Albert Rivera en Renteria durante la campaña de las elecciones generales del 28 de abril - AFP/ Atlas

Bildu pide al Parlamento que vete a Casado, Rivera y Abascal en el País Vasco

Los batasunos alegan que PP, Cs y Vox «tensionan la convivencia»

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Con ánimo de pescar en aguas revueltas, el ala más radical del nacionalismo vasco prepara ya su campaña de cara a las futuras elecciones generales. El primer paso lo dio esta tarde en el Parlamento vasco, donde EH Bildu registró una proposición no de ley destinada a vetar la presencia de Pablo Casado, Albert Rivera y Santiago Abascal en la Comunidad Autónoma. Como si de conquistadores de un país perdido se tratara, la coalición soberanista rechazó la visita de los líderes de PP, Ciudadanos y Vox con el fin de no «tensionar la convivencia» y evitar así «incidentes y momentos violentos».

Las salidas de tono de los batasunos comienzan a ser un habitual en la Cámara autonómica, que este viernes acogió el último pleno de política general de la legislatura de Iñigo Urkullu. De hecho, hace apenas cinco meses, dirigentes de EH Bildu hicieron estremecer al país tras llamar «nazis» y «asquerosos» a los agentes de la Policía Nacional, la Guardia Civil y la Ertzaintza que presenciaron una de las sesiones plenarias. En el mismo escenario tuvo lugar la tarde de hoy el último capítulo del esperpento soberanista, que ha convertido a los líderes de las formaciones de derecha en su objetivo predilecto.

Lo que hizo EH Bildu fue reclamar abiertamente al Parlamento que rechace la presencia de Pablo Casado, Albert Rivera y Santiago Abascal en la Comunidad Autónoma vasca durante el tiempo que se alargue la campaña electoral. Los independentistas, que no vacilan a la hora de decir que actúan «desde el respeto a la libertad de expresión de la ciudadanía, asociaciones y partidos políticos», inciden en que la presencia de PP, Cs y Vox en el País Vasco es «prácticamente nula», y por ello les piden que «no tensionen la convivencia y no usen Euskal Herria para sacar votos en España».

Violencia en las calles

En su iniciativa, que lleva la firma de Unai Urruzuno, los soberanistas apelan a los episodios de violencia que los propios radicales protagonizaron en anteriores visitas de los dirigentes de derecha. Un caso concreto fue el mitin que protagonizó Rivera en mayo en el municipio de Miravalles. En aquella ocasión, decenas de individuos tomaron las calles de la localidad vizcaína para protestar por la presencia del líder naranja, que fue recibido entre abucheos e insultos. Además, trataron de silenciarle con caceroladas y sirenas. Apenas una semana atrás, los mismos que acosaban a Rivera ensalzaban la figura del terrorista «Josu Ternera».

En cualquier caso, la lectura que hace EH Bildu del escrache al presidente de Ciudadanos es muy distinta: a su parecer, los radicales «no cayeron en su provocación» y le «dieron una respuesta ejemplar».

Rivera conocía de primera mano hasta qué punto eran capaces de llegar los proetarras. Lo descubrió apenas un mes antes en Rentería (Guipúzcoa), uno de los feudos de EH Bildu. Un amplio grupo de individuos organizados trataron de impedir la celebración de otro acto de partido de Ciudadanos: «Hay instigadores políticos. No fue por casualidad, estaba concertado», aseguró el dirigente barcelonés.

Según los parlamentarios de EH Bildu, los actos organizados por PP, Ciudadanos y Vox en territorio vasco «no son un ejercicio de libertad de expresión», sino «una provocación malintencionada que pervierte el significado de ese derecho fundamental». «Y todo ello con el único objetivo de trasladar una imagen falsa de Euskal Herria a partir de la cual luego poder justificar maniobras ilícitas que atacan la convivencia y la normalidad política», aseveran.

«España es de todos»

La resaca del acoso que sufrió Ciudadanos en Rentería es aún demasiado reciente y por eso el primero en reaccionar fue su presidente, Albert Rivera, que volvió a recordar a los «totalitarios de Bildu» algo tan básico como que «España es de todos los españoles». Él estuvo en aquella plaza, junto a Maite Pagazaurtundúa y Fernando Savater, en la que la Ertzaintza tuvo que garantizar su seguridad ante el cerco de centenares de radicales.

Sus homólogos en el PP y en Vox, Pablo Casado y Santiago Abascal, también reaccionaron vía Twitter a la última ocurrencia de los herederos de Bastasuna. El político popular exigió al PSOE la «vuelta» al constitucionalismo después de haberse valido de la abstención de Bildu en Navarra para gobernar y le reclamó la «ruptura» con una formación «que sigue sin condenar el terrorismo». El líder de Vox, por su parte, recordó que ni siquiera cuando ETA estaba activa consiguieron echarle de su «patria chica». «Ni a tiros ni a bombas».

Otros políticos como la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, anunciaron que acudirán al País Vasco en la próxima campaña electoral, después de una iniciativa de Bildu catalogada por muchos como «totalitaria». En el PSOE, de momento, silencio.

«El totalitarismo es esto»

Borja Sémper, presidente del PP de Guipúzcoa y portavoz de la formación en el Parlamento vasco, ha sido claro y conciso a la hora de definir la petición: «El totalitarismo es esto».

Maite Pagazaurtundúa, eurodiputada de UPyD, ha hecho en sus redes sociales una defensa del «pluralismo político». «Pluralismo político es poder pedir el voto donde te dé la gana. Los que mataban ahora buscan nuestra muerte civil. Lee y pásalo, por favor», ha dicho. Pagazaurtundúa sufrió en primera persona el acoso de los radicales en Rentería durante la campaña del 28-A.