Sánchez durante la celebración de los resultados
Elecciones Generales

Pedro Sánchez convierte al PSOE en primera fuerza diez años después y aplaca a sus críticos

Sánchez se queda a las puertas de una mayoría absoluta con Podemos y PNV. Sumaría 175 con otros minoritarios. Valdría una abstención de ERC. Gritos en Ferraz contra un pacto con Cs. Sánchez responde rechazando poner un cordón sanitario

Elecciones generales, sigue en directo todas las reacciones de los partidos y líderes políticos

MadridActualizado:

Más de una década después el PSOE vuelve a ser la primera fuerza política del país. Menos de dos años después de haber recuperado su puesto en Ferraz y tras diez meses de estancia en La Moncloa como plataforma electoral, Pedro Sánchez logra su redención y aparca el estigma de perdedor que le perseguía. Es la séptima victoria electoral del PSOE desde la vuelta de la democracia. Estos resultados con el PSOE en cabeza es algo que no sucedía desde 2008. Sánchez se sobrepone así de los resultados de 2015 y 2016 en los que los socialistas se quedaron con los peores números de la historia.

Los socialistas vienen de su suelo electoral con 5.424.709 votos el 26 de junio de 2016, que significaron un 22,66% de voto y 84 escaños. El horizonte que los socialistas tenían para estas elecciones era poder superar los 7.003.511 votos que Alfredo Pérez Rubalcaba obtuvo en 2011 en las últimas elecciones bipartidistas. Sánchez los superó al alcanzar los 7.480.755 millones de votos (28,68%) y 123 escaños cuando el escrutinio estaba ya en el 99,9%. El resultado supone una ganancia de más de dos millones de votos desde 2016.

Durante toda la noche el PSOE estuvo coqueteando de cerca con la posibilidad de lograr una mayoría absoluta con el apoyo de Unidos Podemos, PNV y Compromís. Esa posibilidad se fue alejando conforme los socialistas fueron distanciándose de la barrera de los 130 escaños.

Por los pelos

El resultado de los socialistas finalmente se sitúa más cerca de los sondeos más conservadores y en línea con la horquilla baja del CIS. Se quedan así bastante lejos de los datos más optimistas que llegaron a manejarse entre los 135 y 140 escaños.

En las filas socialistas se manifestaba ayer una enorme satisfacción por los resultados. La explicación que encuentran para este resultado inferior a las expectativas más altas se otorgaba al resultado de Unidos Podemos, mejor del que estimaban la mayoría de los sondeos.

Con los resultados obtenidos el PSOE tendría la oportunidad de alcanzar una suma con Ciudadanos. Se trataría de la reedición del pacto que ambos suscribieron en el año 2016. Pero al contrario que entonces, cuando solo sumaron 130 escaños, hoy alcanzarían los 180 diputados y tendrían un pacto que les permitiría gobernar sin atender a otros partidos.

Es la única suma de dos partidos que garantiza una mayoría absoluta. Al margen de un acuerdo PSOE-PP. Sin embargo, las relaciones entre Pedro Sánchez y Albert Rivera pasan por un mal momento. Ambos han rechazado este pacto durante la campaña, aunque de forma más explícita lo hizo Ciudadanos. No obstante, a menos de un mes para las elecciones municipales y autonómicas del 26 de mayo no parece que ninguno de los dos tenga incentivos para ese acuerdo.

La suma predilecta en las filas socialistas era un acuerdo con Unidos Podemos al que pudieran sumarse Compromís y el PNV. El objetivo era no tener que depender del independentismo catalán. Ese escenario no terminó de materializarse. El PSOE (123) suma 172 escaños junto a Unidas Podemos (42), PNV (6) y Compromís (1). Sánchez llegaría a 175 si suma un escaño del Partido regionalista de Canaria y dos de Coalición Canaria. Por lo que una abstención de ERC podría ser necesaria para la investidura.

De cara a la gobernabilidad, un acuerdo con Pablo Iglesias le otorgarían al nuevo Gobierno una base de 165 escaños. A partir de ahí tendría dos vías esencialmente. Esos acuerdos con múltiples grupos, a los que habría que añadir eventualmente los 7 de JxCat y los 4 de EH Bildu, o una fórmula más directa: la participación de ERC con sus 15 diputados.

Ese tripartito PSOE-Podemos-ERC es la fórmula prefrida por Pablo Iglesias y gusta también a los republicanos catalanes, que estarán ahora liderados por Gabriel Rufián en el Congreso de los Diputados. Aunque en el PSOE siempre insistieron en que ERC debe renunciar a la unilateralidad para alcanzar acuerdos estables, en el partido hay un sector muy importante que cree que un acuerdo de esas características podría ser una base para dar estabilidad y gobernabilidad en Cataluña y en la ciudad de Barcelona.

País Vasco, Navarra y Cataluña

En las filas socialistas se celebró la subida del PSC como un aval singular a su apuesta en política territorial consistente en tratar de construir un tercer espacio entre los independentistas y lo que representan PP, Ciudadanos y ahora Vox. En las filas socialistas se destacaba a última hora de la noche que estos tres partidos solo sumaban siete diputados en Cataluña. Mientras que el PSC se encaramaba a los 12. Sin embargo, el sabor amargo de la noche fue que los socialistas no han logrado ganar en Cataluña, algo que vaticinaban algunas encuestas. Finalmente la victoria fue para ERC.

Lo mismo que sucedía en el País Vasco donde los los socialistas eran superados por el PNV. Y también veían con Podemos y EH Bildu empataban con ellos en escaños. Además de País Vasco y Cataluña fue Navarra la otra Comunidad Autónoma donde el PSOE no fue primera fuerza. La fractura del voto a su derecha permitió al PSOE ser primera fuerza en el resto de regiones tiñendo de rojo el mapa electoral del país.

Es muy importante para Sánchez el resultado del PSOE en Andalucía. Al cierre de esta edición los socialistas recuperaban la primera posición con 24 escaños y más del 34% de voto. La lectura en clave interna es inevitable, ya que el resultado supera en más de cinco puntos el obtenido por Susana Díaz en las elecciones autonómicas del pasado diciembre.

La fragmentación de la derecha ha permitido al PSOE ser primera fuerza en Ceuta, algo imposible hasta ahora. Además se alza con la primera posición en Castilla y León, Galicia (donde a nivel global no había ganado nunca) o la Región de Murcia, tradicionales bastiones del PP. Y lo hace también en la Comunidad de Madrid o la Comunidad Valenciana. A nivel provincial los socialistas se alzaron con la victoria en provincias donde nunca habían sido primera fuerza como Burgos, Soria, Segovia y Pontevedra.

«¡Con Rivera no!»

Al filo de la media noche Pedro Sánchez salía al escenario habilitado en una calle Ferraz abarrotada de militantes y simpatizantes. Los más viejos del lugar no recordaban una celebración así desde 2004. Lo hacía acompañado por su mujer, Begoña Gómez, además de Cristina Narbona, Carmen Calvo, Adriana Lastra y José Luis Ábalos.

Un público enardecido gritaba «¡no pasarán!» y se apropiaban del mítico «¡sí se puede!» de Podemos. Pero el grito más relevante fue el que decía «con Rivera no». Sánchez contestó: «Creo que ha quedado bastante claro», dijo el desde hoy presidente en funciones. Sin que quedase muy claro si con ello avalaba el rechazo de sus militantes o simplemente se daba por enterado. Porque cuando se lo gritaron por tercera vez Sánchez no pudo evitar mostrar cierta incomodidad: «Que ya lo he escuchado», dijo para calmar a los suyos.

De hecho, por su respuesta no pareció ser proclive a cerrar definitivamente la puerta a alcanzar acuerdos con el líder de Ciudadanos: "Lo he escuchado, pero nosotros no vamos a hacer como ellos que ponen cordones sanitarios al PSOE", dijo Sánchez.

Sin dar más pistas sobre la formación del nuevo Gobierno, para el que de entrada tiene disponible la voluntad de Unidas Podemos de alcanzar un acuerdo estable, Sánchez dijo simplemente en su intervención que «ha ganado el futuro y ha perdido el pasado» y que va a tender la mano a todas las fuerzas políticas «dentro de la Constitución».

«Desde nuestras ideas de izquierdas y nuestra posición progresistas vamos a tender la mano a todas las formaciones políticas dentro de la Constitución Española para lograr avanza en justicia social, en convivencia y en limpieza», señaló para trazar cuáles serían sus ejes de actuación.

Las calles de Ferraz no se veían con tanta gente desde el fatídico 1 de octubre de 2016 que acabó con la caída de Sánchez. Su imagen ayer devolviendo al PSOE al triunfo electoral habría sido inimaginable aquel día. La Ejecutiva federal del PSOE tiene previsto reunirse a lo largo del lunes aunque al cierre de esta edición no había todavía convocatoria oficial.