María Gombau y Gabriel Salvador Carvajal en una foto de archivo - ABC / Vídeo: El impactante vídeo del hallazgo de la presunta parricida de Godella en el interior de un bidón

La denuncia de la abuela de Godella: «Mi nieto estaba desnudo y solo al borde de la piscina»

La mujer acudió a un juez horas antes del asesinato de los niños para alertar del peligro que corrían

MadridActualizado:

Noemí Mensua llamó a todas las puertas para que protegieran a sus nietos, Amiel e Ichel, de tres años y medio y cinco meses, pero nadie le hizo caso (o nadie llegó a tiempo). El pasado día 14 la Guardia Civil halló sus cadáveres en dos fosas de Godella (Valencia) después de horas de búsqueda y de que la madre de las criaturas e hija de Noemí, María Gombau, detenida condujera a los agentes hasta las tumbas. La abuela se pasó los tres días anteriores pidiendo ayuda: a los servicios sociales, a la Policía Local, al teléfono del Menor y finalmente a un juez. E l miércoles por la tarde (13 de marzo), desesperada, acudió al juzgado de guardia de Valencia y contó al magistrado su temor por la situación de los niños.

En su denuncia relató que desde tres semanas antes su hija y su yerno Cristóbal Salvador Carvajal estaban psicológicamente muy alterados y ella creía que sus nietos corrían «cierto peligro». Explicó que les estaba ayudando mucho y acompañando en todo lo que podía, pero el lunes había recibido un mensaje de whatsapp de María que le hizo pensar lo peor. «Gracias por todo, Creador. Me voy contigo. Adiós mamá».

De inmediato, Noemí Mensua, que vive en el vecino pueblo de Rocafort se fue hacia la casa ocupada en la que vivía la familia y además avisó a la Policía Local de Godella que también se presentó en el lugar «temiendo tanto por su hija como por los menores», según recoge la denuncia de la que ha tenido conocimiento ABC. Al llegar a la casa, continuó explicando, vio a su nieto Amiel, de tres años y medio, al borde de la piscina «desnudo y solo» sin vigilancia de ningún adulto. Cuando recriminó a la pareja esa situación, Gabriel a gritos le ordenó que no volviera a pisar su casa. «Todo el mundo sabe que has abusado sexualmente del niño y que sales a matar niños», le chilló él, según la mujer.

La abuela trasladó en su denuncia que al niño le inculcaban que habían abusado sexualmente de él y que lo maltrataban en el colegio y por eso habían dejado de llevarlo. Aseguró que ni su hija ni su yerno estaban en tratamiento médico, pese a que había tratado de que María visitara a un psiquiatra a través del centro de salud. «Temo por el estado de los niños», insistió y alegó que su hija y su yerno creían que cualquiera que vistiera uniforme era su enemigo y tenían un complot contra ellos. La Policía Local de Godella que intervino aquella tarde no apreció ninguna situación anormal.

La abuela en su denuncia se ofreció a acoger y hacerse cargo de sus nietos, según consta en la misma. Esa misma tarde el juez incoó unas diligencias previas, confirmó el TSJ de la Comunidad Valenciana.

Un fax sin urgencia

El juzgado remitió es tarde la denuncia a la comisaría del Cuerpo Nacional de Policía de Burjassot-Godella «con objeto de que, a prevención, se tomen las medidas oportunas en relación con la situación de los menores». Pese al relato de la abuela no se hizo constar ninguna urgencia y el magistrado envió la denuncia por fax sin descolgar el teléfono para advertir de que percibía algún riesgo, como suele hacerse en caso de urgencia; además no había ninguna denuncia de malos tratos en el ámbito familiar ni se hablaba de un delito concreto. El magistrado se inhibió y remitió las actuaciones al Decanato de los Juzgados de Paterna para reparto.

El fax llegó a la oficina de denuncias de la comisaría y no se «recepcionó» hasta las 12 de la mañana del día siguiente, jueves. A esa hora, la Guardia Civil ya buscaba a la madre y a los niños por los alrededores de Godella y Rocafort. La casa en la que vivía la familia pertenece al término de Godella, pero no es competencia de la Policía Nacional, sino de Guardia Civil. No hay constancia por escrito de que se comunicaran entre ambos Cuerpos antes del doble crimen. Todo lo que podía fallar, falló. Nadie vio el riesgo de la locura.