El comisario europeo de Economía y Finanzas, Pierre Moscovici (izq), conversa con la ministra de Economía española, Nadia Calviño, a su llegada a la reunión de ministros de Economía y Finanzas de la UE el pasado mes de marzo
El comisario europeo de Economía y Finanzas, Pierre Moscovici (izq), conversa con la ministra de Economía española, Nadia Calviño, a su llegada a la reunión de ministros de Economía y Finanzas de la UE el pasado mes de marzo - efe

Bruselas reclama a España un ajuste de más de 15.000 millones en dos años

La Comisión propone abrir el procedimiento a Italia por la elevada deuda y se enfrenta a una multa de hasta 3.500 millones de euros

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La Comisión Europea cierra formalmente el procedimiento de déficit excesivo para España, pero al mismo tiempo ha abierto la vía para que se pueda aplicar a Italia, un país gobernado por una inestable coalición de populistas y demagogos que está convirtiéndose en el principal problema para la economía europea. Tal vez por ello, las recomendaciones económicas del ejecutivo comunitario para España ha sido todo lo benévolas que pueden ser, teniendo en cuenta que en Madrid no hay ni presupuesto, que el Gobierno está en funciones y que hasta ahora Pedro Sánchez y su ministra Nadia Calviño no han sido capaces tampoco de definir una línea política clara en los aspectos que más preocupan en Bruselas.

Por ello y a pesar de todo, la Comisión le pide a España que no se olvide de que «debe seguir políticas presupuestarias sólidas» en el equilibrio estructural de las cuentas públicas, lo que significa que ha de hacer ajustes de hasta 7.800 millones de euros este año y el siguiente, así como trabajar una reducción sensible de la deuda pública y de su índice respecto al PIB. Es decir, más de 15.000 millones de ajuste en dos años.

La decisión de terminar con el procedimiento de déficit excesivo se ha tomado una vez que se ha confirmado que el año pasado fue del 2,5%, por debajo del límite del 3% y muy lejos del estratosférico 11% de 2009, cuando se abrió el mecanismo sancionador. Cualquiera puede darse cuenta del mérito fabuloso que tiene el haber llegado a controlar el déficit con esta velocidad y en un entorno de grave recesión económica, como hizo estos años el gobierno de Mariano Rajoy cuando el socialista Rodríguez Zapatero tiró la toalla. Con todas las distancias respecto a Grecia o a Portual, otros países intervenidos, la trayectoria de España puede considerarse muy meritoria con todos los matices que se quiera.

La decisión de cerrar el expediente de déficit excesivo español la ratificarán los ministros de Economía en su próxima reunión, aunque se trata de una simple formalidad. Al anunciarlo, tanto el vicepresidente para el Euro, Valdis Dombrovskis, como el comisario de Asuntos Económicos, Pierre Moscovici, quisieron lanzar el doble mensaje de felicitar por un lado a España por haber dejado atrás el problema y por otro el de recordar que esto no significa que el Gobierno pueda dormirse en los laureles y abandone los esfuerzos para preparar a la economía para posibles futuras turbulencias. España era el último país que estaba en la zona roja del pacto de estabilidad por este aspecto y para Moscovici, la decisión de archivar el procedimiento «marca el fin de un camino largo y difícil no solamente para España, sino para toda la UE y la eurozona».

El vicepresidente letón fue un poco más riguroso y puntualizó que «la lógica del Pacto de Estabilidad es que España y otros países deben seguir políticas presupuestarias sólidas, precisamente para evitar problemas en el futuro». Eso quiere decir que a partir de ahora, el presupuesto español ha sido trasladado al llamado «brazo preventivo» del Pacto de Estabilidad que ya solamente se fija en los equilibrios estructurales y no tanto al ejercicio anual.

El informe con las recomendaciones a España afirma que «existe un riesgo de desviación significativa con respecto al ajuste presupuestario requerido en 2020» en caso de que no se modifiquen las políticas fiscales, que este gobierno todavía no ha podido tocar. La Comisión espera que cuando lo haga asuma «un ajuste estructural anual del 0,65 % del PIB, que corresponde a un índice de crecimiento máximo del gasto público primario neto del 0,9 %». Esto significa que este año y el que viene debe asumir ajustes equivalentes a 7.800 millones ya sea con recortes del gasto o bien aumentando los ingresos. Y que han de ser en aspectos que permanezcan en la definición estructural de las cuentas públicas, no solamente medidas coyunturales.

En lo que España sigue incumpliendo los requisitos del Pacto de Estabilidad es en el campo de la deuda pública y por ello la Comisión pide en el informe que se actúe decididamente con «la utilización de los ingresos extraordinarios que puedan obtenerse para continuar reduciendo la ratio de deuda de las Administraciones Públicas sería importante». E igual que copn tolos los demás países, las recomendaciones de la Comisión incluyen entre estos aspectos de control del déficit y disminución de la deuuda la gestión de las pensiones que con la evolución demográfica europea van a ser el principal problema a medio plazo. La Comisión siste en que «la reversión de las reformas ha de ser evitada claramente porque puede poner en peligrola sostenibiliad fiscal».

Consecuencias políticas

Una vez que se ha cerrado el expediente español, todos los países están -por ahora- por debajo del límite del 3% de déficit, aunque no se sabe por cuánto tiempo. Francia lo superará por una décima este año, pero la Comisión ya ha dicho que no intervendrá por tratarse de una desviación temporal y limitada y, por si fuera poco, causada por un mecanismo de ayuda al empleo que ideó el mismo Moscovici cuando era ministro.

El caso de Italia, sin embargo, amenaza con tener graves consecuencias políticas para toda la zona euro, porque se trata de una actitud que pretende desafiar las reglas de la zona euro por parte del vicepresidente del Gobierno, el nacional populista Matteo Salvini. Italia ha presentado un plan presupuestario que no respeta el objetivo de déficit y el vicepresidente Dombrovskis le advirtió que «debe reconsiderar su trayectoria en el campo del déficit y la deuda» y cumplir las reglas «que fueron diseñadas para evitar que afecten a otros países» como «ya ha perjudicado a la economía italiana».

Moscovici, por su parte, hizo un ejercicio de simpatía algo impostada al empeñarse en decir en italiano que «la puerta está abierta» para que el Gobierno italiano acceda a negociar con la Comisión en lugar de seguir con esa actitud abiertamente hostil. Algún periodista le recordó a Moscovici que esta situación ya se produjo en diciembre y entonces la Comisión prefirió creer las promesas del Gobierno italiano, que luego no se cumplieron. Ahora, la situación es probablemente peor que en diciembre y la Comisión se encuentra de nuevo ante la necesidad de iniciar el procedimiento sancionador, aunque para que la maquinaria se ponga en marcha realmente, sin embargo, hará falta que se discuta en el Eurogrupo.