El coronel de la Guardia Civil Diego Pérez de los Cobos durante su declaración como testigo - EFE

Pérez de los Cobos tacha de «estafa» el rol de los Mossos y acorrala a Trapero

El coordinador del dispositivo policial del 1-O denuncia múltiples trampas de la Policía autonómica para facilitar el referéndum ilegal y burlar a la Justicia

MadridActualizado:

Las señales venían de lejos, pero la frágil confianza se quebró del todo en las primeras horas del 1 de octubre. «Poco a poco», y desde muy temprano, los jefes de la Policía Nacional y la Guardia Civil constataron que aquella jornada se adentraba en el peor escenario de todos. «El escenario b», el que nadie deseaba, aquel en el que el dispositivo de los Mossos d’Esquadra para evitar el referéndum ilegal cumplía tres condiciones: era insuficiente, inadecuado e ineficaz. Esa situación obligó a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado a intervenir por su iniciativa, en una actuación precipitada para tratar de cumplir el mandato de la magistrada Mercedes Armas, la juez del Tribunal Superior de Justicia de Cataluña (TSJC) que ordenó evitar el 1-O.

«El dispositivo de los Mossos contra el 1-O fue una estafa», denuncióeste martes en el juicio contra el «procés» en el Tribunal Supremo el coronel de la Guardia Civil Diego Pérez de los Cobos, que declaró como testigo por su condición de coordinador del dispositivo policial del 1-O. El responsable de la actuación conjunta de los Cuerpos policiales denunció que el plan de los Mossos buscaba «facilitar» el referéndum ilegal con una «absoluta pasividad» y «connivencia» con los propios militantes independentistas.

El duro y exhaustivo testimonio de Pérez de los Cobos dejó a los pies de los caballos al entonces jefe de la policía autonómica, el mayor de los Mossos Josep Lluís Trapero, que será juzgado por estos mismos hechos en la Audiencia Nacional. Esa vista oral, en la que Trapero está acusado de rebelión, se prevé para después del verano, cuando el Tribunal Supremo haya dictado la sentencia de la causa principal por el plan secesionista ilegal.

En su declaración, Pérez de los Cobos denunció múltiples trampas de los Mossos en la jornada del 1 de octubre, en lo que calificó de una actuación encaminada a permitir «el desarrollo de la consulta, en lugar de a impedirla». Según el testigo, los agentes autonómicos rehusaron actuar en algunos centros hasta que la votación había culminado, «sosteniendo» las propias urnas los Mossos en algunos casos. Denunció que la petición de ayuda de la cúpula de la policía autonómica a las 9 horas era «tardía y exagerada», y demostraba que se había roto la colaboración. El envío de dos mossos por centro, un dispositivo que se advirtió de que era insuficiente el 23 de septiembre y que no fue rectificado, buscaba dotar de «institucionalidad» a la jornada.

La segunda gran sorpresa de la mañana del 1-O, para Pérez de los Cobos, fue «el grado de virulencia» de la resistencia de las personas concentradas en los centros de votación, que «pretendían impedir por la fuerza física» el acceso de los agentes policiales. Pérez de los Cobos relató que había «grupos de masas perfectamente formados», entre los que había gente encapuchada y una jerarquía de actuación. Y denunció que la declaración de Carles Puigdemont a mediodía, aquel día, incendió los ánimos e incrementó «considerablemente» la oposición en los centros.

El coordinador defendió la actuación de la Policía y la Guardia Civil como «proporcionada y profesional», con el menor riesgo para la seguridad de los ciudadanos y de los propios agentes.También abordó la junta de seguridad del 28 de septiembre, a tres días del referéndum ilegal. En aquel encuentro, Traperó se situó -físicamente y metafóricamente- al lado de los convocantes de la «actividad ilegal que a él le habían ordenado impedir», representados por Puigdemont y Joaquim Forn.

El «expresident» se agarró «como a un clavo ardiendo» a la expresión de la magistrada que solicitaba actuar tratando de preservar la convivencia ciudadana, lamentó. Ese principio no podía desplazar el mandato de la Justicia, advirtió Pérez de los Cobos. En aquella reunión, el coronel sugirió a Puigdemont la opción más sencilla para cumplir la orden judicial y no afectar a la convivencia ciudadana. «Si usted desconvoca, esto se ha acabado». Lo que sucedió después es historia, y razón de este juicio.