Vídeo: Presentan las protestas de la 'Contracumbre' del G7 en Biarritz prevista del 24 al 26 de agosto

Al menos 8.000 antisistema se citan en Irún y Biarritz por la cumbre del G-7

Independentistas vascos y catalanes y chalecos amarillos aprovecharán la reunión de líderes mundiales para buscar repercusión mundial

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La localidad francesa de Biarritz acogerá entre el 24 y el 26 de agosto la 45 cumbre del G-7, a la que asistirán los principales líderes mundiales, salvo los de China y Rusia, y a la que también acudirá como invitado el presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez. La cita supone un reto de seguridad de enormes proporciones, en especial para Francia, que ha pedido ayuda a España para poder afrontarlo, pero también para nuestro país, toda vez que la conocida como «contracumbre» ha sido convocada en Irún, apenas a 20 kilómetros del lugar donde se reunirán los mandatarios internacionales.

Las Fuerzas de Seguridad de nuestro país afectadas –Policía, Guardia Civil y Ertzaintza– se van a volcar en la colaboración con sus colegas galos, pero además tienen ante sí otro desafío de importantes proporciones. Tradicionalmente tanto la ciudad que acoge el encuentro como la que recibe a esos grupos radicales son escenario de fuertes enfrentamientos, que en este caso podrían producirse a ambos lados de la frontera.

Según fuentes de la máxima solvencia consultadas por ABC, se espera que al menos 8.000 antisistema –otras fuentes hablan de hasta 10.000 individuos– se concentren en Irún, Hendaya y en los alrededores de Biarritz, toda vez que esta ciudad francesa estará esos días completamente blindada. Entre esa gente que llegará a España está anunciada la presencia de grupos radicales de toda Europa, con especial presencia de anarquistas procedentes de países como Italia, Alemania, Grecia e incluso Rusia. Con ellos se juntarán los grupos autóctonos españoles, en este caso representados de forma mayoritaria por los independentistas vascos y también catalanes, que ven en esa «contracumbre» una ocasión perfecta para hacerse notar internacionalmente.

En este sentido, las fuentes consultadas señalan que las redes sociales ya están dando una idea de la magnitud de la movilización, aunque obviamente los convocantes no exhiben todas sus cartas para complicar el trabajo de las Fuerzas de Seguridad. En el caso de España, en Cataluña los CDR están haciendo sus primeros movimientos invitando a su gente a acudir a Irún, aunque será en los próximas horas cuando se pueda hacer una valoración más exacta de cuál puede ser su grado de movilización. Para los independentistas catalanes resulta muy atractivo poder lanzar sus mensajes en el marco de una cita de la repercusión del G-7, sobre todo cuando se está a las puertas de dos movilizaciones tan importantes para ellos como son las de la Diada del 11 de septiembre y las previstas para el momento en que se conozca la sentencia del «procés» del Tribunal Supremo.

Herederos de Jarrai

Los independentistas radicales vascos, sobre todo los sectores más jóvenes herederos de Jarrai, sí están ya mucho más activos y desde hace semanas hacen una labor de concienciación entre su gente para hacerles ver que la «contracumbre» de Irún es una oportunidad única de hacer llegar sus mensajes a la opinión pública internacional.

Las protestas de la «contracumbre» arrancarán hoy, lunes, con la llegada de los primeros activistas a la zona de acampada. El miércoles, a las 9.30, será cuando tenga lugar la inauguración en el recinto ferial de Ficoba, en Irún. Ya para el día siguiente, jueves, se ha convocado una manifestación que los organizadores esperan que congregue a unas 10.000 personas, y que recorrerá Hendaya acabando, de nuevo, en el recinto ferial. Para el viernes la intención de la plataforma «G7-Ez» es acercarse más al perímetro de seguridad de la cumbre en Biarritz con concentraciones en siete puntos. Ahí comenzarán los momentos más delicados, porque las Fuerzas de Seguridad francesas no se lo van a consentir y probablemente las españolas tampoco les dejarán pasar la frontera, por lo que muy probablemente habrá enfrentamientos.

Desde las plataformas «G7-Ez» promovida entre otros por Bildu, Podemos Euskadi y Sortu, y los sindicatos LAB y ESK, y «Alternatives G-7», que son los convocantes de esas movilizaciones, se subraya el carácter pacífico y no violento de todas las actividades previstas. Sin embargo, las fuentes consultadas por ABC destacan que todas y cada una de las «contracumbres» celebradas hasta la fecha han acabado con graves incidentes, y no hay razón para pensar que esta vez no va a ser así.

«Eso no quiere decir que todos los participantes sean violentos; ni muchísimo menos, ya que también hay colectivos que luchan contra el cambio climático y otros que simplemente se dedican a hacer sus talleres sin causar problemas. Pero mezclados hay también auténticos especialistas en la movilización violenta de las masas, capaces de manejar a la gente para que protagonicen actos de violencia y que sin duda van a tener su protagonismo».

Francia necesita a España para poder sacar adelante con garantías una operación de seguridad de estas características. El presidente Macron así se lo hizo saber hace meses a Sánchez, y los ministros del Interior de los dos países mantienen contactos frecuentes para coordinar el dispositivo. La cercanía de la frontera al lugar de la cumbre hace que se tenga que desplegar también allí un dispositivo especial, en unas fechas además en las que el retorno de inmigrantes a sus países tras el verano habrá comenzado ya.

El colapso en las carreteras se da por descontado y de hecho la Dirección General de Tráfico, el Gobierno autónomo vasco y también el francés han lanzado ya mensajes a los automovilistas para que en la medida de lo posible eviten esos puntos en los días críticos.

Cierre de frontera

La idea es que España impida a los radicales cruzar la frontera los días en que se celebre la cumbre, lo que deberá compaginar con la gestión del tráfico rodado. Todos estos elementos pueden provocar gigantescas retenciones en las que miles de ciudadanos queden atrapados. El último recurso, que no se descarta, será el cierre de la frontera, con todo lo que eso supone.

Para dar una idea del despliegue basta señalar que esos días la Ertzaintza, que tiene la competencia de seguridad ciudadana y de tráfico en el País Vasco, ha movilizado a 4.000 agentes, lo que supone prácticamente la mitad de la plantilla. Los servicios de Información de la Policía y la Guardia Civil, así como los agentes desplegados en fronteras, puertos y aeropuertos también están volcados ya con esta misión. En total, hay movilizados un millar de funcionarios –también de las unidades de intervención de ambos Cuerpos estatales– y el número puede aumentar según se hagan nuevos análisis de la situación.

El presidente Macron está también muy preocupado por la ola de protestas que habrá en su país, después de la crisis de este año de los chalecos amarillos, que aún no está solucionada del todo. El movimiento de protesta puede aprovechar también esos días para su reaparición, sabiendo además que otros colectivos también estarán en la calle protestando. De hecho, se vigila muy de cerca sus movimientos por si se estuviesen preparando acciones coordinadas entre todos esos grupos radicales.