Las crisis regionales de Podemos tras el 26-M debilitan a la cúpula: nombrarán a la cuarta gestora

Dimite en bloque la dirección de Castilla-La Mancha tras el batacazo del domingo

MadridActualizado:

A la secretaría de Organización de Podemos, dirigida por el número tres de la formación, Pablo Echenique, llegó ayer una carta que ni era esperada ni trajo buenas noticias para un partido que el domingo perdió 68 escaños y más de un millón de votos en los comicios autonómicos y municipales. El Consejo de Coordinación en Castilla-La Mancha presentó su dimisión tras la debacle y solicitó a la cúpula nacional nombrar una gestora en su lugar. Será la cuarta región que dependa de un equipo nombrado a dedo que salve los muebles. Un deterioro autonómico que debilita los cimientos de la dirección y agita a los más críticos en la formación.

Así las cosas, Podemos tendrá cuatro gestoras activas con Castilla-La Mancha, después de Madrid, La Rioja y Cantabria. En Madrid se formó después de la dimisión del secretario general, Ramón Espinar, tras la crisis que desató el portazo de Íñigo Errejón para concurrir a los comicios bajo el paraguas de Más Madrid. En Cantabria y La Rioja la dirección tuvo que nombrar una gestora después de que los tribunales congelasen las primarias internas después a raíz de dos denuncias.

La secretaria de Organización de la sucursal manchega, María Díaz, explica en la misiva, según informó ayer Ep, que tras analizar «los resultados electorales» todos los miembros del Consejo deciden presentar la dimisión de sus cargos orgánicos. Por ello, Díaz solicita a la dirección nacional que constituya un equipo técnico que asuma las funciones del órgano hasta que una asamblea asigne nuevos consejeros autonómicos. La misma noche electoral, precisamente, el propio secretario regional, José García Molina, anunció su dimisión después de conocerse que perdía sus diputados regionales y su formación no lograba representación en el parlamento de Castilla-La Mancha. Un batacazo que se sumó además a sus reticencias con dirección. Por su parte, desde Madrid, se escudaron ayer en que la dimisión del Consejo manchego se debe a que ya arrastraban problemas internos desde hace meses y que los resultados electorales fueron el colofón final.

Excusas al margen, el golpe electoral sigue siendo duro para el partido, habida cuenta de García Molina era desde 2017 vicepresidente segundo del Ejecutivo socialista de Emiliano García-Page. Un cogobierno regional que le servía al secretario general de Podemos, Pablo Iglesias, como laboratorio y arquetipo para vender la fórmula a nivel nacional. Sin embargo, el Ejecutivo bicéfalo condenó a Podemos a la irrelevancia en la región y deja a Iglesias sin poder ofrecer a sus críticos su entrada en el Gobierno como salvoconducto.

«Los hechos hablan por si solos», aseguraban ayer desde una comunidad con gran peso a nivel nacional, donde explican además que no comparten la deriva que ha tomado la dirección nacional y que pretenden abrir un debate. También ayer el secretario general de Podemos Asturias, Daniel Ripa, aseguró durante una rueda de prensa, que los resultados no fueron lo esperado. «No se entendió la importancia de las autonómicas», lamentó Ripa, que sugirió falta de implicación por parte de Iglesias. «Tendría que haber habido una campaña más activa en estas elecciones», añadió.

Voces críticas en el Consejo

La cúpula del partido, que desde hace meses se reduce al núcleo duro del secretario general, ha convocado para el próximo día 8 de junio un Consejo Ciudadano Estatal (CCE), máximo órgano de la formación pero sin poder de decisión, para analizar los resultados de las elecciones autonómicas, municipales y europeas. Será la segunda vez que se reúnen en poco más de un mes. Iglesias tendrá que enfrentarse a las voces críticas que llegarán desde toda España en un momento en el que la formación está muy debilitada electoralmente. Desde Andalucía, de hecho, la líder del sector anticapitalista, Teresa Rodríguez, llegará a Madrid para advertir a Iglesias de que se equivoca con su intención de entrar en el futuro Gobierno socialista. «Podemos no nació para gobernar con el PSOE, sino para ser la alternativa a la izquierda», aseguran.