Subidas de salarios y competitividad

«Los salarios deben seguir creciendo, sin duda, pero de manera progresiva, consistente con la estructura de nuestra realidad empresarial»

Actualizado:

En el Círculo de Empresarios siempre hemos defendido que España debe competir con los mejores en los mercados internacionales, con bienes y servicios de alto valor añadido y no en base a salarios bajos. No es este último un patrón de crecimiento razonable de futuro, entre otros motivos porque es preciso que los trabajadores cuenten con empleos de calidad que les aseguren salarios que les permitan abordar un proyecto vital atractivo y estable.

Defendemos también que la subida de salarios debe acompasarse con los avances en la productividad, pues es la única forma de impulsar la competitividad de nuestro modelo productivo para que nos garantice seguir creciendo y creando los nuevos puestos de trabajo que nos demanda el cambiante mercado laboral.

Por eso, en su momento criticamos la subida del 22,3% del Salario Mínimo Interprofesional (SMI) ya que entendíamos, como lo hicieron también otros organismos e instituciones (Banco de España, AireF, BBVA), que una subida tan radical (la mayor realizada en España desde 1978) podía poner en peligro la recuperación del empleo y aumentar la economía sumergida. Y es preciso insistir en que no criticábamos al aumento en sí del SMI, sino lo brusco del incremento de un año para otro, por encima de lo que previamente habían pactado la patronal y los sindicatos y con la productividad laboral estancada.

Esa subida, junto al aumento de las cotizaciones máximas, está presionando al alza unos costes laborales de las empresas que en el primer trimestre de este año han crecido en un 1,1% intertrimestral, un 2,1% por ciento interanual, hasta alcanzar los 2.550,7 euros al mes, registrando así su mayor avance desde el cuarto trimestre de 2013.

Según la OCDE, en España el nivel de productividad media es inferior al de la UE y la EurozonaHay que realizar las reformas estructurales pendientes para seguir siendo competitivos en el mercado global

En la medida en que el incremento de los costes laborales por encima de la inflación no vaya acompañado de ganancias en la productividad, la competitividad de las empresas españolas se resentirá y ello puede acabar traduciéndose con el tiempo en menores niveles de exportación, crecimiento y en pérdida de empleos potenciales.

En su último informe de proyecciones para la economía española, el Banco de España señala que para el período 2019-2021 se espera un repunte de los crecimientos salariales con respecto a los observados en los últimos años, hasta tasas superiores al 2%. Una aceleración salarial resultado del mejor comportamiento del mercado laboral, la aplicación de las recomendaciones del Acuerdo para el Empleo y la Negociación Colectiva para el trienio 2018-2020 y, en el corto plazo, la citada subida del SMI.

En un contexto en el que los crecimientos de la productividad serán lentos, el mayor avance de la remuneración de los asalariados elevará los costes laborales unitarios. De acuerdo con la OCDE, en España el nivel de productividad media, como PIB por hora trabajada, es inferior a la media tanto de la Eurozona (53,6 euros) como de la Unión Europea (48,6 euros). Concretamente ese indicador, que para Alemania alcanza 60,5 euros y para Francia es de 60,2 euros , en España se sitúa solo en 47,5 euros.

El Banco de España acaba de recordarnos la conveniencia de preservar la competitividad. Los salarios deben seguir creciendo, sin duda, pero de manera progresiva, consistente con la estructura de nuestra realidad empresarial y a un ritmo acompasado a los avances de la productividad. Y todo ello al mismo tiempo que realizamos las reformas estructurales pendientes y necesarias para conformar un modelo de crecimiento que nos permita asegurar que nuestra oferta seguirá siendo competitiva en el mercado global del futuro.

Alfredo Bonet es secretario general del Círculo de Empresarios

Alfredo BonetAlfredo Bonet