Richard «Dick» Fuld es visto por muchos como uno de los rostros de la avaricia que precedió a la Gran Recesión
Richard «Dick» Fuld es visto por muchos como uno de los rostros de la avaricia que precedió a la Gran Recesión

Historias de Lehman Brothers: el «ostracismo» de Richard «Dick» Fuld, su último presidente

Tras conducir a la bancarrota al cuarto banco de inversiones del mundo en 2008, «Dick» se reinventa ofreciendo asesoramiento financiero en «Matrix Private Capital Group»

MadridActualizado:

La imagen de abajo es icónica, un empleado de Lehman Brothers transporta una caja de cartón con sus objetos personales tras salir de la sede corporativa de este banco de inversiones. Era el 15 de septiembre de 2008, y con la bancarrota de este gigante financiero se abría la Caja de Pandora de la ¿última? gran crisis económica de la que nos hemos recuperado recientemente.

La desaparecida entidad poseía 639.000 millones de dólares en activos, cerca de un millóne de transacciones pendientes y una cantidad más o menos idéntica en deudas. Lo que, a menos que mediara un rescate por parte de las autoridades, la conducía a una inevitable desaparición. Desplomados sus títulos en Bolsa, el destino de los entorno a 30.000 empleados repartidos por 200 oficinas en todo el mundo pendía de un hilo.

Cientos de antigüos brokers vieron interrumpidas sus lucrativas carreras
Cientos de antigüos brokers vieron interrumpidas sus lucrativas carreras - AFP

A pesar de los rescates de Bear Stearns en marzo de aquel año o de las refinanciación de emergencia - y posterior nacionalización- de las entidades expertas en hipotecas Fannie Mae y Freddie Mac, esta vez se optó por dejarla caer. La polémica decisión correspondió al entonces presidente de la Reserva Federal (Fed) Ben Bernanke, al secretario del Tesoro de George W. Bush, Henry Paulson, y su sucesor bajo el mandato de Barack Obama - entonces a la cabeza de la Fed de Nueva York- Timothy Geithner. Paulson no quería pasar a la historia como «Mr Bailout» («Señor rescate», podría traducirse).

Efectivamente, la bancarrota de Lehman Brothers terminó con la desaparición de la polémica entidad a manos de Barclays, que compró las divisiones de banca de inversión y compraventa. Mientras que el japonés Nomura adquirió las divisiones de este gigante con pies de barro en Asia - Pacífico (Japón, Hong Kong y Australia), así como todo lo relacionado con la inversión patrimonia en Europa u Oriente Medio. Un acuerdo sancionado por un juez de Nueva York y que se hizo efectivo semanas después. En paralelo, ante el caos desatado en el sector financiero, se acuñó la teoría del «too big to fail» («demasiado grande para caer») que ha venido justificando las decenas de rescates posteriores.

«Dick» vuelve a Wall Street

En esta crónica de una muerte anunciada, escondida tras el tupido bosque de una burbuja inmobiliaria y productos tan extravagantes como las hipotecas subprime, descoyan algunos nombres propios como el de Richard «Dick» Fuld, presidente y consejero delegado de Lehman hasta su bancarrota.

Como informaba el pasado mes de noviembre «Financial Times», Richard «Dick» Fuld había vuelto a Wall Street a través de una sociedad participada junto con dos antiguos asociados, «Matrix Private Capital Group». En esta ocasión, la firma se dedica a aportar asesoramiento financiero a inversores privados y empresas. En este artículo, el diario británico, destacaba que la compañía se aprestaba a ofrecer sus servicios en nuevos mercados como Florida y California. La firma y manejaba ya por entonces, activos líquidos por unos 100 millones de dólares de hasta 18 familias con rentas altas. Todo ello, a través de un fondo privado.

Según declaraba al rotativo uno de sus cuatro grandes socios, Matt Rubin, ha denominado a este enfoque «holístico» frente al más tradicional basado en la gestión patrimonial, centrado en la liquidez.

De cualquier forma, «Dick» pasó unos años de ostracismo tras 42 años en Lehman Brothers 42 años de la que llegó a ser su máximo responsable, y donde entró sin poseer experiencia laboral anterior. ¿Arrepentido? Según ha sostenido en diferentes declaraciones públicas, no hay nada de lo que arrepentirse. En concreto, durante una comparencencia en el Congreso de los Estados Unidos al mes de la quiebra de Lehman declaró que estaba seguro de que «todas sus decisiones fueron prudentes y apropiadas dada la información de la que disponía en ese momento». No ha cambiado de idea desde entonces. Quizás no opinen igual, muchos de sus antiguos subordinados e inversores.

En su libro, «El dinero de los demás» el economista John kay apunta que «solo algunos actores secundarios de la crisis de Estados Unidos» se han enfrentado a penas de prisión por sus acciones. Entre ellos, un tal Bernard Madoff (150 años de cárcel, que sigue cumpliendo).