es muy especial. Tengo 800 horas de vuelo, aproximadamente, con él.

-¿Es fácil compaginar el trabajo militar y su dedicación a la patrulla con su vida familiar?

-Hay que hacer encaje de bolillos. Pero se hace, como en todas las familias. Soy madre de tres hijos y a veces se necesita ayuda porque es difícil compaginar las salidas de la patrulla, los viajes, misiones en el extranjero... Pero se hace y se puede con ello.

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