Un año de Casado al frente del PP: del «discurso sin complejos» al «hombre de Estado»

La sesión de investidura de Pedro Sánchez coincide con el final de su primer año como presidente popular

Investidura de Pedro Sánchez en directo

MadridActualizado:

Pablo Casado cumple un año al frente del Partido Popular. El candidato ha vivido un año lleno de acontecimientos tras haber vencido a sus oponentes en el primer proceso de primarias del partido y haber reemplazado a Mariano Rajoy al frente de los populares con la defensa de un discurso que el mismo calificó de «sin complejos».

El final del primer año de Casado como líder del PP coincidirá con la sesión de investidura de Pedro Sánchez, en la que el dirigente popular pretende mantenerse firme en la postura del «no». Sin embargo, este primer año al cargo del PP ha habido luces y sombras: desde la polémica suscitada por su máster y el varapalo en las elecciones generales del 28-A hasta la recuperación del poder territorial del partido con bastiones como la capital del Reino, Madrid.

La polémica del máster en la Universidad Rey Juan Carlo fue la primera adversidad a la que tuvo que hacer frente Casado y su equipo nada más aterrizar en la presidencia de Génova. La jueza del caso pidió que se le investigara por prevaricación administrativa y cohecho impropio, pero el Tribunal Supremo rechazó hacerlo. El partido zanjó la polémica tras la decisión del Alto Tribunal, la cual aguardaron con «total tranquilidad».

Plan renueve

Una de las principales reivindicaciones de Casado durante su campaña para hacerse con los mandos del partido fue la de «la implacabilidad ante la corrupción». El líder popular se ha desligado de los casos de corrupción del partido durante la etapa de Mariano Rajoy, se limitó a asegurar que los comportamientos irregulares pertenecen al pasado del partido.

Cuando María Dolores de Cospedal dimitió por los audios de Villarejo se limitó a negar la existencia de comportamientos irregulares en el partido que actualmente él dirigía. La moción de censura que expulsó a Rajoy de La Moncloa llegó tras la sentencia de la Audiencia Nacional que condenaba a Bárcenas por blanqueo y al PP por lucrarse de los delitos de la Gürtel, razón por la cual el joven líder popular siempre se ha referida a esta cuestión con cautela.

Diciembre adquirió especial relevancia en el panorama político nacional por el adelanto de las elecciones andaluzas, que se celebraron el 2 de diciembre. Se trataba de la primera prueba de fuego para Casado y su equipo. A diferencia de otros líderes nacionales como Pedro Sánchez, Pablo Casado se volcó en los comicios andaluces y estuvo presente durante casi la totalidad de la campaña electoral en la Comunidad Autonóma. El PP, a pesar de bajar hasta el 20,75 y conseguir 26 diputados, alcanzó un acuerdo con Ciudadanos y Vox y pusieron fin a 37 años de gobierno socialista en la Región.

Casado junto al Juanma Moreno en la campaña para las elecciones andaluzas
Casado junto al Juanma Moreno en la campaña para las elecciones andaluzas - ABC

La primera convención nacional de Casado como presidente llegó tras el oxígeno que dicho acuerdo en Andalucía le otorgó. La nueva hoja de ruta del partido quedó marcada a partir de enero. Nombres emblemáticos del partido como Soraya Sáenz de Santamaría, Iñigo de la Serna, Iñigo Méndez de Vigo, Fátima Bañez o Rafael Catalá abandonaron la primera línea politica; mientras referentes como el expresidente del partido y del Gobierno José María Aznar, ausente durante la etapa de Rajoy, recobró relevancia y respaldó al nuevo líder de la formación.

Casado en la clausura de la Convención Nacional del PP celebrada en enero
Casado en la clausura de la Convención Nacional del PP celebrada en enero - Isabel Permuy

Sin embargo, la verdadera ruptura de Casado con la etapa de Rajoy al frente del partido llegó en las elecciones generales. La renovación de casi un 80% de las cabezas de lista al Congreso confirmó la apuesta personal del presidente por otros nombres como el de Cayetana Álvarez de Toledo, por la provincia de Barcelona, o Adolfo Suárez Illana, por Madrid, algo que también se confirmó en las listas de las elecciones autonómicas del 26 de mayo, cuando la dirección nacional escogió como candidatos a Isabel Díaz Ayuso y José Luis Martínez Almeida para la Comunidad de Madrid y el Consistorio, respectivamente.

Casado junto a Casado y Almeida
Casado junto a Casado y Almeida

Elecciones

El momento más complicado del primer año de Casado como máximo dirigente popular llegó tras los resultados de las elecciones generales del 28 de abril. El PP consiguió el peor resultado de su historia, obteniendo 66 diputados frente a los 137 de la legislatura anterior. El liderazgo de Casado llegó a cuestionarse y el rumbo emprendido por la nueva dirección fue criticado por varias voces del partido y líderes territoriales, que obogaban por volver a ocupar el espacio político del centro que tan buenos resultados habían reportado siempre en el PP. La inminencia de las elecciones autonómicas calmó las aguas y el partido intentó rearmarse en el poco tiempo que tenía por delante.

Casado atendiendo a los medios tras los resultados del 28-A
Casado atendiendo a los medios tras los resultados del 28-A - ABC

El cambio de discurso en Casado de cara a los comicios autonómicos del 26 de mayo no tardó mucho en llegar. Tildó de «populista y extrema derecha» a Vox y alentó a la remontada electoral de los populares en lo que sería «la segunda parte del partido». Finalmente el PP consiguió aumentar su poder territorial y recuperar Ayuntamientos considerados bastiones como el de Madrid. Si bien es cierto que de las cinco autonomías donde tenía posibilidades de gobernar -Castilla y León, Comunidad de Madrid, Murcia, Aragón y Navarra- solo se ha concretado, de momento, la primera.

Con la investidura de Pedro Sánchez todavía en el aire, Casado ha reiterado su «no» a hacer presidente al líder socialista, aunque ha mostrado su predisposición «para llegar a Pactos de Estado». Así, el líder popular parece haber instalado en el «perfil moderado y de hombre de Estado» que la oposición siempre necesita.