José Luis Abalos y Adriana Lastra junto a Gabriel Rufián - Vídeo: EuropaPress

Los apoyos de PNV y ERC acorralan a un Iglesias cada vez más presionado

El PSOE se muestra esperanzado y entiende que la reunión de hoy con Podemos es un paso adelante porque se produce pese a su negativa a la coalición

Madrid Actualizado: Guardar
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Pablo Iglesias está rodeado. El PSOE se niega a flexibilizar su posición respecto al Gobierno de coalición. En su confluencia y partidos satélites ya en julio surgieron partidarios de facilitar la investidura, aunque Iglesias ha dedicado el verano a suturar esas heridas. Y ahora los apoyos, prácticamente consolidados, de ERC y PNV sitúan al líder de Podemos en una difícil tesitura.

Con diferente énfasis, ambas formaciones trasladaron a Podemos toda la presión. El portavoz de Podemos en el Congreso de los Diputados, Gabriel Rufián, afeó a Iglesias que sus pretensiones ministeriales puedan ser las causantes de nuevas elecciones. «¿Por qué es necesario que tú entres al Gobierno? ¿El coste de que tú tengas un ministerio es volver a votar?», le interpeló el diputado independentista.

«Si nosotros apostamos por esta línea la pregunta es por qué Podemos no», cargó Rufián, que insistió en que la prioridad debe ser «no dar otra oportunidad a la derecha». Su tesis es que podría producirse una importante desmovilización en el electorado de izquierdas y que todaslas formaciones de ese ámbito se verán afectadas: «Nos va a meter en el mismo saco a todos». Por eso también afeó que Sánchez pueda hacer cálculos electorales: «Quien crea que no lleva demasiado tiempo en un despacho con un sabio de la demoscopia». Aunque Rufián mostró su malestar por que el PSOE haya explicitado en su oferta programática a Podemos el rechazo al referéndum –«Ese párrafo es nefasto y bastante reaccionario»–,también dejó claro que su intención no es bloquear la investidura: «Por ERC no será».

La presión a Iglesias aumentó otro grado por la tarde. Aunque el presidente del PNV, Andoni Ortuzar, no fue tan duro con el líder de Podemos, su presencia en Ferraz junto a Pedro Sánchez y su posterior comparecencia en la sede de otro partido, algo poco habitual en política, lanzaron un mensaje potentísimo de sintonía entre PSOE y PNV. Aunque Ortuzar dejó claro que no prejuzga la fórmula del acuerdo entre Unidas Podemos y PSOE, si fue claro en trasladar la responsabilidad a Iglesias: «Si estuvieran esos votos y el acuerdo es mínimamente respetuoso con el autogobierno valoraríamos pasar de la abstención al sí». Todo queda pendiente de la decisión de Pablo Iglesias: «El PNV no va a ser un obstáculo. Si en el último segundo esto depende del PNV esto saldrá adelante», dijo Ortuzar. Ni siquiera su exigencia habitual de completar las transferencias del Estatuto de Guernica sonó ayer como una línea roja.

Reunión clave

Hoy a las cuatro de la tarde se reúnen en el Congreso las comisiones negociadoras de PSOE y Unidas Podemos, lideradas por la vicepresidenta del Gobierno en funciones, Carmen Calvo, y el secretario de Acción de Gobierno de Podemos, Pablo Echenique. Para escenificar la cohesión y evitar recelos que trunquen la estrategia, con el precedente de Izquierda Unida sopesando en la investidura de julio si romper la disciplina de grupo, Iglesias decidió incluir en agosto en el equipo a todos los portavoces del grupo confederal. Por tanto, esta tarde Echenique y la portavoz de Podemos, Ione Belarra, estarán acompañados en la mesa por Alberto Garzón (IU), Yolanda Díaz (Galicia En Común), Jaume Asens (En Comú Podem) y Juantxo López de Uralde (Equo).

El punto de partida para negociar será el documento programático de 370 medidas. Ayer a la salida de la Junta de Portavoces, en el Congreso, Belarra aseguró que la propuesta tiene «retrocesos evidentes» con respecto al acuerdo presupuestario rubricado el pasado octubre. «Por ejemplo, que no refleja la derogación de la reforma laboral del PP», expresó. En la misma línea, fuentes del grupo parlamentario de Unidas Podemos explicaron después en los pasillos de la Cámara que acudirán a «trabajar» aunque consideran que en el PSOE «no hay disposición» para llegar a un acuerdo: «Pensamos que están manejando encuestas para decidir si ir a elecciones o negociar a última hora».

Si en la negociación fallida de julio Podemos no se sentó a negociar hasta que el PSOE accedió a una coalición, en esta ocasión el encuentro no será para hablar de equipos –aunque Podemos lo intentará– porque los socialistas han cerrado la puerta a esa vía. En el PSOE consideran que el hecho de que accedan a una reunión en estos términos ya les sitúa en una posición de debilidad. «Nos parece una buena respuesta que nos hace tener esperanza», dijo ayer José Luis Ábalos. Sánchez está determinado a no ceder en este punto después de haber accedido en julio a lo que algunos en su dirección le pedían. Sin embargo, la estrategia de Unidas Podemos será aguantar el pulso hasta el último minuto con la esperanza de que Sánchez, habida cuenta de que se enfrentará a una desmovilización de la izquierda en un hipotético 10-N, repliegue filas y lance una oferta aceptable. Aunque también se teme que el PSOE «está utilizando el tiempo para que no exista posibilidad de acuerdo». Ayer, las sensaciones en las filas socialistas eran más optimistas respecto a la posibilidad de acuerdo y aseguraban que si tras la reunión de hoy los puentes no se rompen las opciones de cerrar un pacto serán evidentes.