Fotografía de archivo José Luis Álvarez Santacristina, «Txelis»
Fotografía de archivo José Luis Álvarez Santacristina, «Txelis» - efe

Libertad condicional para «Txelis», histórico líder de ETA arrepentido

El etarra, que trabaja como profesor de euskera, disfrutaba ya del tercer grado y le restaban cuatro años de condena

Actualizado:

La Audiencia Nacional concedió este viernes la libertad condicional al histórico de ETA José Luis Álvarez Santacristina, alias «Txelis», expulsado de la banda terrorista en 1998. El juez lo deja en libertad a propuesta de la Junta de Tratamiento del Centro Penitenciario de San Sebastián y con el visto bueno por parte de la Fiscalía. De los treinta años a los que está condenado, le quedaba por cumplir hasta 2019 pero ya disfrutaba de un tercer grado.

El juez central de vigilancia penitenciaria de la Audiencia Nacional, José Luis Castro, considera en el auto -que todavía no es firme- que, además de haber cumplido ya tres cuartas partes de la condena y haber mostrado en reiteradas ocasiones su arrepentimiento así como haber pedido perdón a las víctimas, «Txelis» observa buena conducta y cuenta con informes favorables de reinserción social. Entre ellos, se valora el que haya manifestado de forma expresa y por escrito su renuncia a la violencia.

La cúpula del grupo terrorista lo expulsó de la organización el 3 de septiembre de 1998, cuando, tras el asesinato del concejal del PP Miguel Ángel Blanco un año antes, «Txelis», junto a otros cinco presos etarras, difundieron un documento en el que lo condenaban. Para los firmantes, la lucha armada de ETA estaba conociendo «como nunca el desprestigio político y social». Años antes, ya en la cárcel y tras un proceso de conversión religiosa, en 1993, el etarra había solicitado a la organización el abandono de las armas.

«Txelis», que se comprometió a hacer frente «en la medida de sus posibilidades» a la responsabilidad civil derivada de sus acciones terroristas, ha asumido un pago de 150 euros mensuales, «acorde con los ingresos que recibe», según el juez. Esto «determina una voluntad de asumir el cumplimiento de dicha obligación». Según recoge el auto, «un impago injustificado puede ser causa de revocación de la libertad condicional».

El etarra disponía ya desde marzo del tercer grado penitenciario en la prisión vasca de Martutene como centro de referencia y su situación le permitía ejercer de profesor de euskera en un centro educativo de Álava con horario especial. Desde 2010 disfrutaba «con regularidad y sin incidencias» de permisos y de un fin de semana al mes, y desde 2011 y por razones laborales no pernoctaba en prisión. Ahora tendrá que volver a prisión una vez al mes para firmar, hasta que acabe su condena en diciembre de 2019.

El asesinato de Broseta

La resolución del juzgado no será ejecutiva hasta que el auto, que es recurrible ante el juez o en apelación a la Sala de lo Penal de la Audiencia, sea firme. El etarra cumple condena en España desde 1999, cuando fue extraditado desde Francia por tres causas, entre ellas, ordenar al «comando Ekaitz» el asesinato del ex secretario de Estado Manuel Broseta en Valencia a principios de 1992.

Fue arrestado en la localidad francesa de Bidart en marzo de 1992 en una operación en la que cayó la cúpula de la banda. En la misma fueron también arrestados el entonces número uno de ETA, Francisco Mújica Garmendia «Pakito» y el encargado de explosivos, Joseba Arregui Erostarbe, alias «Fitipaldi».

El etarra cumplía condena por un delito de asesinato terrorista en concepto de autor por inducción y varios delitos de amenazas y extorsiones. Se consideraba uno de los ideólogos de ETA, que dirigió desde 1986, cuando sustituyó a Antxon Etxebeste.