Un inversor observa la evolución de la bolsa en una oficna de corretaje en Pekín
Un inversor observa la evolución de la bolsa en una oficna de corretaje en Pekín - EFE

Pekín destituye al presidente de la Comisión Reguladora de las Bolsas tras la crisis

Xiao Gang ha sido reemplazado por Liu Shiyu, hasta ahora presidente del Banco Agrícola de China

PekínActualizado:

El Gobierno chino ha destituido al presidente de la Comisión Reguladora del Mercado de Valores de China (CRMV), Xiao Gang, después de meses de turbulencias en las Bolsas chinas tras la crisis bursátil vivida el pasado verano.

Según informa la cadena oficial CCTV, Xiao, de 57 años, ha sido reemplazado por Liu Shiyu, presidente del Banco Agrícola de China. Las caídas que han sufrido las bolsas chinas desde el pasado verano habían provocado en los últimos meses múltiples rumores sobre la destitución de Xiao, quien llevaba en el cargo desde marzo de 2013.

Liu, ingeniero de formación, ha trabajado en la banca estatal desde finales de los 80 y ocupó el cargo de vicegobernador del Banco Popular de China (central). La inestabilidad bursátil que se vive en China ha llevado a que el parqué shanghainés, principal indicador de las bolsas chinas, perdiera casi un cuarto de su valor a principios de este año.

El verano pasado, Shanghái sufrió graves desplomes que le llevaron a ceder hasta un tercio de su valor durante el mes de julio, si bien se recuperó durante el resto del año. Para el segundo mercado de valores del país, la Bolsa de Shenzhen, la situación es parecida y en el primer mes de este año ya acumulaba una caída del 25,12 por ciento.

Xiao había sido criticado por la falta de resultados en el control de las bolsas. La comisión que él presidía intentó detener las caídas con medidas como la prohibición a grandes accionistas de deshacerse de sus títulos durante seis meses o introduciendo un nuevo mecanismo interruptor de mercado.

La comisión tuvo que retirar este último sistema, que cerraba de manera automática los parqués en caso de pérdidas del 7 por ciento, ya que acabó teniendo el efecto contrario al deseado: generó pánico en lugar de calma. Según algunos analistas, la destitución de Xiao evidencia ahora la presión a la que se siente sometido el Gobierno chino, en un momento en el que se ha puesto en entredicho la capacidad de Pekín para gestionar su economía.