Trapero declara hoy como testigo en el Tribunal Supremo - Jaime García / Vídeo: Pérez de los Cobos asegura que su relación con Trapero siempre fue muy difícil

Las defensas esperan que Trapero declare hoy tras ser acorralado

La Fiscalía acusa en otro proceso a la cúpula de los Mossos de servir al plan ilegal

MadridActualizado:

La presencia del mayor de los Mossos d’Esquadra Josep Lluís Trapero levantará hoy la atención del juicio contra el «procés», tras unas sesiones de perfil bajo. Trapero –jefe de la policía autonómica durante el referéndum ilegal del 1 de octubre 2017– está citado a las 11 horas como testigo, después de haber sido señalado sin titubeos por los antiguos jefes de la Policía Nacional y la Guardia Civil por el rol de los Mossos. Su declaración ha sido solicitada por varias partes, como Vox y las defensas de Jordi Sànchez y Joaquim Forn.

Aunque un testigo debe responder bajo juramento de decir la verdad, Trapero podrá acogerse a su derecho a no declarar por estar acusado en otro proceso. El exjefe de los Mossos será juzgado pasado el verano –cuando se haya dictado la sentencia del Supremo– por rebelión en la Audiencia Nacional, acusado de facilitar el 1-O al configurar un dispositivo insuficiente de los Mossos.

A pesar de no estar sentado en el banquillo del Supremo, Trapero ha sido uno de los protagonistas del juicio hasta ahora. El coordinador del dispositivo policial del 1-O, el coronel de la Guardia Civil Diego Pérez de los Cobos, calificó de «estafa» el plan de los Mossos y responsabilizó a Trapero, con quien nunca se ha llevado bien. Explicó que jamás aceptó su rol de coordinador y aseguró que le pidieron rectificar la previsión de dos agentes por cada centro. Según Pérez de los Cobos, el 1 de octubre constató que el plan era «ineficaz, inadecuado e insuficiente».

Esta versión fue respaldada por los jefes de la Policía Nacional y la Guardia Civil, Sebastián Trapote y Ángel Gozalo, José Antonio Nieto y Enric Millo. Desvelaron que Trapero ya anticipó que los Mossos no se esforzarían en evitar el 1-O si en los centros había «ancianos y niños», algo previsible, al priorizar un principio de actuación (la necesidad de preservar la «convivencia ciudadana») que no debía sustituir el mandato de la juez.

Dos jefes de los Mossos, Manuel Castellví y Emilio Quevedo, ofrecieron un relato más benévolo con Trapero. Ambos declararon que la cúpula de los Mossos advirtió al «govern» del riesgo de violencia el 1-O, y señalaron que Trapero pidió a Puigdemont el 26 de septiembre echarse atrás. Si Trapero declara –fuentes de su defensa prefieren no anticipar qué hará, aunque los abogados del «procés» lo dan por hecho–, será reveladora su posición sobre el aviso al «govern» de los previsibles enfrentamiento. Ese mensaje significa, según la acusación, que los líderes del «procés sabían lo que sucedería y asumieron la violencia. ¿Avalará Trapero esa versión para defender el nombre de los Mossos y pondrá en aprietos al ex consejero de Interior Joaquim Forn, cuyo abogado desea interrogar a Trapero para lograr todo lo contrario? ¿Ayudará Trapero a la tesis de la violencia, o preferirá callar?

En la causa de la Audiencia Nacional, la Fiscalía incluye a Trapero en el plan de los líderes secesionistas, dentro de una estrategia coordinada, y pide para él once años de cárcel. Según la acusación, Trapero «diseñó de forma deliberada» unos mecanismos que impidieron que los Mossos cumpliesen las orden de frustrar el 1-O. Las pautas se difundieron públicamente, para que los militantes pudieran anticiparse. Y el día decisivo, hubo 7.850 mossos, en lugar de los 12.000 habituales.

Trapero niega esta versión. Asegura que cumplió con el mandato judicial, que les pidió, según él, actuar con contención y sin poner en peligro «la paz social». El mayor invoca que la magistrada también pidió tratar de preservar «la convivencia ciudadana». Y corresponsabiliza a Pérez de los Cobos de su operativo, por ser el coordinador.