Aznar, en un mitin del Partido Popular en el año 2000
Aznar, en un mitin del Partido Popular en el año 2000 - ABC

Aznar contra Aznar

José María Aznar fue presidente del Gobierno de España entre 1996 y 2004

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Aznar fue el artífice de la segunda Transición y rescató a España de la decadencia socialista. Con paciencia y la ayuda de Jordi Pujol, remontó un paro del 24% y sentó las bases de una prodigiosa expansión económica durante su primera legislatura, desde 1996 hasta el 2000. Durante aquellos años demostró que cuando Cataluña va bien, España va mejor: su milagro económico estuvo acompañado de las más boyantes cesiones a la Generalitat, desde la recaudación de un tramo del IRPF hasta el despliegue de los Mossos como policía efectiva, pasando por la supresión del servicio militar obligatorio. El primer Gobierno de Aznar fue el que, hasta entonces, propició una mayor inversión del Estado en Cataluña y nunca actuó contra la inmersión lingüistíca que como expresidente tanto ha criticado. Su pragmatismo moderado propició unos datos económicos inmejorables y una etapa de estabilidad y crecimiento para España, que incluyó una muy meritoria paz social hábilmente pactada con los sindicatos. Entramos en el euro y en Maastricht. España ingresaba en la modernidad.

El viaje al centro de José María Aznar se culminó en 1996, cuando se impuso en las elecciones generales a un Felipe González 14 años en Moncloa, tal y como recoge la portada de ABC. La derecha gobernaba España por primera vez desde la Transición.
El viaje al centro de José María Aznar se culminó en 1996, cuando se impuso en las elecciones generales a un Felipe González 14 años en Moncloa, tal y como recoge la portada de ABC. La derecha gobernaba España por primera vez desde la Transición.

No fue tan dulce su segunda legislatura, pese a que la afrontó con una incontestable mayoría absoluta, la primera que el PP había logrado obtener. Pocos entendieron su intento estratégico de cambiar a Alemania y a Francia como aliados preferentes por la Gran Bretaña de Tony Blair y los Estados Unidos de George Bush hijo. Era lo más brillante y atrevido que España había intentado en política internacional durante el siglo XX. La nueva alianza supuso el principio del fin de ETA, al incluirla los Estados Unidos en la lista de las bandas terroristas más peligrosas, y cortar así y de raíz sus fuentes de financiación. De haberse consolidado el giro atlántico, habría supuesto un histórico «upgrade» para nuestro país en el orden mundial, pero se truncó por las enormes protestas que suscitó aquella guerra, porque nunca aparecieron las armas de destrucción masiva con que se había justificado, y por el atentado islamista de Atocha, coincidiendo con las elecciones generales de 2004, que acabó ganando contra todo pronóstico el PSOE de José Luis Rodríguez Zapatero. Al presidente Aznar se le acusó de querer engañar a los españoles atribuyéndole la masacre a ETA. Además, se le acabó acusando de ser el culpable de la matanza por haber atacado a Irak, en una de las operaciones más sucias de agitación y propaganda que ha conocido nuestra democracia.

Tales circunstancias llevaron al ya expresidente Aznar al resentimiento y al rencor. Su carácter acabó definitivamente de oscurecerse, y sus intervenciones públicas se fueron agriando cada vez más, sobre todo las que hacían referencia a su propio partido y su sucesor en el cargo, Mariano Rajoy; eso cuando no fueron directamente grotescas, como aquella en la que llegó a decir que la Dirección General de Tráfico no era quién para decirle con cuántas copas de vino podía o no conducir. En los últimos tiempos, se le ha puesto en tela de juicio por los múltiples casos de corrupción que están afectando a sus ministros, en especial a Rodrigo Rato, el autor del milagro económico de aquellos años. La última sentencia de la trama Gürtel, que afecta a los años de Aznar en La Moncloa y al frente del PP, ha supuesto que el centroderecha perdiera el poder y que se hiciera con él el PSOE menos votado desde la recuperación de la democracia.