Un barrio de Sevilla con un edificio recién vendido para destinarse a alquiler
Un barrio de Sevilla con un edificio recién vendido para destinarse a alquiler - VANESSA GÓMEZ

Cinco secretos que deberías desvelar al casero para evitar problemas

La realidad es que la mayoría de los caseros se preocupan por el bienestar de sus inquilinos, por eso no es justo que se les oculte información que tienen derecho a saber

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Sobre los propietarios que alquilan una vivienda pesa cierta mala imagen. Hay quien los ve como personas avaras cuyo único objetivo es enriquecerse sin intención de invertir lo más mínimo en hacer habitable el espacio arrendado. Sin embargo, la realidad es que la mayoría de los caseros se preocupan por el bienestar de sus inquilinos, por eso no es justo que se les oculte información que tienen derecho a saber. De hecho, estos secretos podrían volverse en contra del arrendatario. El portal inmobiliario pisos.com ha detectado los más comunes:

1. Una nueva mascota. Es posible que cuando firmaras tu contrato de alquiler no tuvieras una macota, pero pasa el tiempo y, de pronto, alguien te ofrece adoptar un gato o un perro y no puedes resistirte. Si en el contrato hay una cláusula que prohíbe expresamente los animales de compañía, estás incurriendo en un delito y podrías enfrentarte a un desahucio. Si tienes confianza con tu casero, cuéntaselo. Quizá sea más comprensivo de lo que esperabas.

2. Fugas y goteras. No pases por alto ningún problema de fontanería. Lo que hoy es un grifo que gotea, mañana podría ocasionar una inundación. Si no quieres que tu casero monte en cólera porque tu vecino de abajo le ha denunciado por provocarle humedades en el techo, hazle saber que hay una fuga. Las viviendas suelen contar con un seguro. La visita de un operario pondrá fin al incidente antes de que vaya a más.

3. Plaga de chinches. Son más habituales de lo que imaginas. Aunque tú no los hayas invitado a entrar, estos bichos llegan a tu colchón a través de las paredes y el suelo de la casa infectada. Es vital que se lo comuniques al propietario para que pueda llamar a un exterminador. Tendréis que negociar quién asume el gasto o si vais a partes iguales. Hay que erradicar la plaga de tu piso para evitar que se propague al resto del edificio.

4. Pérdida de la llave. Si has perdido la llave de casa y no tenías una copia, no te quedará más remedio que llamar al casero y pedirle una de repuesto. A lo mejor el propietario quiere cobrarte un extra por la nueva copia, pero siempre será más barato que cambiar la cerradura por tu cuenta. En caso de que hayas perdido la llave junto con el DNI o, directamente, te hayan robado el bolso o la mochila, habrá que cambiar la cerradura sí o sí, dado que los ladrones tendrán tu dirección.

5. No vives solo. Empezaste viviendo solo, pero ahora tienes una relación. En vez de mudaros juntos a otra vivienda, escogéis tu casa actual como residencia conjunta. En vez de ocultárselo al casero, házselo saber para que pueda evaluar su solvencia e incluirlo en el contrato, ya que tiene todo el derecho. Además, hay que respetar la legalidad respecto al porcentaje de ocupación de la vivienda en función de los metros cuadrados que tenga.