Protestas de taxistas en Barcelona
Protestas de taxistas en Barcelona - AFP

El taxi afronta su renovación entre luchas internas

Las asociaciones del sector difieren a la hora de plantear nuevas movilizaciones

Actualizado: Guardar
Enviar noticia por correo electrónico

El sector del taxi se ha dividido a la hora de plantear una respuesta al crecimiento de plataformas digitales como Uber y Cabify. Mientras algunas asociaciones amenazan con paralizar Madrid el próximo miércoles, otras tratan de limitar el impacto de esta huelga programando carreras gratis ese mismo día. El gremio ha quedado partido casi por la mitad. Unos 30.000 taxistas -liderados por la Mesa Estatal del Taxi (Metaxi), la Confederación de Taxis Autónomos de España (CTAE) y la organización Elite Taxi España- han aprobado varias huelgas. Se trata de una medida rechazada por la Federación Española del Taxi (Fedetaxi), patronal del gremio que asegura representar a 42.000 trabajadores.

Este colectivo ha apoyado la iniciativa de la Gremial del Taxi de Madrid, que pretende contrarrestar el impacto de los paros ofreciendo servicios gratuitos durante la primera de estas jornadas. Tampoco hay consenso sobre las medidas a tomar. Metaxi, Ctae y Elite reclaman el reconocimiento del taxi como servicio público y la aplicación de un 21% de IVA sobre los vehículos VTC (Uber y Cabify), al considerarlos servicios de lujo. Son las únicas acciones, según estas asociaciones, que podría cancelar su calendario de movilizaciones, en el que se incluyen paros de 24 horas el 31 de julio.

Fedetaxi, en cambio, pide incentivar jubilaciones de taxistas para «competir en igualdad de condiciones»: propone un plan público-privado entre el sector y la Administración que permita la retirada de 5.000 licencias de taxi en Madrid durante los próximos diez años. La asociación ha pedido a los trabajadores que eviten los paros. El sector del taxi lleva varios años alertando del impacto que ha tenido en su actividad la digitalización. Según un estudio de la Universidad de Oxford, los ingresos de los taxistas cayeron un 10% de media entre 2009 y 2015 por Uber. En España, estas plataformas operan con licencias VTC (alquiler de vehículos con conductor), limitadas por ley a una relación de una por cada treinta taxis. En la práctica, sin embargo, esta proporción no se cumple.

La divergencia ha sido ocasionada por las discrepancias jurídicas producidas en los últimos años. La ley Ómnibus liberalizó el sector en 2009 y eliminó las restricciones a las VTC. En 2015, sin embargo, una modificación del Reglamento de Ordenación de Transportes Terrestres (ROTT) incluyó de nuevo la limitación 1:30. Entre ambas leyes se solicitaron un buen número de licencias que, pese a ser rechazadas inicialmente por las comunidades, fueron concedidas en los tribunales. Mientras, no se emiten nuevas licencias del taxi desde 1979. Dado que muchos procedimientos todavía están abiertos, el número de licencias VTC podría crecer aún más. Fuentes del sector señalan que en Madrid (donde hay 2.124, según el Ejecutivo regional) se podrían duplicar; en Barcelona, multiplicar por cuatro.

A ello se une que la posibilidad real de que la limitación quede directamente invalidada. La Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia, denunció ante el Supremo el artículo que incluía esta proporción por considerar que atentaba contra la competencia. Se espera que el Alto Tribunal resuelva en menos de un año. La CNMC, que dio varias muestras de apoyo a las plataformas, ha suavizado su posición: fuentes de la institución aseguran que «todos los implicados deben cumplir la ley». Como fuere, las protestas del taxi han crecido en las últimas semanas, produciéndose incluso varias agresiones a conductores de VTC. «Amenazan, pinchan ruedas, arrojan ácido... Es insostenible», asegura Eduardo Martín, presidente de Unauto VTC, la asociación mayoritaria en este segmento. «Pese a estos altercados, no todo el gremio del taxi está en contra del VTC», añade.