Maite Pagazaurtundúa increpa a los «abertzales» que recibieron a Cs con amenazas e insultos en Rentería
Maite Pagazaurtundúa increpa a los «abertzales» que recibieron a Cs con amenazas e insultos en Rentería - Efe
Entrevista

Maite Pagazaurtundúa: «Estaban cientos acosando y pensando que no éramos humanos»

La política vasca compara el acoso de este domingo con el que sufrían las fuerzas no nacionalistas en las campañas de los años 90

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MadridActualizado:

Maite Pagazaurtundúa (Hernani, Guipúzcoa, 1965), como ella misma dice, tiene «callo» en el País Vasco. Este domingo vivió una vez más el acoso de los «cachorros» de los «abertzales» durante un acto político en Rentería (Guipúzcoa). En 2003, la banda terrorista ETA asesinó a Joseba Pagazaurtundúa, su hermano, por ser jefe de la Policía local en Andoáin (Guipúzcoa). La portavoz de UPyD en el Parlamento Europeo, ahora número dos de lista con Ciudadanos para revalidar su escaño el 26-M, fue la única capaz, aun sin percibirlo, de acallar durante unos instantes gran parte de las amenazas e insultos de los radicales.

—¿Cómo fue la entrada y la salida del mitin?

—Con mucha protección policial. Si no hubiera sido por el dispositivo de la Ertzaintza, que fue extraordinario, aquella masa, porque era una masa, estaban dispersos por distintos lugares, por distintas entradas de la plaza... Habría sido imposible realizar el mitin y no recibir agresiones físicas, aparte de los insultos y amenazas que tuvimos. Lo hicieron para significar a toda la gente que no piensa como ellos. También, para decirles que ha terminado ETA, pero que no piensen que son libres completamente. Lo son para vivir calladitos, pero no para hacer una política enfrentada a su hegemonía.

—Rivera lo comparó con lo que sucedía en la Transición con UCD y el PSOE, ¿ve usted diferencias?

—Ese tipo de acoso que vimos en Rentería, de forma distinta surgió también cuando participaba en campañas electorales en esos años 90 en los que todavía ni tan siquiera los medios de comunicación hacían demasiado caso a que eso ocurría en las campañas del País Vasco. Se parece mucho al tipo de políticas de asustar a los no nacionalistas que han venido haciendo en todos los pueblos del País Vasco durante décadas.

—¿Hubo momentos de miedo?

—Yo no lo tuve. Ellos hubieran querido romper la protección policial. Nos agredieron a los vehículos. Si hubieran podido, habrían roto las lunas y la habrían liado, pero conozco cómo trabaja la Ertzaintza y estaba tranquila. También estaba preparada para aguantar el tirón. Tengo callo hecho porque son muchos años de País Vasco.

«Si hubieran podido, habrían roto las lunas y la habrían liado, pero conozco a la Ertzaintza y estaba tranquila»

—Usted dijo en su intervención que fue peor lo de la Universidad Autónoma de Barcelona. ¿Era una pulla a los «abertzales» o iba en serio?

—Era distinto. Lo de Rentería era mucho más severo, con gente mucho más agresiva, más acostumbrada a pegar. Ese día, el mitin de EH Bildu estaba prácticamente vacío. Habían ido todos a Rentería. Era gente mucho más dura, que odiaba de una forma mucho más intensa, mucho más física. Lo que pasa es que la Ertzaintza hizo unos cordones de seguridad muy bien, muy profesionales. En el caso de la UAB eran chavales con mucha menos experiencia desde el punto de vista de la violencia, pero allí los Mossos no hicieron un buen operativo para evitar el tapón. Había un comportamiento no tan profesional. Y estoy siendo bastante generosa.

—Los testigos destacan el odio en las miradas de los «abertzales».

—Los insultos y el odio eran extraordinarios, pero es porque hemos estado escuchando estos años a Arnaldo Otegui, que ha edulcorado las mentiras. Tiene una estrategia a largo alcance para tener aliados y generar una política que lleve a una trampa al PSOE de la que no pueda salir. Hay una búsqueda de reescribir la historia del terrorismo, de legitimar su actividad. Lamentablemente, con el voto positivo de los socialistas, se ha sacado adelante la ley de abusos policiales. Ahí pueden salir muchas víctimas falsas que van a ser utilizadas contra la reputación de nuestro país.

—Rivera la ha señalado como un ejemplo de la dignidad del pueblo español, ¿se siente así?

—Pues no, la verdad es que no. Hay un montón, decenas de miles de personas, que nos dan lecciones todos los días; héroes anónimos. Yo simplemente por azar he hablado en momentos en los que alguien tenía la oportunidad de escuchar, pero no va más allá.

—No sé si se dio cuenta, pero el ruido disminuyó con su intervención.

—No lo sé. Estaban cientos de personas acosando y pensando que no éramos humanos. Consideré que había callado tantas cosas que quería decirles a ellos directamente... Yo no pensé nada más. Quise hablar con ellos, de hecho en euskera les dije que me escuchasen. Les dije lo que pensaba: que vergüenza les tenía que dar.

«Eran chavales con menos experiencia. Allí los Mossos no hicieron un buen operativo»

—¿Cree que el apoyo de Pedro Sánchez ha sido tibio, le habría gustado más contundencia en la condena?

—El presidente del Gobierno es quien debe evaluar algo que empieza a ser sistémico, que es la amenaza a los derechos fundamentales. Sus adversarios políticos están siendo acosados, no creo que sea una cosa de un solo tuit. Es algo bastante serio. Más cuando parte de los cachorros de los que convocan tienen lazos con algunos de los que le ofrecen alianzas.

—¿Se refiere a un posible pacto entre Bildu y el PSOE?

—En todo caso quienes ofrecen esa posibilidad son los de Bildu porque saben que es el regalo más envenenado. Es el caballo de Troya que podría hacer reventar la democracia española.

—Echenique dijo en Twitter que Ciudadanos había ido a incendiar y a rebañar votos de odio.

—Lo primero, quien no está con el acosado está con el acosador. Y lo demás, ante algo tan... me cuesta encontrar las palabras. La baja calidad democrática que está en el fondo de esas palabras lo definen.