Mariano Rajoy, durante la segunda jornada del debate de investidura - EFE

El Gobierno rechaza a Podemos como partido líder de la oposición

La Moncloa cree que la formación de Iglesias es el partido del insulto y no sirve para ninguna solución

MadridActualizado:

En el Congreso de los Diputados se ha producido un segundo debate durante estos días, más allá de la investidura de Mariano Rajoy. ¿Quién lidera la oposición, el PSOE o Podemos? En el Gobierno en funciones lo tienen, de momento, muy claro: es el Partido Socialista, y no solo por número de escaños, sino porque el partido de Pablo Iglesias «solo están en el insulto, la descalificación y no en la solución».

El debate lo abrió el propio Iglesias, al proclamarse jefe de la oposición después de que el PSOE haya decidido abstenerse en la segunda votación de la investidura de Rajoy. Iglesias cree que el único partido que hará frente al nuevo Gobierno de Rajoy será el suyo, y por lo tanto se considera principal partido de la oposición.

Desde el Gobierno, en cambio, no se tiene ninguna duda: el jefe de la oposición será el que designe el PSOE, y el principal partido frente al Ejecutivo será este también. De hecho, así quedará reflejado en el reparto de las preguntas y las iniciativas que se haga en cuanto eche a andar la legislatura y las sesiones de control.

Podemos, en cambio, «es el partido del insulto y de la descalificación», y poco más, según consideran fuentes de La Moncloa, que subrayan que además de proferir esos insultos, «son incapaces de presentar una idea o una propuesta» que sirva para solucionar los problemas de España.

En el Partido Popular están convencidos de que Podemos «no estará en la solución de los problemas» durante esta legislatura. «Ni está ni se le espera. No es un partido para solucionar problemas o buscar acuerdos, sino para estar en la bronca permanente», señalan.

Más allá de Podemos, desde el Gobierno y el PP se ha destacado el nuevo tono que ha tenido el PSOE, con el discurso de Antonio Hernando, que permite, a su juicio, abrir una nueva etapa para tratar de llegar a acuerdos sobre las grandes cuestiones que están pendientes, y que Rajoy planteó en su discurso del pasado miércoles.