Idiomas: la llave al mercado de trabajo

Varios expertos ofrecen consejos para que los niños se inicien en el estudio de una lengua extranjera

MADRIDActualizado:

Ya no basta formarse y conocer una segunda lengua, además de la materna. Cada vez son más los estudiantes que se inclinan por un tercer idioma. De ahí que los modelos plurilingües se vayan extendiendo en los colegios. Además de inglés, que suele ser el más demandado; francés, alemán, chino e incluso el ruso se ofertan en muchos centros educativos. El objetivo no solo es tener más oportunidades laborales en el futuro, sino que los idiomas ya son más que necesarios en un mundo tremendamente hiperconectado y global. La realidad actual así lo exige. Se trata de un requisito para relacionarse, vivir y convivir.

Aún así suele ser la preparación para un mejor futuro laboral el motivo que más pesa en las familias a la hora de decidir que sus hijos estudien otra lengua desde bien pequeños. Saben que es requisito imprescindible para abrirse camino en el mercado laboral ahora, y más aún en el futuro. La movilidad de los trabajadores, la globalización, las fuertes migraciones, la internacionalización de las compañías, la hiperconexión, el creciente sector turístico y de ocio... están contribuyendo a que los idiomas resulten cada vez más necesarios para trabajar. De hecho, un tercio de las ofertas de empleo (33,4%) en nuestro país ya solicitan el conocimiento de otra lengua extranjera, un porcentaje que aumenta cada año, según datos de Infoempleo y Adecco.

«Hace unos años se consideraba imprescindible contar con el conocimiento de idiomas para un bajo porcentaje de las ofertas de empleo y estaba dirigido a ciertos puestos que podíamos contar con los dedos de una mano. Hoy no es así y es complicado augurar si el cien por cien de las compañías lo solicitarán en un futuro; probablemente no, pero seguro que se extenderá su demanda a puestos en los que hasta ahora apenas se solicitaba otro idioma», cree Jorge Guelbenzu, director de Infoempleo.

Recursos

Aprender un idioma va más allá de poder utilizarlo como herramienta a nivel laboral, abre un mundo de posibilidades. «Desde poder viajar a diferentes rincones del mundo a enriquecer la propia cultura. Es interesante sobre todo en algunas profesiones y vemos que dentro del ámbito de las Tecnologías de la Información e Ingenierías será especialmente demandado», asegura Guelbenzu.

Nadie duda de los beneficios de hablar y entender una lengua extranjera. «Abre la mente a otras sociedades. Algo muy valioso para cualquier persona y para los chicos a partir de los 18 años», afirma Gillian Flaxman, directora del British Council School de Pozuelo de Alarcón (Madrid). Y cuanto antes un niño entre en contacto con otro idioma diferente al materno mejor, recomienda. «Aprenderlo a partir de los dos o tres años asegura mayor éxito, más fluidez, y mayor grado de expresión escrita y oral, muy superior al de un alumno que ha comenzado a los doce años», considera.

Unos 80.000 menores viajan cada año para realizar cursos durante el verano o en un trimestre académico

Recursos hay más que suficientes a lo largo y ancho de todo el país, dice Gillian Flaxman. «En el caso del inglés hay muchas oportunidades y es muy factible porque los profesores son excelentes y las actividades están muy bien programadas», estima. Además de los colegios bilingües, academias, extraescolares, cursos municipales, de centros de barrio, se pueden mantener ciertos hábitos en casa para poner en contacto a los niños con el idioma: ver dibujos animados y películas en versión original, leer libros, herramientas online interactivas y apps...

Y por supuesto son muchas las familias que se inclinan por enviar a sus hijos un tiempo fuera de nuestras fronteras, a los países de origen. Según datos de la Asociación Española de Promotores de Cursos en el Extranjero (Aseproce), unos 80.000 menores viajan cada año para realizar cursos durante el verano o en un trimestre académico. «Estudiar un idioma en un país nativo sigue siendo la mejor opción para reforzar su aprendizaje y optimizar el manejo del mismo», recomienda esta asociación.

Inglés, el más estudiado

No hay nada como la experiencia de desenvolverse en un país extranjero para aprender más de otra lengua. «La mayoría de los estudiantes españoles de idiomas se han decantado por el inglés (90%), seguido del francés (4%), alemán (2%) e italiano (1%). A pesar de la importancia creciente de idomas como el chino, ruso, portugués y árabe», cuenta David Calafat, director de comunicación de infoidiomas.com. Los chicos suelen viajar a los 14 años, dos o tres semanas en alojamientos con familias. Inglaterra es la preferencia, después Irlanda, Estados Unidos y Canadá.

«Viajar al extranjero es una de las formas más eficaces de aprender e interiorizar un idioma»

La edad en la que realizar estos viajes suele ser una preocupación para los padres. «A partir de los doce años un niño puede realizar una estancia en el extranjero en verano, aunque depende de su nivel de madurez. La primera vez, cuatro semanas son suficientes. Hay muchos internados que aprovechan sus instalaciones en verano para organizar campamentos internacionales. Es muy buena opción. Antes de esa edad no es recomendable que viajen fuera. Puede hacer campamentos urbanos o rurales en España, están en compañía de otros niños y realizan diferentes actividades», aconseja la directora British Council School de Pozuelo de Alarcón.

Para los más pequeños los programas de idiomas y deportes, es decir, los campamentos son también la apuesta de Infoidiomas: «El alumno está supervisado las 24 horas del día por diversos monitores y profesores, cuenta con multitud de actividades con las que no aburrirse, y se fomentan metodologías enfocadas a esas edades más tempranas. Combinan a la perfección aprendizaje y diversión», explica Calafat.

«Viajar al extranjero va a depender del nivel de madurez de cada alumno. Se puede empezar entre los 13 y 15 años», dice Calafat. Para adolescentes o estudiantes más jóvenes aconsejan programas de verano intensivos o, si puede ser, años escolares en el extranjero. «Es una de las formas más eficaces de aprender e interiorizar un idioma. Además, se adquiere una autonomía y confianza en uno mismo difícilmente alcanzables de otra forma», afirma. También son buenos los programas de intercambio. Y para la primera experiencia Calafat aconseja viajar al sur de Inglaterra, donde el acento no es tan marcado. «Lo mejor sería un viaje en grupo, con monitores pero alojándose con una familia nativa, o en una residencia, si el estudiante se siente inseguro».