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El número dos de Gürtel se escuda en su subordinación a Francisco Correa

Pablo Crespo: «Oí rumores de que desde el despacho de Rubalcaba y Camacho se organizó una operación contra el PP»

MadridActualizado:

El número dos de la trama Gürtel, Pablo Crespo, no ha reconocido este lunes los hechos de los que le acusa la Fiscalía Anticorrupción, que pide 85 años y 6 meses de prisión para él por ser la mano derecha de Francisco Correa en la red corrupta. Crespo, tranquilo y apoyado por numerosos apuntes, ha rechazado reconocer las acusaciones del Ministerio Público, a cuyas preguntas responde en la Audiencia Nacional. Crespo pidió anular el juicio por la «ilegal» investigación originaria.

En su declaración, el que fuera secretario general del PP gallego ha sembrado la duda sobre el origen de la investigación a la trama que anidó en numerosas administraciones. «La información que yo tenía es que desde el despacho del señor Rubalcaba y después Camacho (ministros del Interior del PSOE) se organizó una operación dirigida contra el PP, en la que estaba involucrado el señor Correa por su relación con el señor Aznar». Por estos rumores ha explicado las cautelas que adoptó entonces, en 2008 y 2009, hasta el punto de evitar hablar por teléfono.

Crespo se ha desvinculado de los pagos en B que realizó Correa, quien asumió todas las irregularidades que pudo cometer su mano derecha en la red, y ha defendido las actividades empresariales de las empresas en las que participó. También ha exculpado a José Luis Izquierdo, el supuesto contable de los sobornos y amaños, y ha reconocido que Correa buscaba ser «opaco a efectos fiscales».

La estrategia que subyace en la declaración de Crespo es esconderse tras la figura de Correa, quien además le desvinculó de todos los supuestos delitos que él sí asumió al reconocer los amaños de contratos y los sobornos a políticos. «Era el papel que hacía: de transmisor de órdenes», ha asegurado el número dos de la Gürtel, quien ha añadido que Correa era «además de mi jefe, mi amigo». Ha insistido en que siempre siguió sus instrucciones y en que hablaban a diario.

Ha reconocido que un cuaderno que se incautó con notas manuscritas era suyo, pero ha vuelto a atribuir las órdenes escritas a Francisco Correa, el cabecilla. «Eran notas que el señor Correa, que no escribía nunca, me decía para trasladárselas a quien fuera. El señor Correa tiene una memoria privilegiada, y yo lo contrario». Crespo ha respondido con seriedad, a veces molesto, a las cuestiones de la fiscal.

El acusado ha justificado la tela de araña de empresas que formó Correa en la necesidad de presentarse a concursos públicos de diversas administraciones. «Cuantas más empresas se tenga, más posibilidades hay», ha señalado Crespo, quien ha explicado que si no se hiciera así, los partidos políticos tratarían de no adjudicar contratos a una firma que tenga negocios con otros partidos. Ha definido está práctica como «habitual» en las grandes empresas de nuestro país.

Esta vista enjuicia las supuestas irregularidades cometidas por la trama Gürtel entre 1999 y 2005 en unas regiones concretas: en las localidades de Pozuelo, Majadahonda, Estepona y Madrid, y en las comunidades autónomas de Madrid y Castilla y León. En el juicio testificarán antiguos altos cargos del PP como Javier Arenas, Rodrigo Rato o Francisco Álvarez Cascos. El partido se sienta en el banquillo como responsable civil por haberse podido lucrar de la trama sin conocer el origen delictivo de los fondos.