Susana Díaz, en un acto del PSOE
Susana Díaz, en un acto del PSOE - efe

El PSOE gana en Andalucía, pero se queda más lejos de la mayoría absoluta

El PP retrocede casi ocho puntos en estimación de voto y Podemos desbanca a IU como tercera fuerza política

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Si la decisión de adelantar las elecciones autonómicas en Andalucía obedecía a la inestabilidad política en el pacto de Gobierno entre el PSOE e IU, según la explicación oficial de Susana Díaz, entonces las urnas van a resolver poco el próximo 22 de marzo. Según una encuesta de GAD3 para ABC, el PSOE ganaría esta vez los comicios, pero se deja en el camino otros tres puntos en estimación de voto y queda muy lejos de la mayoría que necesita para gobernar en solitario. En esta ocasión puede ser que ni siquiera le sean suficientes los diputados de Izquierda Unida para alcanzar esa mayoría en el Parlamento regional, por lo que los socialistas se verían en la tesitura de tener que decidir si sellan su primer pacto con Podemos, aupado como tercera fuerza de la Comunidad Autónoma.

El «efecto Podemos» no ha llegado a Andalucía en toda su intensidad como lo ha hecho en el conjunto de España. De momento, según esta encuesta, la formación de Pablo Iglesias lograría un 13,5 por ciento en estimación de voto, por debajo del PSOE (36,4 por ciento) y del PP (32,7 por ciento). Sus 15-17 diputados, en un Parlamento de 109, pueden convertirle en un partido decisivo para formar un Gobierno de izquierdas en la Comunidad, si se confirma el hundimiento de IU.

Podemos no ha cuajado tanto como esperaban sus dirigentes en una región gobernada siempre por la izquierda, aunque en las últimas elecciones autonómicas (marzo de 2012) el partido ganador fue el PP, que se quedó a cinco escaños de la mayoría absoluta. Los líderes de Podemos, tanto los nacionales como los regionales, son los peor valorados por los andaluces con diferencia. Pablo Iglesias es el farolillo rojo entre los políticos nacionales, mientras que su candidata para Andalucía, Teresa Rodríguez, también ocupa el último lugar entre los políticos regionales. Andalucía y Extremadura son hoy por hoy las plazas más difíciles para esta formación.

El adelanto electoral en Andalucía se anuncia así justo cuando el fenómeno del populismo no está aún muy fuerte en esta región, lo que permite al PSOE una posibilidad de victoria que su presidenta regional no ha querido desaprovechar, pues todo indica que según pasa el tiempo Podemos le come terreno. Convocar elecciones ha sido, así, el mal menor para el PSOE. Ganar en Andalucía sería una buena baza para Díaz, en un año de fuertes convulsiones internas en su partido.

El peor dato de la historia

Con todo, el PSOE andaluz no es ajeno al desplome que sufre en toda España. Ahora mismo podría obtener ese 36,4 por ciento de los votos, frente al 39,5 por ciento de 2012. Si se confirma este resultado, sería el peor de su historia en unas elecciones autonómicas. Le valdría para tener entre 43 y 46 diputados (en 2012 sumó 47), lejos de los 55 que forman la mayoría absoluta en el Parlamento regional andaluz.

Con ese resultado, el PSOE ganaría ahora las elecciones al Partido Popular de Juan Manuel Moreno Bonilla, presidente de su partido en Andalucía desde hace menos de un año (1 de marzo de 2014). Moreno ni siquiera ha podido hacer oposición desde el Parlamento autonómico, ya que accedió a su nuevo puesto desde la Secretaría de Estado de Servicios Sociales e Igualdad. Tiene en su contra que no ha tenido tiempo ni para ser conocido por una gran mayoría (solo dos de cada tres andaluces admiten que saben quién es), y se enfrenta a una candidata socialista mucho más conocida y mejor valorada.

La convocatoria de elecciones sorprende, pues, al PP en un momento de debilidad en esa Comunidad, sin un liderazgo consolidado. Los populares pierden casi ocho puntos en estimación de voto, y pasan a ser el segundo partido en número de escaños.

Entre el PP y el PSOE sumarían ahora el 69,1 por ciento de los votos, mientras que en 2012 llegaban al 80,1 por ciento. Buena parte de la pérdida de votos del PP ha recalado en la abstención o indecisión, pero también en otros partidos como Ciudadanos, UPyD e incluso, en una pequeña parte, en Podemos.

La participación será una de las claves el 22-M. Al PP le interesa que sea especialmente alta en las grandes ciudades, y el PSOE podría beneficiarse del voto útil moderado, ante el riesgo del populismo.

El dilema socialista

El PSOE, Podemos e Izquierda Unida suman el 57 por ciento en estimación de voto. Los socialistas tendrán que decidir qué pacto les interesa más para poder gobernar, aunque su drama está en que quizás necesiten a Podemos, la fuerza que en el conjunto de España les está adelantando en las encuestas. La gran coalición entre PSOE y PP es algo que los socialistas no quieren ni plantearse, al menos de momento, y ponen como ejemplo lo que ha ocurrido al socialismo griego: achacan su derrumbamiento al pacto con el centro derecha que ha gobernado los últimos años, hasta la victoria de Syriza.

Hay un partido emergente que podría cambiar este juego de equilibrios en Andalucía (por extensión podría pasar después en otras Comunidades e incluso en el conjunto de España). Se trata de Ciudadanos, la formación de Albert Rivera, que se presenta por primera vez y que arranca con un 4,4 por ciento en estimación de voto, insuficiente para tener escaños. Si lograra subir un poco más hasta el 22 de marzo, podría ser una fuerza decisiva.

La encuesta de GAD3 confirma el lento declive de Unión, Progreso y Democracia (UPyD), que esta vez tampoco lograría representación en el Parlamento autonómico, con menos respaldo que en 2012.